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Si crece la demanda de dinero, las presiones al alza en las tasas podrían ser mayores. El equipo económico busca administrar la liquidez para que las presiones sean menores.
¿Qué riesgos ve el mercado y qué estrategias en pesos recomienda?
Demanda de dinero y tasas de interés
Al llegar a los últimos meses del año, el mercado comienza a evaluar la estacionalidad de la demanda de pesos.
La demanda de dinero en Argentina tiene un marcado comportamiento estacional.
En términos históricos, la demanda de pesos suele alcanzar un piso durante los meses de verano, es decir, en enero y febrero.
Desde allí, dicha variable repunta hasta alcanzar su pico anual en mayo y junio.
Luego, en el tercer trimestre, la demanda de pesos suele aplanarse y desde octubre vuelve a acelerar para adquirir mayor dinamismo en noviembre y diciembre, los cuales suelen ser los meses de mayor demanda de pesos.
Una mayor demanda de pesos podría presionar al alza las tasas de interés y, con ello, representar un factor de riesgo para los bonos en pesos.
La tasa de interés es el precio del dinero, por lo que si crece la demanda de pesos, el valor de la liquidez tiende a crecer, haciendo que las tasas de interés puedan desplazarse al alza.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, remarcó que la suba estacional de la demanda de dinero en diciembre siempre es un momento del año para estar con la guardia alta.
Además, advierte que dicha cautela tiene mucho más sentido ahora que el sistema está operando muy fino en términos de liquidez.
“Cualquier presión de demanda puede tener un impacto muy importante sobre las tasas overnight y el tramo corto de la curva pesos”, indicó.
En ese sentido, entiende que si el BCRA lo administra con prudencia, no tendría que haber problemas para los bonos en pesos.
“Creo que lo más probable es que el BCRA aproveche el aumento estacional de la demanda de dinero para acelerar las compras de divisas sin necesidad de esterilizar los pesos, lo que permitiría que no se generen presiones ni sobre las tasas de interés ni sobre el tipo de cambio”, afirmó Yarde Buller.
Licitaciones y mirando la liquidez futura
Además de la demanda de pesos, la oferta de pesos juega un papel clave.
En ese sentido, es el equipo económico el que busca administrar la liquidez en el sistema, algo que viene cuidando mes a mes.
Hasta ahora, el BCRA viene comprando reservas y para ello emite pesos, los cuales luego son absorbidos por el tesoro en las licitaciones de deuda, retirando el excedente de pesos y cuidando que no haya un sobrante de liquidez que luego pueda presionar sobre la inflación y el tipo de cambio.
En la última licitación, el tesoro enfrentaba $4,9 billones de deuda.
Si bien el Tesoro recibió ofertas por $9,5 billones, terminó adjudicando $6,6 billones y alcanzó un rollover del 136%, prácticamente sin convalidar premios respecto del mercado secundario.
Así, consiguió cubrir sus compromisos y captar unos $1,7 billones adicionales, mientras avanzó en la extensión de los vencimientos.
El rollover de 136% en la última licitación implicaría una absorción neta de $1,7 billones, aunque el Tesoro habría recomprado títulos por cerca de $1 billón para evitar una suba de las tasas, según informó Bloomberg.
Por lo tanto, lo que queda claro es que el equipo económico cuida la liquidez y evita que haya excesos de pesos, algo que resultará clave en los próximos meses, mientras crece la demanda de pesos.
Nery Persichini, jefe de estrategia de GMA Capital, remarcó que la demanda de dinero viene también asociada a la liquidez en pesos que hay en el sistema. En ese sentido, explicó que el tesoro viene administrando dicha variable, algo que se vio tras el resultado de la última subasta.
Así, al contemplar ambas operaciones, el retiro de pesos rondaría los $700.000 millones.
“El manejo de la liquidez cobrará mayor relevancia a medida que se acerque diciembre, cuando la demanda de pesos aumenta estacionalmente un 6,7% real en promedio. Esto implica que la economía necesitará una mayor cantidad de pesos para funcionar, y la forma en que se abastezca esa demanda no será indiferente. Los pesos podrían llegar a través de compras de divisas del BCRA, una menor renovación de los vencimientos del Tesoro (el “Punto Anker”) o intervenciones en el mercado secundario de títulos públicos”, dijo Persichini.
Isaías Marini, analista de Estrategia de one618, entiende que si bien el incremento estacional de la demanda de dinero puede presionar las tasas, ello no necesariamente constituye un riesgo significativo.
“El gobierno no tiene incentivos para ajustar la política monetaria en un contexto de tranquilidad cambiaria por los flujos comerciales y financieros y en el que la mora se mantiene en niveles elevados, por lo que tanto el Tesoro como el BCRA pueden llevar adelante operaciones de mercado abierto (o ajustes regulatorios) para facilitar una mayor liquidez. En diciembre pasado, en el que el M2 privado subió 10% mensual promedio, las tasas de hecho cayeron, por la vía de baja de encajes dispuesta por el BCRA”, dijo Marini.
Demanda de dinero e inversiones en pesos
Si bien es cierto que aún falta para que la demanda de pesos alcance su pico, también es clave entender que la demanda acelera conforme entramos en los meses de verano y que es a partir de ahora cuando dicha variable comienza a hacerlo.
Si se piensa en este año y en las vulnerabilidades que enfrenta el mercado de pesos rumbo al año electoral, evaluar dichas variables resultará clave para el posicionamiento en pesos.
Allí, las grandes alternativas están concentradas en bonos CER o a tasa fija.
Con diferencias significativas entre instrumentos y plazos.
En el tramo corto, los rendimientos son bajos y algunos títulos se ubican cerca de cero.
El TZXO6 ofrece una TIR de apenas 0,3% real, mientras que el TX26 rinde 5,4%. Otros instrumentos, como el TZXD6 y el TZXM7, presentan tasas de 2,6% y 2,3%, respectivamente. Para los vencimientos de 2027, los rendimientos se ubican entre el 3,1% y el 5,1%, según el bono.
En el tramo medio, las tasas aumentan. El TX28 rinde 7,7% real, mientras que el TZXM8 ofrece 8,9%, el TZX28 alcanza 9,7% y el TZXD8 se ubica en 9,9%. Entre los títulos de mayor rendimiento aparecen el TX31, con una TIR de 11,7%, y el DICP, con 10,7%.
En los vencimientos más largos, el PARP ofrece un rendimiento de 10,8%, con una duración modificada cercana a seis años, mientras que el CUAP rinde 10,4%, con una duración superior a nueve años.
Así, la curva CER ofrece oportunidades de rendimiento real elevado, especialmente en los tramos medios y largos.
Natalia Martin, analista de Research de PPI, remarcó que la demanda de dinero suele crecer en diciembre y agregó que ello puede ser un posible factor de presión en las curvas en pesos ese mes.
Sin embargo, destaca que la magnitud del mecanismo mencionado suele ser difícil de estimar porque puede incluso ser bastante marginal y no tener un impacto significativo.
Dada la distancia a dicho escenario, Martin agregó que por ahora sigue favoreciendo el carry en pesos, con una estrategia diversificada por plazo (barbell) en los bonos CER a través del Boncer a marzo de 2027 (TZXM7) y el Boncer a junio de 2028 (TZX28).
“El sólido saldo comercial y la posible liquidación de parte de las emisiones internacionales de septiembre sostienen nuestra visión constructiva del tipo de cambio para los próximos tres a cuatro meses, mientras la historia crediticia sigue sin encontrar impulso. En el tramo corto, la persistencia inflacionaria y las presiones de commodities, combustibles y carne refuerzan el atractivo de la cobertura CER”, detalló Martin.
Los analistas de Criteria detallaron que para las carteras en pesos favorecen el tramo corto de la curva de tasas fijas, con vencimientos entre octubre y enero de 2027.
“Vemos valor en particular, en la lecap a octubre (S30O6), a noviembre (S30N6) o el título a enero (S29E7), que permiten reducir la exposición a eventuales episodios de volatilidad y preservar capacidad de reinversión”, dijeron.
La otra alternativa más buscada por los analistas para los pesos es los títulos a tasa fija.
Por su parte, la curva soberana en pesos a tasa fija muestra rendimientos nominales de entre 21,5% y 28,9% anuales, según el plazo de vencimiento.
En el tramo corto, la Lecap a fin de octubre (S30O6) ofrece una tasa interna de retorno (TIR) del 21,5% anual, mientras que la lecap a noviembre (S13N6) rinde 26,1% y el S30N6 alcanza el 26,4%.
Por su parte, la boncap a enero (T15E7) presenta un rendimiento del 26,9%, mientras que la Lecap a enero (S29E7) se ubica en 26,8%.
En los vencimientos más largos, las tasas se acercan al 29% nominal anual. La Boncap a abril (T30A7) rinde 28,6%, el T31Y7 alcanza el 28,9% y el T30J7 ofrece un retorno del 28,5%.
En tanto, la caución a un día registra una tasa del 25,54%, como referencia del costo de financiamiento a muy corto plazo.
De esta manera, la curva muestra una tendencia ascendente en términos generales, ya que los inversores demandan mayores rendimientos para comprometer sus pesos durante períodos más prolongados.
La comparación con la inflación esperada será determinante para evaluar el atractivo de estos instrumentos, ya que las tasas nominales no representan rendimientos reales y su poder adquisitivo dependerá de la evolución efectiva de los precios.
Ammiel Pardo, economista senior, Aldazabal y Cía., entiende que el nivel de rollover de 136% alcanzado en la última licitación no necesariamente resulta determinante para las condiciones de liquidez del sistema, dado que el BCRA cuenta con otras herramientas para administrar la liquidez y moderar eventuales tensiones en el mercado monetario.
Por lo tanto, bajo este panorama, Pardo entiende que a los niveles actuales de precios resulta relativamente indiferente posicionarse en instrumentos de renta fija o en títulos ajustados por CER.
“Hacia 2027, vemos un mayor atractivo relativo en los bonos TZX27 y TZXS7, dado que presentan los rendimientos más interesantes dentro del tramo medio de la curva. Para el tramo largo, consideramos que los duales CER/TAMAR (TXMJ8 y TXMD8) constituyen una alternativa atractiva. Si bien operan con rendimientos inferiores a los de la curva CER, ofrecen una cobertura adicional frente a un escenario de mayor ajuste monetario que lleve las tasas reales a terreno positivo”, dijo.
Finalmente, y en cuanto al posicionamiento, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, señaló que su estrategia apunta a una diversificación de posiciones.
“Recomendeamos diversificar con Lecaps cortas como el titulo a enero (S29E7), que rinde en torno al 27,5% anual, para capturar tasa fija hasta comienzos de 2027. Lo combinamos con bonos CER largos como el titulo a diciembre d 2029 (TXMD9), para asegurar un rendimiento real atractivo durante varios años. Finalmente, favorecemos dollar linked o en TAMAR para cubrirse del período electoral. La idea es aprovechar las tasas actuales sin concentrar todo el riesgo en un solo escenario”, dijo Lazzati.