Existen localidades que no requieren de grandes atracciones para captar la atención. Una calle angosta, una barandilla que dé al mar o una mesa sencilla con productos frescos son suficientes para que el viaje adquiera significado.
En la costa norte de España, este tipo de destino mantiene un valor especial para aquellos que buscan tranquilidad, paisajes y buena gastronomía sin que la escapada se convierta en un lujo.
Lastres (Llastres, en asturiano) es una villa marinera del concejo de Colunga, situado en la costa oriental de Asturias. Su casco antiguo, sus vistas al mar Cantábrico y su tradición pesquera la han transformado en una de las localidades más reconocibles del Principado.
Esta localidad se halla encajada entre el mar y la montaña, con calles empedradas, casas blasonadas, viviendas de pescadores y panorámicas hacia el Cantábrico y el Monte Sueve.
El pueblo de Asturias que parece detenido en el tiempo
La imagen más impactante de Lastres se observa desde la lejanía. El conjunto habitacional desciende en pendiente hacia el puerto, como si el pueblo hubiera sido diseñado en consonancia con el relieve del terreno. Esta organización, complementada por los techos, las fachadas de tonalidades claras y las pendientes pronunciadas de sus calles, demuestra los motivos por los cuales forma parte de la red de Los Pueblos Más Bonitos de España, siendo catalogado como Pueblo más bonito de España en su listado oficial.
El recorrido por el núcleo histórico refuerza esa impresión inicial. Lastres posee un conjunto histórico que incluye palacios con escudos nobiliarios, casonas de piedra, capillas, iglesias y barrios de pescadores que datan de los siglos XVI a XVIII. La combinación de patrimonio señorial y actividad marina otorga al pueblo una identidad bien definida: sofisticada, pero sin perder su conexión con el puerto.
Entre los lugares más emblemáticos se encuentran la Torre del Reloj, la Iglesia de Santa María de Sábada, la Capilla del Buen Suceso, el barrio de los Balleneros y las Escaleras de la Fragua. En una guía reciente, Viajeros Callejeros resalta que la Torre del Reloj fue erigida en el siglo XV para el monitoreo del puerto, mientras que las Escaleras de la Fragua representaban un antiguo camino empleado por los pescadores desde el siglo XIV.
Comer bien en Lastres a precios razonables
La fama gastronómica de Lastres se fundamenta en un pilar claro: productos del mar, recetas asturianas y restaurantes que están en armonía con el paisaje. Este no es un destino caracterizado por precios uniformemente bajos y es pertinente señalarlo. No obstante, existen opciones en las que se puede disfrutar de una comida satisfactoria a un costo razonable al optar por menús, platos de temporada o establecimientos más sencillos.
Se pueden localizar propuestas con entrantes entre 10 y 15 euros, arroces en torno a 18 euros y platos que oscilan entre 10 y 20 euros, dependiendo del producto.Además, se presentan opciones con menús de 18 euros y porciones generosas, lo cual constituye una referencia valiosa para quienes desean comer bien y a buen precio en Lastres sin prescindir de pescados, arroces, zamburiñas, chipirones o fabada.
La gastronomía asturiana se manifiesta aquí sin excesivas formalidades. En la zona, se repiten pescados del Cantábrico, mariscos, fabes, arroces y platos de cuchara. La Guía Michelin considera a Casa Eutimio, en Lastres, como parte de su selección de restaurantes recomendados, describiéndolo como un establecimiento de ambiente familiar con una carta tradicional enfocada en pescados y mariscos.
Asimismo, existen restaurantes con vistas que contribuyen al atractivo del viaje. El Mirador, por ejemplo, presenta su propuesta como cocina asturiana con pescados, mariscos y arroces en un comedor que ofrece vistas a la costa oriental asturiana, la sierra del Sueve y los Picos de Europa.
Qué más ver en Lastres: rincones imprescindibles
El puerto pesquero representa una parada ineludible; sin embargo, el atractivo de este enclave va más allá. El Mirador y la Capilla de San Roque ofrecen una de las vistas más reconocidas de la villa y su bahía. Este punto se distingue por su panorámica sobre el Cantábrico y por su historia vinculada a la pesca de la ballena, cuando los atalayeros observaban el paso de los cetáceos desde las elevaciones.
La Calle Real, las escaleras, la playa de El Escanu y las fachadas escalonadas culminan un recorrido que se disfruta mejor sin apuros. El encanto de Lastres reside en su escala reducida: caminar, ascender, contemplar el mar, regresar al puerto y sentarse a degustar algo simple.
Para numerosos viajeros, la combinación de paisaje, patrimonio y gastronomía asturiana explica por qué este pueblo del norte continúa figurando entre las escapadas más anheladas de la costa cantábrica.