En las últimas semanas, el real brasileño subió y se fortaleció frente al peso argentino. Hoy cotiza en torno a los $ 288 para la venta por unidad, con una suba cercanas al 4% mensual y más del 40% interanual. El dólar pasó de valer 5,8 reales en abril de 2025 a los 4,96 actuales, un alza de 20% del precio en un año. La apreciación es una buena noticia para la Argentina en materia de fuga de capitales, dado que, cuando el país vecino está barato, cae el turismo emisivo hacia allí.

De hecho, en marzo de 2026, cayó 8,47% interanual el flujo de turistas argentinos hacia Brasil y en el trimestre la baja es de 14,72%, de 1,9 millones a 1,6 millones. Con eso, merma la salida de dólares por turismo. En paralelo, el turismo receptivo creció un 4% en idéntico lapso.

Los turistas argentinos representaron el 52,94% de los visitantes que recibió Brasil en enero de 2026. Menos que en 2025 (58,66%), pero más que en 2024 (47,26%).

Estos no son datos menores, tras un 2025 en el que Brasil recibió más de 3 millones de turistas nacionales. El tipo de cambio argentino, con un peso al alza y un real depreciado, hizo que salieran por esa vía entre u$s 12.000 y u$s 13.000 millones, contra unos u$s 4500 generados por el turismo receptivo. El resultado fue un déficit neto de alrededor de u$s 800 millones más del triple del desequilibrio verificado el año anterior.

La mitad de ese saldo negativo se concentró en el primer trimestre, traccionada por la enorme cantidad de argentinos que eligió viajar al exterior y Brasil ocupó primer lugar de los destinos elegidos.

El precio del día.

Los destinos más populares son Río de Janeiro, Búzios y Florianópolis, Porto Seguro y Arraial d’Ajuda y Camboriu.

“Si las monedas estuviesen yendo en direcciones opuestas (como pasó en 2024) eso pondría presión en sectores como la exportación de productos terminados, turismo y servicios.”, señaló a El Cronista Martín Sarano, economista de la Fundación Internacional Bases.

Pero, con un real más alto, la tendencia comienza a revertirse y será una buena noticia para el Gobierno de Milei en un contexto en el que el Banco Central necesita acumular reservas.

El encarecimiento relativo de Brasil desincentiva la salida de turistas locales hacia ese destino, mientras que un tipo de cambio más favorable para los brasileños alienta el turismo receptivo hacia la Argentina, traccionando el ingreso de divisas”, detallaron desde Equipo de Advisory de PUENTE a El Cronista.

Lo que sucede es que Brasil establece una política monetaria muy restrictiva, en la cual, recién empezó a recortar la Selic en marzo y lo hizo de forma gradual, mientras siguieron entrando fondos del exterior; y, en paralelo, las monedas latinoamericanas recibieron cierta fortaleza por un dólar internacional menos dominante en varios tramos recientes.

“Mientras Brasil conserve tasas reales altas y continúen los ingresos financieros, el real puede seguir bien sostenido. Pero, a medida que avance el ciclo de baja de tasas, parte de ese soporte debería moderarse”, detalló al respecto el economista Federico Glustein.