Quien mira la importancia de la soja para el agronegocio brasileño muchas veces pierde de vista el alcance y la velocidad de su expansión en el campo de Brasil y cómo esa especialización nacional en la cadena productiva fue vital para la valorización del sector como un todo en las últimas décadas.

Aunque muchos especialistas tengan razón al señalar los riesgos de una concentración excesiva del sector en torno de un único producto, la expansión de la soja en Brasil implica el reconocimiento internacional del país como granero del mundo, renovado en este inicio de milenio con la aceleración de la demanda global.

En su último Boletín Regional, el Banco Central (BC) presentó estadísticas que no dejan pasar desapercibida la influencia de la soja. Al comparar datos de 1995 y 2010, es posible percibir un movimiento relativamente continuo de avance que deberá seguir.

La estadísticas muestran, por ejemplo, que el dominio de la soja, que comenzó a cultivarse en Brasil a inicios del siglo pasado, en Rio Grande do Sul, comenzó a consolidarse a mediados de la década del 90, después de la expansión promovida por los propios productores de ese estado y de Paraná en el Centro-Oeste, en propiedades mucho extensas, mecanizadas y más eficientes. Pero incluso en el Norte y Nordeste el grano ganó relevancia.

En el promedio anual del período entre 1995 y 1997, la oleaginosa representaba 15,7% del valor bruto de la producción (VBP) de las principales culturas agrícolas del país, pero todavía se ubicaba por debajo de la caña de azúcar, que rozó el 16,1% en aquel intervalo, según números del IBGE compilados por el BC.

Con una evolución prácticamente constante desde entonces, la soja inauguró los años 2000 como líder en VBP agrícola, y llegó al trienio 2008-2010 con una participación promedio de 25,8%.

La caña, cultivo tradicional desde los tiempos coloniales, pasó a disputar con el maíz la segunda posición, pero prevaleció en el período entre 2008 y 2010, con una franja promedio de 16,5%. El maíz, el café y el arroz se mantuvieron en la lista de las cinco, pero con peso menor.

Pero vale notar que, de los cultivos que encabezan el VBP del campo, la soja, dada su fuerte expansión, fue la única que de 2005/2007 a 2008/2010 registró, a pesar de algunos accidentes, crecimientos promedio anuales en área colectada (5,4%), rendimiento (1,7%), producción (7,2%), precio (0,2%) y valor (7,3%).

En los precios domésticos, por ejemplo, los otros cuatro productos que encabezan el rol presentaron variaciones promedio anuales negativas.

Las proyecciones disponibles indican que hay pocos cambios en esa tendencia en 2012. Una estimación más reciente del ministerio de Agricultura para el VBP de las 20 principales culturas agrícolas del país indica R$ 214.600 millones en total, 2,7% más que en 2011. En 2000, fueron cerca de R$ 100.000 millones.

La soja mantendrá su tradicional liderazgo en ese ranking, con una previsión de VBP de R$ 51.200 millones, pero el valor estimado es 5,2% inferior al de 2011 y su valor consolidado retrocederá a 23,8%.

Sucederá porque, a pesar de un aumento de 2,4% del área plantada en esta cosecha 2011/2012, la colecta disminuirá 8,1% por las adversidades climáticas y sus precios podrán caer en medio de las turbulencias globales.

En el ciclo actual, los 24,8 millones de hectáreas calculadas por la Compañía Nacional de Abastecimiento corresponden a 48% del área plantada total de granos estimada, mientras las 69,2 millones de toneladas esperadas representan 44% de la cosecha esperada.