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Cuando una persona fallece, su patrimonio no desaparece. Se transmite a sus herederos con todo lo que lo compone: bienes, derechos y también obligaciones. Esta transmisión se produce por el principio de sucesión universal recogido en el Código Civil español, lo que implica que quien hereda ocupa la posición jurídica del causante.

El problema surge cuando la llamada sucesión vacía no contiene activos suficientes o directamente arrastra más deudas que bienes. En esos casos, el heredero puede enfrentarse a una situación compleja en la que no recibe ningún beneficio económico pero sí asume responsabilidades legales y fiscales que deben gestionarse con cuidado.

Analizar el inventario completo de bienes y obligaciones permite evaluar el riesgo real antes de asumir la responsabilidad del heredero.Fuente: ShutterstockShutterstock

Qué implica heredar cuando la sucesión tiene más deudas que activos

La herencia incluye todos los bienes, derechos y obligaciones de una persona que no se hayan extinguido por su muerte, según establece el artículo 659 del Código Civil. Esto significa que las deudas bancarias, préstamos personales, hipotecas o cargas fiscales pendientes forman parte de la masa hereditaria.

Si el heredero acepta la herencia de forma pura y simple, responde de esas deudas no solo con los bienes heredados sino también con su propio patrimonio. Así lo explica el Consejo General del Notariado, que recuerda que la aceptación sin limitaciones implica asumir tanto activos como pasivos. En una herencia con saldo negativo, esto puede traducirse en tener que pagar obligaciones económicas sin recibir bienes a cambio.

Para evitar ese riesgo, la ley permite aceptar la herencia a beneficio de inventario, una figura regulada en los artículos 1010 y siguientes del Código Civil. Esta modalidad limita la responsabilidad del heredero al valor de los bienes heredados y protege su patrimonio personal frente a deudas superiores al activo existente.

Qué obligaciones fiscales existen aunque no haya beneficio económico

Incluso cuando la herencia no genera ganancia real, existen obligaciones fiscales. El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones debe presentarse en el plazo general de seis meses desde el fallecimiento, tal como indica la Agencia Tributaria.

El impuesto se calcula sobre el valor neto de la herencia, es decir, bienes menos deudas. Sin embargo, la obligación de declarar no desaparece, aunque el resultado sea nulo o negativo. La presentación fuera de plazo puede generar recargos e intereses, lo que añade un coste adicional a una sucesión ya problemática.

Además, el heredero debe formalizar la aceptación o renuncia ante notario. La renuncia expresa a la herencia impide que se transmitan las deudas al heredero, pero debe realizarse de forma clara y formal. El Consejo General del Notariado advierte que actuar como si se hubiera aceptado, por ejemplo, disponiendo de bienes, puede implicar una aceptación tácita con todas sus consecuencias jurídicas.

Qué opciones tiene el heredero para protegerse ante una sucesión vacía

Ante una herencia con deudas, el heredero dispone de tres alternativas principales. Puede aceptar pura y simplemente, aceptar a beneficio de inventario o renunciar a la herencia. Cada decisión tiene efectos distintos y debe adoptarse tras analizar el inventario completo del patrimonio del fallecido.

Aceptar a beneficio de inventario permite pagar primero a los acreedores con los bienes existentes y solo hasta donde alcance la masa hereditaria. Si las deudas superan el activo, el heredero no debe responder con su propio dinero. Esta opción exige cumplir formalidades y plazos específicos, por lo que suele requerir asesoramiento profesional.

Renunciar, en cambio, supone desvincularse completamente de la sucesión. Según explica el Ministerio de Justicia en su guía sobre trámites sucesorios, la renuncia debe realizarse en documento público y es irrevocable una vez formalizada.

El asesoramiento jurídico resulta clave para decidir entre aceptar la herencia, hacerlo a beneficio de inventario o renunciar y evitar asumir cargas económicas.Fuente: ShutterstockShutterstock

Heredar sin recibir bienes no significa estar exento de obligaciones. La responsabilidad del heredero, las cargas fiscales y la posible existencia de deudas obligan a actuar con prudencia.

Antes de aceptar una sucesión aparentemente vacía, conviene revisar el inventario completo y valorar la opción que mejor proteja el patrimonio personal frente a una herencia que, lejos de aportar activos, puede generar compromisos económicos inesperados.