El gobierno japonés informó que el presupuesto extraordinario asignado para auxilio a los afectados y reconstrucción tras el terremoto y tsunami del 11 de marzo podría ascender a 4 billones de yenes (u$s 47.000 millones), cifra que duplica algunas de las estimaciones.
El costo total de la reconstrucción tras el desastre se estima que será de 25 billones de yenes (u$s 293.750 millones), según la oficina de gabinete. Los economistas creen que de ese monto el gobierno debe conseguir al menos 10 billones de yenes en los próximos 12 meses para financiar su parte de las tareas de reconstrucción. El sector privado financiará el resto.
También opinan que para afrontar este presupuesto el gobierno usará sin problemas los fondos existentes, incluyendo las reservas para contingencias. Pero uno de los interrogantes más cruciales es cómo hará el país más endeudado del mundo para conseguir dinero para las restantes etapas de reconstrucción, que serán al menos de 6 billones de yenes, según las estimaciones.
Esta cifra ni siquiera incluye las potenciales consecuencias financieras de la crisis nuclear en la planta Fukushima Daiichi de Tokyo Electric. Hay una evidente limitación fiscal, señaló Tomoya Masanao, director de gestión de activos en Pimco en Tokio. Pero es probable que la inestabilidad política agrave cualquier respuesta fiscal poco eficaz (ante el desastre).
El estancamiento político en Japón el DPJ, el partido gobernante, perdió el control de la Cámara Alta el año pasado es un gran obstáculo para impulsar leyes clave.
El presupuesto de la reconstrucción probablemente incluya tres etapas. La primera pagará las medidas de auxilio, la remoción de escombros y construcción de cierta infraestructura básica, un plan que se completará este mes. Las siguientes dos etapas financiarán las obras a más largo plazo.
Entre las medidas posibles para captar fondos se encuentran recortes de beneficios, emisión de bonos nuevos, aumento de impuestos y utilización del dinero de las jubilaciones, todas las cuales tienen sus defensores y detractores.
Algunas de las opciones para financiar posteriores presupuestos podrían recibir el apoyo de la oposición. La semana pasada, el DPJ archivó la promesa de un aumento en la asignación por hijo, y ahora su propuesta de bajar el impuesto a las ganancias corporativas corre peligro.
Las otras potenciales fuentes de ingresos, como el reingreso al mercado de bonos soberanos y el posible incremento del impuesto al consumo o a las ganancias, son más complicadas para conseguir apoyo.
Noriko Hama, profesor de la Universidad de Doshisha, señaló que es importante que el gobierno distinga la recaudación de fondos para la reconstrucción del actual presupuesto.
