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La economía de Estados Unidos y la expectativa por la suba de tasas junto con la escalada del petróleo golpea a los mercados a nivel global, incluida la Argentina. Sin embargo, también lo domestico sigue jugando un rol clave y afecta a la renta fija local, que cede más fuerte que la de otros pares.

¿Qué variables mira el mercado y a qué le temen los inversores?

Jornada bajista

Los bonos soberanos argentinos en dólares vuelven a operar con caídas el martes, luego de una fuerte baja a comienzos de la semana.

Dentro de la curva, el Global 2029 muestra el descenso más moderado, con una baja de 0,20%, mientras que el Global 2041 encabeza las pérdidas, con un retroceso de 0,69%.

En el tramo medio y largo, los Globales 2030, 2035, 2038 y 2046 caen 0,43%, 0,61%, 0,64% y 0,33%, respectivamente.

Esta baja coincide con la debilidad evidenciada en las últimas jornadas, ya que en la última semana las pérdidas se profundizan y abarcan a todos los títulos de la curva.

El Global 2029 retrocede 1,27%, mientras que el Global 2030 pierde 1,93%.

Las debilidades se amplían en los vencimientos más largos: el Global 2035 cae 3,26%, el 2038 retrocede 2,75%, el 2041 pierde 3,16% y el 2046 registra una caída de 3,60%, la más pronunciada del período.

A partir de esta debilidad, el riesgo país trepó a 675 puntos básicos, su nivel más alto del año.

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Con la caída actual, todos los bonos soberanos argentinos cotizan no solo en mínimos del año, sino que además operan en su menor nivel desde octubre de 2025, luego del resultado electoral de las elecciones de medio término del año pasado.

De esta manera, con el proceso correctivo en marcha, la renta fija argentina opera con fuertes descensos acumulados.

Los bonos a corto plazo caen entre 3,8% y 5,8% desde sus máximos.

En el tramo medio, se evidencian bajas del 15% en el GD35 y del 13,7% en el GD38.

Finalmente, los bonos más largos bajan 16,7% desde sus máximos, tanto en el GD41 como en el Global 2046.

Tales pérdidas hicieron que los rendimientos de la curva se desplazaran al alza.

Los bonos operan con rendimientos de 9,80% en el Global 2029, saltando al 10,65% en el GD30.

Luego, la curva se invierte y opera con tasas de 10,8% en el GD35, para luego caer a 10,5% en los tramos más largos.

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La debilidad de los bonos argentinos se debe tanto a cuestiones locales como a externas.

La suba de tasas a nivel global está golpeando a todas las curvas de renta fija, tanto soberanas como corporativas.

Los índices de bonos internacionales muestran un desempeño mayoritariamente negativo en lo que va de 2026, en un contexto de presión sobre la renta fija y de comportamientos divergentes entre los distintos segmentos del mercado.

Las mayores caídas se observan en los bonos corporativos de grado de inversión y en la deuda de mercados emergentes, mientras que los bonos del Tesoro estadounidense registran fuertes subas en el acumulado anual.

Entre los fondos de renta fija, la deuda de grado de inversión lidera las pérdidas, con una caída del 6,63% en el año.

Le siguen los bonos de mercados emergentes, con un retroceso del 5,39%, y la renta fija de alto rendimiento, que baja 4,94%.

Por su parte, el índice de bonos globales muestra una caída este año del 4,68%.

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En ese sentido, la Argentina no puede escapar a dicho contexto.

Los Globales acumulan bajas de entre 1,23% y 9,71% en lo que va del año.

El Global 2029 presenta el desempeño más defensivo, con una caída de 1,23%, seguido por el Global 2030, que retrocede 1,29%.

En el tramo medio y largo, las pérdidas son más pronunciadas: el Global 2035 cae 7,54%, el 2038 baja 5,70%, el 2041 pierde 7,62% y el 2046 registra el peor desempeño, con un retroceso de 9,71%.

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Sin embargo, también existen factores locales que afectan a los bonos argentinos, en particular el evento político y electoral de 2027.

El proceso bajista en los bonos se da a pesar de contar con buenos datos macroeconómicos recientes, tales como el superávit comercial récord, el superávit fiscal de septiembre y la aceleración en las compras de dólares del BCRA.

Los analistas de Max Capital indicaron que, pese a fundamentos más sólidos y a una deuda que debería ser sostenible bajo políticas razonables, los inversores están preocupados por los riesgos electorales.

“El foco de corto plazo está en lo que puede alterar las perspectivas electorales: la actividad económica y las coaliciones, con la potencial suspensión o eliminación de las PASO como catalizador positivo que dejaría al voto peronista más fragmentado”, detallaron.

En ese sentido, remarcaron que variables clave han sido revisadas a la baja, tales como la actividad, la cual está bajo la lupa.

“Tras un dato flojo de julio implicó que la economía se contraerá en el segundo y tercer trimestre, a la vez que las proyecciones de crecimiento 2026 fueron revisadas de más de 2% a cerca de 1% o menos. Los sectores de crecimiento fuerte, energía y minería, vienen siendo compensados por caídas interanuales en industria y construcción, arrastradas por una moneda más fuerte y una recuperación heterogénea, con reasignación estructural de recursos”, advierten.

De esta manera, agregaron que el superávit primario y los fundamentales actuales no justifican probabilidades implícitas de incumplimiento a cinco años de casi 45%.

“El riesgo político es el principal catalizador de las valuaciones de corto plazo, pese a los fundamentals actuales más sólidos”, indicaron.

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sLa caída en los bonos de hoy viene a continuar el proceso bajista que se viene dando en los bonos en las últimas jornadas y en la que la renta fija local opera con una dinámica incluso peor respecto de sus pares.

Los analistas de Delphos Investments, detallaron que la rueda de ayer estuvo marcada por una suba de las tasas soberanas de los países desarrollados, en un contexto de mayor incertidumbre fiscal en Francia.

Sin embargo, destacaron que a pesar del contexto internacional adverso, los mercados emergentes mostraron un mejor desempeño relativo que en episodios anteriores de risk-off.

Pese a ello, la deuda argentina fue excepción y no pudo mostrar un rebote sino que siguió cayendo.

“Mientras los soberanos comparables retrocedieron apenas 0,3% en promedio, con Venezuela registrando la mayor caída, cercana al 0,8%, los Globales argentinos bajaron alrededor de 1,5%. Esta divergencia reflejó un beta mayor al de sus comprables por factores idiosincráticos, llevando al riesgo país a máximos del año y prolongando las caídas de los Globales por encima de las de sus comparables”, afirmaron dese Delphos.

Con una visión similar, Maximiliano Tessio también remarca la debilidad en las ultimas jornadas de la deuda soberana local.

Tessio destacó que, mientras los bonos soberanos comparables registraron una caída promedio de apenas 0,3%, los Globales argentinos perdieron alrededor de 1,5%.

Según el especialista, esta brecha evidencia una mayor sensibilidad de la deuda local frente a sus pares, en un contexto marcado por factores propios del mercado argentino.

“Como consecuencia, el riesgo país escaló a máximos del año y los títulos soberanos extendieron su caída a un ritmo superior al de los bonos comparables”, afirmó Tessio.

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Mayor probabilidad de default

A partir de la caída actual y debido a la incertidumbre electoral, el mercado refleja un fuerte deterioro en las expectativas crediticias sobre la deuda argentina, con un aumento de las probabilidades implícitas de incumplimiento tanto a un año como a tres años.

Según remarcan los analistas de Max Capital Research, el riesgo percibido por los inversores se incrementó con fuerza durante septiembre, luego de haber mostrado una relativa estabilidad en los meses previos.

Las probabilidades de default a tres años, implícitas tanto en los bonos soberanos como en los CDS (Credit Default Swaps), treparon desde niveles cercanos del 24% al 25% durante abril y mayo hasta superar el 30% en septiembre.

En el pico del período, la probabilidad a tres años, calculada a partir de los CDS, llegó a ubicarse en torno al 33%, antes de moderarse parcialmente.

Actualmente, la estimación derivada de los CDS se mantiene cerca del 30%, mientras que la calculada a partir de los bonos ronda del 28% al 29%.

En cambio, en el horizonte de un año, las estimaciones basadas en los bonos llegaron a superar el 6% durante septiembre, mientras que la derivada de los CDS se mantuvo mayormente entre el 3% y el 5%.

Por lo tanto, los CDS reflejan una probabilidad implícita de incumplimiento superior en el horizonte de tres años, mientras que los bonos arrojan estimaciones más elevadas para el plazo de un año.

Estas diferencias responden a las características de cada instrumento y a las primas de riesgo incorporadas en sus precios.

En síntesis, el mercado está asignando una probabilidad de incumplimiento significativamente mayor a la deuda argentina en el mediano plazo. El salto registrado en septiembre marca un cambio en la percepción del riesgo soberano, aunque las cifras del gráfico deben interpretarse como estimaciones implícitas del mercado y no como probabilidades objetivas de que ocurra un incumplimiento.

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Adrián Yarde Buller, estratega y economista jefe de Facimex Valores, detalló que el mercado está observando de cerca el humor social (especialmente el ICG) como termómetro de la probabilidad de que haya continuidad de políticas en 2027.

“Como en las últimas décadas el ICG tuvo una correlación del 70% con el porcentaje de votos positivos que obtuvieron los oficialismos en las elecciones nacionales, el mercado lee al nivel actual de 38,8% como premonitorio del caudal de votos que podría obtener el gobierno en una primera vuelta”, sostuvo Yarde Buller.

De esta manera, Yarde Buller resalta que en adelante la dinámica de los indicadores de confianza en el gobierno y de aprobación de la gestión será determinada por el empleo y el salario real.

A su vez, resalta que con el escenario macro actual, el pesimismo implícito en la curva de Globales parece elevado.

“El riesgo país superó los 600pbs y el ratio entre el spread EMBI Argentina y el spread de la deuda emergente high yield llegó tocar 2,0x. En la historia reciente, esta métrica subió a 4,0x cuando se descontó reversión de políticas, como tras las PASO 2019 o la elección bonaerense del año pasado, y convergió a 0,75x cuando hubo total expectativa de continuidad, como tras la elección de medio término de 2017”, detalló.

En ese sentido, advierte que, tomando esos escenarios como referencia, el nivel actual tiene implícita una probabilidad cercana al 35% de un escenario de reversión plena de políticas, algo que luce elevado a más de un año de la elección.

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