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La inflación mayorista volvió a encender una luz amarilla. El Índice de Precios Internos al por Mayor subió 3,2% en septiembre, una aceleración frente al 2,1% de agosto, según el Indec. Es el registro más alto desde abril.
En nueve meses, los precios mayoristas acumulan 22,8% y en doce, 29,2%. Por el “Súper Niño” ya están subiendo los precios de frutas y verduras, al tiempo que se prevé el impacto en la carne en las próximas semanas.
Un dato que refleja este doble efecto: una fuente del gobierno porteño le confesó a El Cronista que en dos semanas de octubre, los precios en CABA mostraron alzas de 2,1%.
El origen del salto no es un misterio. Los productos nacionales subieron 3,4% y los importados apenas 0,4%. Con los importados casi planos, la presión no vino por el tipo de cambio sino por el petróleo. El rubro petróleo crudo y gas aumentó 15% en el mes y aportó por sí solo 1,43 puntos del total.
No se trata de apostar a un rebrote. Se trata de comprar un seguro barato. Con tasas reales positivas en casi toda la curva, el inversor cobra por cubrirse. Pocas veces la cobertura viene con premio.
Entre enero y septiembre acumula una suba de 77,1%. Por el aumento del costo de la energía pasa más de la mitad del aumento y, sin esos incrementos, el índice habría rondado el 1,9 por ciento.
Primer capítulo
En el IPC de septiembre, los combustibles subieron apenas 0,8% en el Gran Buenos Aires, muy lejos del 15% del crudo en la etapa mayorista.
El petróleo se encareció en la puerta de la refinería y la nafta casi no se movió en el surtidor. Esa brecha no se sostiene en el tiempo. Los ajustes de fines de septiembre son apenas el primer capítulo de un traslado pendiente. Pero además está el efecto en los incrementos de los derivados del petróleo, como envases de plástico y otros bienes.
El Brent cerró el viernes en u$s 109,86 por barril, con una suba de 3,72% en la rueda, su nivel más alto desde el 14 de septiembre. Los ataques iraníes contra petroleros en Ormuz recortaron con fuerza los flujos: en la semana al 13 de octubre promediaron 11,62 millones de barriles diarios, contra una referencia de 17,15 millones.
Más agua puede significar mejores rindes, pero también inundaciones, rutas cortadas, fletes más caros y mayor demanda eléctrica en un verano caliente.
La prima geopolítica no se desarma con un comunicado. El mercado ya no pregunta si el petróleo va a bajar.
Super Niño
El Súper Niño dejó de ser una advertencia de meteorólogos para transformarse en una variable macro. La CEPAL ubica por encima de 90% la probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte. El Servicio Meteorológico Nacional informó que, hasta septiembre, el norte del Litoral ya había acumulado excesos de lluvia similares a los de episodios fuertes de El Niño.
Más agua puede significar mejores rindes, pero también inundaciones, rutas cortadas, fletes más caros y mayor demanda eléctrica en un verano caliente.
¿Habrá apetito por CER? Todo indica que sí. Cuando el clima y la geopolítica se combinan, la cobertura pasa a ser un bien deseado.
Afuera, la cuenta es más clara: el FMI estima que un Niño típico eleva los precios globales de los alimentos alrededor de 5% en un año, y JPMorgan calcula que puede sumar 0,3 punto a la inflación mundial, con especial impacto en emergentes.
Arriba el CER
En ese escenario, los bonos que ajustan por CER volvieron al centro de la escena. El jueves, la curva mostró mayoría de subas: el TX28, el TZX27 y el TZXD8 ganaron 0,5%, y el TZXD7 avanzó 0,4%. El TX26, que vence el 9 de noviembre, cotiza en torno a $757 y rinde algo más de 4% anual sobre CER.
Más adelante, el TZX27, con vencimiento en junio de 2027, ronda 5,5% real; el TZXO7 supera el 7% y el TZXD7, uno de los favoritos de la City para horizontes medios, ofrece cerca de 8,4% de sobretasa. No se trata de apostar a un rebrote. Se trata de comprar un seguro barato. Con tasas reales positivas en casi toda la curva, el inversor cobra por cubrirse. Pocas veces la cobertura viene con premio.
Test inminente
La próxima prueba llega en noviembre. El IPC de octubre será el primer dato que permitirá medir cuánto del aumento mayorista de la energía y de los ajustes en combustibles se trasladó a los precios finales.
Antes, el 9 de noviembre, vence el TX26 y el Tesoro deberá refinanciarlo. ¿Habrá apetito por CER? Todo indica que sí. Cuando el clima y la geopolítica se combinan, la cobertura pasa a ser un bien deseado.
¿Impactará esta pausa en el proceso de desinflación en la imagen del Gobierno? Muy temprano para saberlo.