En el país existe un banco público que funciona desde 2005 en el Hospital Garrahan, donde aquel que lo desee puede donar sus células de cordón. Es decir, a las mujeres que den a luz en alguna maternidad en convenio con el Garrahan se les ofrece donar esa sangre.

En el cordón umbilical del recién nacido hay células madre, sangre que podría ser útil en un potencial trasplante de médula. Teniendo en cuenta esto, surgieron bancos privados que criopreservan la sangre del donante para uso propio del bebé recién nacido o cualquier familiar compatible. En el país, hay siete bancos privados que ofrecen el servicio de extracción por unos $ 15.000 y el de mantenimiento anual por unos u$s 180. Pero no hay una regulación que los contenga. Se habilitan como laboratorios clínicos y la ley que se está gestando para regular las terapias avanzadas no los contemplará.

Para el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, esas células poseen cualidades terapéuticas similares a las de médula ósea. Gustavo Sevlever, director de Investigación y Docencia de Fleni, agrega: "Según la Comisión Asesora en Terapias Celulares y Medicina Regenerativa del Ministerio, los únicos tratamientos seguros son los destinados a enfermedades de la sangre que se curan con trasplante de médula ósea, como algunas leucemias o mielomas, enfermedades hereditarias como el síndrome de inmunodeficiencia combinada severa y la osteopetrosis, entre otros".

La mayoría de los tratamientos con células madre son experimentales, y en estas primeras fases puede que no funcionen y podrían incluso mostrar efectos negativos, advierte un documento elaborado por la Sociedad Internacional para la Investigación en Células Madre. Por eso, al igual que con el desarrollo de nuevos fármacos, es necesario que este tipo de terapias sean evaluadas rigurosamente.

Desde ABC Cordón, asociación que nuclea a los bancos privados que realizan el procedimiento de extracción y guardado, comparten las dudas más comunes de los padres: "Si la recolección es segura e indolora, quién toma la recolección, qué grado de compatibilidad tiene esa muestra con el grupo familiar y las aplicaciones de las células madre".

Según Diego Fernández Sasso, presidente de la entidad y pediatra hematólogo, "las obras sociales no pueden tomar partido ya que en el PMO no están incluidas. No hay una legislación al respecto y es necesaria".

Para Sevlever, "si bien el Estado tiene un rol clave en el financiamiento y la regulación, no creo que las obras sociales y los financiadores de la salud deban cubrir la preservación de células madre porque no está demostrado que estas células almacenadas por décadas puedan ser de utilidad para resolver alguna patología".

Por su parte, Lorena Gómez, responsable de RR.II. de Protectia, uno de los siete bancos de Células Madre del país, exclama: "Hay que hacer énfasis en la toma de conciencia. Es una oportunidad exclusiva en la vida".

El año pasado, Protectia y Sancor Salud celebraron el primer acuerdo de cobertura para el servicio de procesamiento y criopreservación de células madre en la Argentina. Actualmente, SanCor Salud tiene la prestación en su cartilla con coberturas que van del 30% al 100%, según el plan.

La esperanza en marchaFernández Sasso explica la diferencia entre los bancos: "El público solo recibe muestras de sangre de cordón donadas de algunas maternidades públicas y con el objetivo de ser utilizadas para trasplante. Los privados, por su parte, guardan sangre y tejido de cordón que podrá ser usado eventualmente para trasplante y para medicina regenerativa".

Y agrega: "Argentina es pionera en investigación. Actualmente hay varios protocolos en marcha, el más interesante se desarrolla en la Maternidad Sardá donde se utilizan células madre de cordón umbilical en niños que nacen con Hipoxia Isquémica con la intención de minimizar o evitar el daño neurológico".

Para Sevlever, "la Argentina tiene grupos de investigación con un muy buen nivel de desarrollo en el área de las células madre". En Fleni, por caso, se realizó uno de los primeros ensayos clínicos en pacientes con accidentes cerebro vasculares. "Entendemos que se trata de una tecnología prometedora que potencialmente puede cambiar las terapias de las enfermedades neurológicas, pero que aún necesita desarrollo y maduración", expone.

Tras 10 años dedicados a la criopreservación, este año se lanzó la Unidad de Investigación Protectia, dedicada a desarrollar estudios que amplíen las más de 80 aplicaciones con células madre conocidas en la actualidad. El principal proyecto, en este momento, es el Protocolo de Hipoxia Perinatal: células autólogas de la sangre del cordón umbilical y placenta para minimizar el daño neurológico por falta de oxígeno en el parto.

Otro caso es el Protocolo Encel, implementado en la Maternidad Sardá, único en América latina. Utiliza hipotermia controlada y células madre recolectadas del cordón umbilical a recién nacidos con un diagnóstico de depresión neonatal o asfixia perinatal aguda.

La medicina regenerativa implica recolectar este material genético teniendo en cuenta las posibilidades de tratamiento a largo plazo. "La medicina regenerativa se está gestando y, probablemente, será una herramienta vital en la próxima década. El problema es que, si en unos años las células madre son útiles, quien no las haya guardado habrá perdido esta posibilidad. El uso de las células madre son al siglo XXI lo que los antibióticos fueron al siglo XX", dice Fernández Sasso.