Para el estereotipo machista argentino no es lo mismo consumir un medicamento para la disfunción eréctil que tomar uno para incrementar la potencia sexual. Los especialistas en marketing de los laboratorios que producen sildenafil, el principio activo del fármaco conocido popularmente como viagra, no tardaron en darse cuenta que un producto destinado para la impotencia iba a generar un mercado limitado y decidieron cambiar el mensaje por uno más abierto. ¿El resultado?: la píldora mágica dejó de ser exclusividad de los hombres mayores de 60 años y, pese a estar categorizada como venta bajo receta, hoy también la compran aquellos varones que no la necesitan, sólo para alcanzar un mejor rendimiento.

Los números hablan por sí solos: en el último año, acumulado a mayo, se comercializaron 2,13 millones de cajas, un 66% más que en el mismo período anterior y casi seis veces más que las 360.000 cajas despachadas en el primer año del lanzamiento del producto, en julio de 1998. Se trata de 8,7 millones de unidades anuales, según datos de la auditora de salud IMS, que aún no evaluó junio. Medido en valores, el alza fue de 103%, hasta los 31 millones de pesos.

Este crecimiento tentó a los directivos de la farmacéutica alemana Bayer para lanzar su píldora en el país. Así, en agosto, Levitra –que ya se comercializa en Europa, Estados Unidos, Brasil y Chile– buscará captar una porción de la torta local. No le será fácil, dado que en el mundo la vende a 6 dólares por dosis y el mercado local compite por precio. Existen 20 productos para la impotencia con valores que van de los $ 3,40 por dosis de 50 miligramos, como el Firmel de laboratorio Craveri, a los $ 29,9, en la misma presentación, que vale el Cialis, de Elli Lilly, cuyo mayor diferencial es ser el único con la droga tadalafilo, diferente al sildenafil, porque su efecto actúa durante 36 horas.

Paradójicamente, ninguno lleva la etiqueta Viagra. El propietario, y desarrollador de la droga, la firma estadounidense Pfizer, no puede usarla en el mercado local por un conflicto legal de oposición de marca, que mantiene con un laboratorio. Es por eso que en la Argentina comercializa el producto bajo el nombre de Sildefil, a un valor de $ 16,45 la dosis de 50 mg.

En rigor, y al igual que sucede en el mundo, Bayer competirá con Sildefil y Cialis, que aquí poseen una participación de mercado de 8% cada una, en valores. “Tardamos en lanzar Levitra porque no podíamos competir con los bajos precios que tienen las copias o similares locales. Pero ahora creemos que, con la suba de las ventas, podremos obtener una buena participación , explica Luciano Viglione, vocero de Bayer Argentina.

El lanzamiento obedece además a otra estrategia: busca posicionar el producto ante el Congreso Mundial sobre disfunciones eréctiles que se realizará en octubre en Buenos Aires y reunirá a un gran número de médicos y especialistas.

Los líderes

En los últimos años, el alza del consumo también se debió a la aparición de nuevos jugadores que modificaron el mercado y obligaron al resto de las firmas a bajar sus precios y hacer más accesible el producto. Es el caso del laboratorio nacional Sidus, que en agosto de 2001 lanzó Magnus, a un valor 70% por debajo del promedio del mercado. Hoy es el líder del sector, con una participación del 30%, tanto en pesos como en unidades. La píldora de Sidus sigue siendo una de las marcas más económicas: su valor es de $ 4,8 la dosis de 50 mg. “El sildenafil fue lanzado originalmente para la impotencia. Nosotros fuimos los primeros en cambiar ese mensaje y no paramos de vender , explica Diego Jacks, gerente de Producto de Sidus.

Por caso, hasta la aparición de Magnus, el ranking lo encabezaba Vorst, de la argentina Microsules Bernabó, con el 45% de participación, y a $ 7 la dosis. Hoy se ubica en el segundo puesto, con una cuota del 20% en unidades, pero tuvo que bajar el valor de la dosis a 6 pesos.