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En el sistema financiero argentino hay cerca de u$s 40.000 millones depositados en los bancos. Una parte importante está prestada a empresas que generan dólares. Pero una porción igual o mayor está colocada a tasas muy bajas en plazos fijos en dólares o directamente inmovilizada en cajas de ahorro que prácticamente no pagan interés. Hay otros u$s 160.000 millones en el colchón, según calcula el Gobierno. Son los famosos “dólares del colchón”

Para el equipo económico, ese fenómeno encierra una paradoja: mientras la economía necesita más combustible para invertir y mover la actividad, hay una montaña de dólares que no se transforma en crédito productivo. El tema reaparece en cada presentación que hace el ministro de Economía, Luis Caputo. Le resulta casi inentendible que todo ese dinero “duerma” a una tasa de interés casi nula o directamente negativa, si se tiene en cuenta la inflación en dólares.

A Caputo le resulta casi inentendible que todo ese dinero “duerma” a una tasa de interés casi nula o directamente negativa, si se tiene en cuenta la inflación en dólares.

El blanqueo y la Ley de Inocencia Fiscal apuntan a reducir el tamaño de aquella montaña. Habló de ello recurrentemente la semana pasada: el lunes, en El Cronista Stream, el martes; en Córdoba, en la reunión anual de la Fundación Mediterránea, y el jueves en la apertura del Foro Empresario y de Inversiones de Mendoza.

Caputo quiere que los dólares se utilicen para financiar el crédito productivo. Los bancos quieren que les permitan ampliar el menú de opciones para esos dólares. Todos quieren mover los dólares. El tema es cómo.

Por lo que pudo saber El Cronista, no hay intención de modificar el decreto 905/2002, que es el que fija qué se puede hacer con los dólares de los depósitos: para simplificar, hoy solo se pueden prestar dólares de los depósitos a actividades ligadas directa o indirectamente a la generación de divisas, y algunos otros rubros específicos. Se mantiene la férrea negativa al descalce de monedas. Pero se buscan alternativas.

Que los dólares se utilicen para financiar el crédito productivo. Los bancos quieren que les permitan ampliar el menú de opciones para esos dólares. Todos quieren mover los dólares. El tema es cómo.

Hoja de ruta

La premisa que circula en los despachos económicos es simple: los argentinos ahorran en dólares y lo seguirán haciendo. En lugar de intentar cambiar ese comportamiento, la idea es construir un sistema que permita que ese ahorro termine financiando proyectos de inversión.

No es casual que Caputo realce el rol de las Alyc para hacer de puente entre el ahorro y la inversión. El cliente de las Alyc es más permeable a instrumentos de inversión que rindan un poco más que el plazo fijo, siempre que el inversor acepte un riesgo ligeramente superior.

Los argentinos ahorran en dólares y lo seguirán haciendo. En lugar de intentar cambiar ese comportamiento, la idea es construir un sistema que permita que ese ahorro termine financiando proyectos de inversión.

Hoy el problema es que el sistema financiero se volvió estructuralmente excedente de dólares. “Con abundancia de liquidez y pocas alternativas de colocación, las tasas caen a niveles artificialmente bajos, en el sentido de que dejan de reflejar el riesgo real de la economía”, explica un funcionario involucrado en el tema.

Cuando eso ocurre, advierten cerca del equipo económico, el ahorrista tiende a buscar alternativas fuera del país. En otras palabras: el riesgo no es solo la baja tasa, sino que los dólares terminen saliendo del sistema.

Intentos

El primer intento de construir ese puente lo dio el propio Tesoro. En sus últimas licitaciones comenzó a ofrecer instrumentos en dólares como el Bonar 2027, con cupón mensual, baja volatilidad y liquidez, pensados más como herramienta para desarrollar mercado que como un aporte relevante al financiamiento del programa fiscal.

La lógica es generar una referencia de tasa y liquidez que permita que otros emisores sigan el mismo camino.

El Bonar 2027, con cupón mensual, baja volatilidad y liquidez, pensados más como herramienta para desarrollar mercado que como un aporte relevante al financiamiento del programa fiscal.

El universo potencial no se limita al sector público. También podrían aparecer más empresas privadas y bancos financiando créditos en dólares a través del mercado de capitales.

En resumen. Que el ahorrista, dueño de los dólares, use esos dólares para invertirlos en diversos instrumentos de deuda. Multiplicar lo que hoy solo están haciendo las grandes empresas, que emitieron cantidad de ON en los últimos meses.

La idea es simple: los dólares para financiar las líneas de crédito no saldrán directamente de los depósitos, sino a través de deuda en dólares que comprarán, con sus dólares, los ahorristas.

Ahí aparece el espacio para nuevas estructuras de financiamiento.

El plan de los bonos

Un ejemplo que suele mencionarse en el sector es el de un desarrollador inmobiliario. Explica una fuente oficial: “Supongamos que compra un terreno por u$s 20 millones y necesita u$s 80 millones para construirlo. Con u$s 40 millones ya invertidos en el proyecto, podría buscar financiamiento adicional respaldado por esos activos”, sugiere.

El problema es que hacerlo en pesos, con tasas reales altas, puede volver inviable el negocio. En dólares, en cambio, el esquema financiero cambia completamente.

“Ese financiamiento podría canalizarse de distintas maneras: mediante la emisión directa de obligaciones negociables por parte de la empresa o a través de un banco que se fondee en dólares en el mercado y luego preste esos fondos al proyecto”, amplía la fuente.

Esos instrumentos podrían ser comprados por los propios clientes de los bancos, es decir, por los mismos ahorristas que hoy tienen sus dólares en cajas de ahorro o plazos fijos.

Por ejemplo, Banco Macro prepara un lanzamiento de créditos hipotecarios en dólares. Se filtró un boceto que habla de una línea a cinco años, tasa fija del 11,5% y un tope de 500.000 dólares. Los términos definitivos se conocerían esta semana. Es una oferta para los clientes de la línea Selecta.

En el banco aclararon que son dólares propios, captados a través de la colocación de una ON. “Prestamos los únicos dólares que podemos prestar, que son los captados mediante las colocaciones de ON”. Es decir, no tocan los dólares de los depositantes.

La estructura también está siendo aplicada por el Banco Ciudad, que, aunque en pesos, realizó una colocación de ON en UVA por casi u$s 70 millones destinada íntegramente a financiar créditos hipotecarios.

Movilización

La lógica es bastante directa: en lugar de que los dólares queden inmóviles en el sistema, pasan a financiar inversión.

Para que ese mecanismo escale, el Gobierno apuesta a otro frente: simplificar la regulación del mercado de capitales. El objetivo es construir un ecosistema donde el ahorro en dólares encuentre más caminos para transformarse en inversión.

En un país acostumbrado a discutir cómo evitar que los dólares se vayan, la apuesta oficial busca algo distinto: que se queden, pero trabajando dentro de la economía.