Durante todo 2007 y principios del 2008, el tema de los costos ganó posiciones de preferencia en el temario de las empresas. Si bien en general los resultados de las compañías son positivos, los números vienen reflejando un descenso en la rentabilidad debido a un incremento en los costos económicos y financieros.

En un contexto económico como el actual, la incertidumbre aumenta, los recursos críticos escasean, la financiación se encarece y la inversión privada se administra con cuentagotas.

En el caso particular de las industrias no asociadas a bienes tangibles, esta problemática ha cobrado una mayor importancia, debido a la recuperación de precios relativos en componentes críticos del costo de dichas empresas (por ejemplo, servicios contratados con un componente de mano de obra intensiva, y servicios de infraestructura y Real State).

Muchas compañías están enfrentando el problema mediante programas de mejoras que generan resultados tanto en el corto, como en el mediano y largo plazo. Estos programas deben incluir medidas coyunturales y estructurales y lograr soluciones concretas que vayan repagando las inversiones, a la par que garanticen la perdurabilidad de dichas acciones en el tiempo.

¿Por dónde se empieza? Por hacer foco en los principales componentes del costo, aplicando ‘medicinas concretas y específicas’ de mejora y optimización de procesos y costos, poniendo atención en los prioritarios.

¿Cómo organizarse para la acción? Reforzando las estructuras y esquemas de control; implementando un ‘Presupuesto Base 0’: rearmarlo adoptando una mirada totalmente desprejuiciada en relación con el del año anterior y cuestionando cada uno de sus ítems.

¿Cómo se sustenta en el tiempo? creando hábito y generando un cambio cultural puertas adentro de la empresa, fomentando el ahorro y desalentando el despilfarro. Asegurando procesos de automatización e implementando sistemas informáticos que permitan medir y verificar los cambios.