¡Bienvenidos al esquema de agregados monetarios donde el BCRA fija la cantidad de dinero y donde el tipo de cambio y la tasa de interés flotaaaaaaan!
Tras la salida del cepo, el tipo de cambio ha evidenciado volatilidad, alejándose de la dinámica que se observaba con el crawling peg, donde el dólar avanzaba 1% mensual.
Desde que se liberó el cepo, el dólar flota dentro de una banda, sin intervención del Central. El BCRA no interviene en el tipo de cambio para definir un valor del dólar. Por lo tanto, no pierde reservas y el valor de la divisa es fijada por el mercado, es decir, por los compradores y vendedores.
Recientemente, el equipo económico avanzó en el fin de las LEFI con la idea de que la tasa de interés no sea determinada por el BCRA, sino que sea definida por el mercado.
¡La tasa también flota!
El fin de las LEFI supuso un contexto de alta volatilidad en las tasas de interés. A comienzo de junio, el equipo económico anticipó que desde el 10 de julio en adelante, las LEFI iban a llegar a su fin.
Esto implicaba avanzar en el esquema de agregados monetarios y en donde el equipo económico solo define la cantidad de dinero, sin intervenir en las variables nominales, es decir, ni dólar ni tasa de interés.
En las últimas horas se vio una fuerte puja entre el equipo económico y los bancos, que no actuaron como esperaba inicialmente el Gobierno.
Semanas antes del fin de las LEFI, los bancos aumentaron su exposición a este instrumento, en vez de reducir gradualmente su tenencia, para llegar al 10 de julio de modo más equilibrado y evitar la volatilidad.
Una vez que llegó el 10 de julio, se dio un exceso de liquidez en el mercado y los bancos no encontraban donde colocar los pesos. Esto hundió la tasa de interés de la caución a niveles del 17%, lo mismo que las Lecap, que también operaron con tasas muy bajas.
Sabiendo que esa no era la tasa de interés de equilibrio, e incluso con chances de que dicha tasa sea aún más baja, el equipo económico decidió salir a ponerle un piso a la tasa, absorbiendo pesos.
Adicionalmente, el Tesoro realizó una licitación fuera del cronograma, la cual habría sido pedida por los bancos. Allí, el Tesoro ofreció letras de muy corto plazo, a 15 días, e incluso de mayor plazo, de hasta 50 días.
Para absorber pesos, el Tesoro convalidó tasas de interés por encima de las del mercado secundario y esto hizo que las tasas de corto plazo en pesos también se disparasen. La caución se llegó a operar en niveles de 100%.
Qué harán con la tasa
Los días posteriores la caución cayó al 70% y 65%, para luego, el jueves, operar en niveles de 35%. Lo que queda en evidencia en estos días, es que la tasa se hundió y luego se disparó. Ergo, la tasa flota.
El mercado se encontraba esperando que el equipo económico intervenga conforme la tasa de interés se disparaba. Sin embargo, el Gobierno optó por no hacerlo.
El Gobierno no ve la necesidad de intervenir en el mercado de pesos, poniendo un corredor de pases, o una postura aún más activa en el mercado abierto, ya que, de hacerlo, perdería reputación.
Parecería que, del mismo modo que el Banco Central dejó de intervenir en el mercado cambiario tras la liberación del cepo, ahora tampoco va a intervenir.
El Gobierno quiere darles una lección a los bancos, tras su falta de proactividad a la hora de administrar su liquidez los días previos al fin de las LEFI y plantea un contexto en donde los bancos deben, desde ahora, volver a administrar más eficientemente sus necesidades de liquidez de corto plazo.
Los bancos en la encrucijada
En el pasado, los bancos descansaban en que la liquidez que necesitaban era remunerada de cortísimo plazo por el Banco Central, a través de las LEFI, así como también, por instrumentos que quedaban depositados como pasivo en el BCRA, es decir, hacía crecer los pasivos remunerados y, finalmente, implicaban mayor emisión monetaria, ergo, más inflación.
El BCRA cortó con eso y ahora no tiene más pasivos, no emite más pesos ni tampoco remunera las disponibilidades de corto plazo de los bancos. Esto implica que los bancos deberán proyectar mejor su exceso y déficit de liquidez, de una manera distinta a la que estaban acostumbrados hasta ahora.
El BCRA dejó que el pánico se disperse entre los bancos conforme la tasa subía, siendo este temor una sensación "disciplinadora", con el objetivo de que las entidades financieras vuelvan a ser bancos.
Que "los bancos vuelvan a ser bancos" implica la administración de la liquidez, así como también la administración de los riesgos. Se empuja a que los bancos presten dinero y que también evalúen crediticiamente mejor a los clientes a los que le prestan.
De esta manera, el regulador bancario marcó la cancha y puso las reglas, y en momentos de pánico, dejó que el mercado se auto regule.
Ese fue el espíritu de un posteo de este periodista en redes sociales, que fue retuiteado por el presidente Javier Milei.
Está claro que el equipo económico observa los riesgos detrás de la suba de tasas. La tasa real por encima del 15% y una fuerte suba en las tasas nominales ponen en riesgo el equilibrio de corto plazo, amenazando la estabilidad inflacionaria, así como también la salud de la economía.
Si las tasas se mantienen en los niveles actuales por mucho tiempo, al Tesoro le va a costar más rollear su deuda en pesos, con un costo financiero muy alto, pudiendo poner en riesgo el superávit financiero.
Además, las tasas altas frenan la economía y también pone contra las cuerdas a las pequeñas y medianas empresas, pudiendo provocar un aumento en los defaults, ya sabiendo que la cantidad de cheques rechazados viene en ascenso.
De todas formas, el equipo económico parecería apelar a que las tasas altas y la volatilidad financiera lucen transitorias, sobre todo porque los fundamentals (fiscales y monetarios) no justifican estos niveles de tasas tan altas.
En las últimas horas, las tasas en pesos bajaron y el tipo de cambio frenó su rally, tras días de volatilidad.
El dólar y la tasa flooooootan.