El mercado externo nunca fue tan favorable para que empresas y bancos brasileños capturen recursos del exterior como el año pasado. La fuerte liquidez internacional, asociada con las bajas tasas de interés en los mercados desarrollados, bajó los costos de captación para los emisores del país.
El resultado fue un nuevo record en el volumen logrado en 2012, el tercero consecutivo desde 2001, cuando Valor Data comenzó a realizar el "Ranking Valor de Captaciones Externas". En total, incluyendo operaciones del Tesoro Nacional, Brasil atrajo u$s 67.300 millones, un aumento de 15% con respecto a 2011.
Las emisiones de bonos en el exterior dominaron la escena, con la suma de u$s 50.900 millones el año pasado. El volumen representó más de 75% del total captado (que incluye préstamos), y una suba de 28,6% en relación al año anterior. El valor también marcó un nuevo record de la serie de bonos externos.
Del lado de los empresarios, el mercado se mantuvo a la baja. Las operaciones retrocedieron 38,6% en 2012, a u$s 16.400 millones. "Existen muchas razones para que el mercado de crédito no fuera activo, la principal es que el segmento de bonos presentaba condiciones de mercado muchos mejores, como tasas en sus mínimos históricos", afirmó Roberto D'Avola, director ejecutivo responsable de mercado de capitales de deuda para América latina de J.P.Morgan. "Los clientes fueron más hacia los bonos con el objetivo de abaratar deuda y prorrogar plazos".
La compresión de los spreads en el mercado de capitales externo fue un importante incentivo de las emisiones de bonos, afirmó Leonardo Silva de Loyola Reis, gerente ejecutivo de la división de mercado de capitales e inversiones del Banco do Brasil (BB). Un relevamiento realizado por De Loyola Reis mostró que la emisión soberana de Brasil con vencimiento en 2021, la más líquida en el mercado secundario, registró a lo largo del año pasado una caída de casi 100 puntos-base en el spread negociado en relación a los títulos del Tesoro americano, para alrededor de 75 puntos en diciembre.
Porcentualmente, el rendimiento pago por esos papeles pasó de 3,25% al año en enero a 2,05% a finales del año pasado. "El costo para el emisor mejoró tanto en términos relativos (a los títulos del Tesoro americano) como absoluto, lo que abrió espacio para que las compañías capten recursos a niveles históricamente bajos. Hoy, esa tasa está en torno de 2,54%", señaló De Loyola Reis.
En esos niveles de precio, los tomadores decidieron optar por el mercado de bonos, según Alexandre Guiao, jefe del área mayorista del HSBC. "Con una crisis europea que afecta los balances de los bancos, cuando las empresas corrían detrás de operaciones de préstamos, el precio terminaba siendo poco atractivo".
Incluso los bancos capitalizados resultaron perjudicados por la coyuntura -traducida en un aumento generalizado de los costos de captación-porque buena parte del mercado está formada por las operaciones que envuelven un sindicato de instituciones, dijo Guiao. "El resultado es que vimos pocas operaciones, pero buenas, de préstamos sindicalizados y principalmente de 'revolving credit facility' (especie de cheque especial)", aseguró.
El mercado de crédito bancario está achicándose desde la crisis de 2008, en función de las limitaciones de capital y de la legislación más rígida para preservar la solvencia del sistema financiero mundial. Recientemente, en Brasil, las restricciones impuestas por el gobierno para el ingreso de divisas al país con el objetivo de contener la valorización de la tasa de cambio también perjudicaron la toma de préstamos en el exterior, destacó Eduardo Müller Borges, director del área de mercado de crédito internacional y local del Santander.
En el mercado de bonos, las condiciones bastante favorables atrajeron un gran número de emisores, la mayoría conocida, pero también novatos, con un perfil más arriesgado. "El primer trimestre fue muy fuerte, salieron todas las grandes operaciones, y repetidas veces", destacó Cristina Schulman, jefe del área de mercado de capitales del Santander. Se destacó una emisión de Petrobras, que alcanzó u$s 7.000 millones y atrajo una demanda de u$s 25.000 millones.
El mercado atravesó unos meses de inestabilidad, pero se recuperó rápidamente. "A final de año, con el aumento de la liquidez en Europa y la sensación de que la región no era un problema tan grande, muchas empresas consiguieron emitir con tasas mínimas, lo que se extendió hasta enero de este año", dijo Schulman.
Del lado de los novatos, según De Loyola Reis, vale destacar la operación de la constructora OAS. La compañía realizó una emisión a siete años, sin cláusula de rescate, pagando 8,25%, por debajo del intervalo indicativo, de 8,5% a 8,75% al año. El volumen captado fue de u$s 500 millones, a pesar de que la demanda superó los u$s 5.300 millones.
Con excepción de los emisores que accedieron al mercado por primera vez, la mayor parte de las captaciones se hicieron para alargar deuda y abaratar costos, según Pedro Bianchi, director del banco de inversión del Bank of America Merrill Lynch (BofA). Otros aprovecharon el aumento para adelantar recursos con el objetivo de financiar sus operaciones, lo que tiende a disminuir la demanda por nuevas operaciones este año, dijo Schulman.
El sector de bancos, por ejemplo, fue bastante activo en el mercado de bonos en 2012, aprovechando la liquidez con una estrategia de anticipación a los cambios en la legislación debido a Basileia 3, recordó Ricardo Leoni, director ejecutivo responsable por mercados de capitales de deuda del J.P.Morgan en el país. Todo el potencial de Brasil en los mercados de deuda externo y local mostrado en los últimos años se reflejó en el refuerzo de la estrategia de crecimiento de las instituciones al frente de esas operaciones. Después de un período de contrataciones y aumento de oferta de productos, fue un año para comenzar a levantar los frutos.
Para los grandes bancos estadounidenses, el año pasado fue de consolidación del proceso de recuperación, con prácticamente todos avanzando en el "Ranking Valor de Captaciones Externas". El J.P.Morgan volvió al tope después de seis años. El Citi subió otras dos posiciones y llegó al vice liderazgo -en 2011, ocupaba el duodécimo lugar. El Morgan Stanley subió doce posiciones y entró al grupo de los diez, en el octavo lugar.
A contramano, los europeos cayeron en el ranking. La crisis en la región y las restricciones de capital afectaron las operaciones de préstamos, mercado en el cual acostumbran ser más activos. Después de tres años consecutivos en el tope, HSBC perdió la hegemonía. Pero aquí vale una reserva: el banco se quedó afuera de la emisión de Petrobras, lo que pesó en el resultado. Sin embargo, de acuerdo al número de operaciones el banco mantuvo el liderazgo.
Los brasileños también se destacaron entre los coordinadores, en especial el BB, al avanzar de la duodécima a la cuarta posición. La disputa es feroz, y lo que puede verse es que las instituciones buscan un medio término entre el banco comercial y el de inversión.
Del lado de los extranjeros, predomina la estrategia de reforzar el balance para prestar más y aproximarse al cliente. Entre los brasileños, el arma fue utilizar el balance fuerte para ofrecer crédito, y de esa forma, avanzar en el mercado de capitales. "Los bancos de inversión, que siempre ofrecieron productos de 'fee' (comisión), entendieron que las empresas valorizan instituciones que utilizan el balance para crédito", afirmó Borges, del Santander.