En la previa de lo que será la Argentina Week en Nueva York, El Cronista entrevistó a Mariano Mayer, managing partner & co-founder de Newtopia y presidente de la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (ARCAP), quien analizó la expectativa que generan esos tres días en el mundo inversor y el interés que despierta la Argentina en la agenda de Wall Street.

Funcionarios, empresarios y el corazón financiero de Nueva York ultiman detalles para la Argentina Week 2026, la primera edición del encuentro político-empresarial que entre el 9 y el 12 de marzo buscará mostrar al país como destino de inversión en plena etapa de reformas.

El evento se desarrollará en Wall Street e incluirá presentaciones oficiales, paneles sectoriales y reuniones privadas en sedes emblemáticas del poder financiero global como JP Morgan Chase, Citigroup y Bank of America (BofA).

El presidente Javier Milei viajará junto a el ministro de Economía Luis Caputo, además de gobernadores provinciales y empresarios nacionales especializados en venture capital, con el objetivo explícito de captar inversiones.

En ese marco, el capital privado argentino también busca ocupar un lugar central en la conversación. Desde esa plataforma institucional, Mayer llega a Nueva York con una lectura clara: “La Argentina volvió a estar en el radar global”.

Mariano Mayer - Managing Partner & Co-Founder de Newtopia y Presidente de ARCAP.

—Argentina Week vuelve a poner al país en la vidriera de Wall Street. ¿Qué clima espera encontrar?

Es la primera edición que se hace en Nueva York. Eso ya es una señal. Otros países de la región lo vienen haciendo hace tiempo, pero para la Argentina históricamente era complejo posicionarse como destino de inversión. El talento siempre estuvo. Lo difícil era explicar el marco regulatorio, las restricciones cambiarias o la inestabilidad normativa. Hoy la conversación cambió. Argentina volvió al mapa. No solo nos escuchan con más atención, sino que vienen a explorar.

—¿Qué preguntan hoy los fondos globales de inversión?

La palabra clave es confianza. Quieren entender qué cambios se hicieron. Por ejemplo: desregulación, levantamiento de cepos, RIGI, qué falta y, sobre todo, si el rumbo es sostenible en el tiempo. También consultan por consensos políticos, por el avance de reformas estructurales y por la previsibilidad futura. La memoria de la volatilidad todavía pesa.

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Antes, cuando un emprendedor argentino salía a buscar capital, sus ingresos locales eran castigados en la valuación. A igualdad de talento con otro fundador regional, partía en desventaja.

Con mayor estabilidad macro, esa brecha empieza a reducirse. Además, los fondos argentinos que levantaban capital en el exterior casi ocultaban su exposición local. Hoy esa percepción empieza a modificarse porque cuando Argentina se vuelve más “invertible” en términos generales, eso arrastra a todo el ecosistema: venture capital, private equity, energía e infraestructura.

¿Cuáles son los sectores con mayor potencial?

El activo estructural sigue siendo el talento. Pero ahora empieza a combinarse con un entorno más favorable. Entre los sectores con mayor dinamismo aparecen: energía, oil & gas y minería, biotecnología y deep tech. También inteligencia artificial aplicada a industria, fintech, agro y economía creativa cruzada con tecnología.

En biotecnología y deep tech se consolida una base científica robusta. En inteligencia artificial surgen casos concretos que transforman cadenas productivas. Y en fintech todavía hay un universo enorme por desarrollar, tanto en inclusión como en financiamiento B2B.

¿La Argentina es percibida hoy como una oportunidad o una apuesta?

Algunos inversores ya están tomando decisiones. Otros esperan más señales institucionales. Pero el dato relevante es otro: hoy Argentina está siendo analizada activamente. Antes ni siquiera eso ocurría. Además, hay un fenómeno cualitativo interesante: cada vez más argentinos que trabajan en fondos del exterior evalúan volver al país para invertir desde acá.

¿Qué falta?

La respuesta es simple y compleja a la vez: continuidad. La confianza no se construye de un día para otro. La estabilidad macro, reglas claras y reformas estructurales son condiciones necesarias, pero requieren sostenimiento en el tiempo. Cuanto más se consolide el rumbo, más interés se transformará en decisiones de inversión.

Si tuviera que resumir el momento argentino en una frase ante un inversor en Nueva York, ¿cuál sería?

Mi aspiración es que invertir en Argentina sea una decisión no solo emocional, sino racional. Y creo que estamos cada vez más cerca de eso.

Humand fue uno de los casos que más rápido creció en los últimos años. ¿Qué explica ese crecimiento?

Humand es un buen ejemplo de lo que puede pasar cuando el talento argentino encuentra un problema global bien definido. La compañía entendió algo muy concreto: millones de trabajadores fuera de escritorio estaban desconectados de los sistemas digitales de sus empresas. Al resolver esa brecha con una plataforma simple, escalable y pensada para industrias tradicionales, generó adopción muy rápida.

Argentina fue clave en el origen, porque ahí está el talento técnico y emprendedor. Pero desde el día uno la mentalidad fue regional y luego global. Eso es lo que cambia el juego: compañías que nacen en Argentina, pero piensan en mercados grandes. Si el entorno macro acompaña, cada vez más startups van a poder seguir ese camino sin tener que “esconder” su base local.