Mientras las marcas tradicionales lanzan variedades de cervezas para competir con las artesanales, continúa creciendo el número de etiquetas en un segmento más alto del mercado. Un ex ejecutivo de la principal cerveza del país capitalizó su know how para lanzar Primitiva, una nueva marca premium en una planta propia.
El argentino Max Hoop dè Cartier, que en los 90 estuvo a cargo cuatro años del proyecto exportador de Quilmes Cristal en Europa, compró un año atrás una de las plantas más antiguas del país: Cervecería San Carlos, creada en 1884 en Santa Fe, que hoy tiene 40 millones de litros anuales de capacidad. “El proyecto nace en 2007, enfocado primero en la exportación. Y ahora apuntamos a crecer en el mercado interno , cuenta Hoop dè Cartier. La marca, que ya está en las grandes cadenas de supermercados, compite en un segmento de $ 3,80 en botella de 355 cm3 y de $ 8 en la de litro, en variedades rubia y negra, a las que se agregará una tercera.
“Es una cerveza industrial, pero 100% natural, sin aditivos ni conservantes agregados , aclara. La firma, llamada Cervecería Patagonia Primitiva, se provee de maltas de Cargill y elabora ya casi 1 millón de litros por mes, de los cuales exporta el 80% a Inglaterra, Francia, Alemania, EE.UU., Australia, Suiza, Grecia e Italia. En breve, aterrizará en Canadá, Suecia, Rusia y China.
Por esos nuevos mercados y la prevista expansión local, planea triplicar la capacidad de producción. “Prevemos pasar de 40 a 120 millones de litros anuales en 2009 , precisa Hoop dè Cartier. Aunque no trascendió el importe pagado por la planta, la empresa destinará $ 3 millones a su puesta en marcha y en la campaña publicitaria en el país.