

La violencia y los saqueos sembraron ayer el caos en Nueva Orleans, EE.UU., y complicaron la operación de evacuación de los refugiados en la ciudad, devastada por el paso del huracán Katrina. Además, se impuso la ley marcial y crece el riesgo de epidemias por las aguas contaminadas con tóxicos y cadáveres.
El traslado de evacuados desde el estadio Superdome –donde hay unas 25.000 personas– fue suspendido por unas horas luego de que varios helicópteros fueran baleados y un soldado de la Guardia Nacional resultara herido, mientras los médicos pedían ayuda ante la gente que estaba armada en el interior.
Los militares intentan la evacuación de entre 50.000 y 60.000 afectados por la catástrofe en Nueva Orleans. En tanto, comercios, viviendas y oficinas fueron saqueados y algunos incendiados por gente armada que buscaba alimentos o cosas de valor.
Luego que muchas personas murieran o desaparecieran por no dejar sus hogares ante la llegada del huracán y debido a los nuevos riesgos –epidemias y violencia–, la gobernadora de Louisiana, Kathleen Blanco, instó a que sólo personal de emergencia permanezca en Nueva Orleans. Por su parte, el alcalde de la ciudad, Ray Nagin, habló de “miles de muertos y admitió que las autoridades locales “ya no tienen más recursos disponibles en el Convention Center , donde se agolpan más de 25.000 personas a la espera de agua, alimentos y asistencia médica. “Se nos están agotando los recursos, necesitamos ayuda , reclamó.
Ante esta situación, el intendente impuso la ley marcial, mientras el presidente George Bush aseguró que unos 22.000 guardias nacionales ya estaban o viajaban hacia las zonas devastadas. “Si precisan más guardias, habrá más guardias , apuntó.
Bush también sostuvo que “debería haber tolerancia cero para las personas que rompen la ley durante una emergencia como ésta, ya sea con saqueos, abusos en los precios en las estaciones de gasolina, tomando ventaja de la caridad, o fraudes en los seguros .
El presidente de EE.UU. viajará hoy a la zona devastada por el huracán Katrina e inspeccionará las zonas más afectadas desde un helicóptero. Además, pidió a los ex mandatarios Bill Clinton y y su padre George Bush coordinar una campaña de recaudación de fondos para las víctimas.
Hasta el momento, el número de muertos supera los 200 en Mississippi y se calcula en un centenar en Nueva Orleans. Pero el alcalde Nagin estima que es probable que lleguen a varios miles.
Impacto en la economía
En este contexto, los contratos a futuros de gasolina estadounidense subieron fuerte ayer debido a que varias refinerías en la costa permanecían cerradas tras el embate del huracán. La gasolina para entrega en octubre cerró con un alza de 6,8% a 2,409 dólares por galón en la Bolsa Mercantil de Nueva York.
El huracán Katrina obligó a 12 refinerías estadounidenses a reducir sus operaciones debido a la escasez de petróleo, además de las ocho plantas que tuvieron que cerrar completamente. En muchas estaciones de servicio, la nafta ya se vende a más de tres dólares por galón.
El presidente Bush estimó ayer que el huracán Katrina representará un revés temporal para la economía estadounidense y el sector energético, tras reunirse con su equipo económico y con el titular de la Reserva Federal, Alan Greenspan. En tanto, el asesor económico de la Casa Blanca, Ben Bernanke, admitió esta situación recortará el crecimiento general de EE.UU. en el tercer trimestre.
A todo esto, Bush suspendió ayer temporalmente la aplicación de la Ley Jones, para permitir a los buques extranjeros descargar crudo en los puertos estadounidenses y así aliviar las interrupciones causadas por el huracán Katrina. La Ley Jones exige que los buques que transportan pasajeros y carga entre los puertos de Estados Unidos sean propiedad y con tripulación estadounidense.
Paralelamente, líderes del Congreso de Estados Unidos están tratando de organizar una sesión especial para estos días con el objetivo de debatir y aprobar rápidamente un paquete de ayuda para las víctimas del huracán Katrina, según dijeron funcionarios parlamentarios. El Congreso de EE.UU. cortaría su receso estival para aprobar una ayuda financiera que inicialmente bordearía los u$s 10.000 millones. Pero se prevé que será sólo el primero de varios paquetes de ayuda, dada la magnitud del desastre.










