

Indra y Repsol son las grandes ganadoras entre las empresas españolas de la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela. Mientras la compañía de defensa sube en bolsa un 6,70% a poco más de una hora del cierre de la sesión, la petrolera lo hace un 2%, alzas, por otra parte, que le permiten al Ibex 35 continuar con su tendencia alcista del ejercicio pasado.
Si bien la causa que provocó el optimismo del mercado con estos dos valores es la misma, distintos son los motivos que aúpan los títulos de Indra y Repsol. En el primer caso, juega a su favor la enorme expectativa de una probable extensión del conflicto bélico a otras geografías; en cuanto a Repsol, los analistas vaticinan que la captura de Nicolás Maduro traerá potenciales implicaciones para la industria petrolera del país latinoamericano, hoy en mínimos por la pésima gestión del régimen chavista.
Con todo, Indra no es la única beneficiaria de la industria de defensa. La apertura de los mercados europeos muestra alzas de todas las empresas armamentísticas del Viejo Continente. La alemana Rheinmetall lo hace un 6%, mientras el otro peso pesado, la italiana Leonardo sube más del 5%. La británica BAE Systems incrementa su valor cuatro puntos porcentuales. En Francia, Thales y Dassault Aviation, también suben otro 4%. Más al norte, en Escandinavia, la sueca Saab y la noruega Kongsberg crecen un 5%.
Lo cierto es que el repunte de estas compañías no obedece sólo a la incursión en Venezuela, aunque sí actuó como un revulsivo. No hay que olvidar que gracias al plan de rearme de Europa, el sector defensa resultó uno de los grandes del mercado bursátil en 2025.
En el caso de Indra hay que sumar el programa de Gobierno de España que involucra a 2000 millones de euros. Tampoco que más de la mitad de ese monto corresponden a la compra de camiones medios y pesados de transporte táctico. A lo que hay que añadirle la inversión de más de 2000 millones que aprobó el pasado 23 de diciembre el Consejo de Ministros en gasto militar.
A estos planes de gastos se les une ahora las amenazas de Donald Trump a otros países, como Cuba, Colombia y México, naciones señaladas por el republicano como posibles objetivos de Estados Unidos. Pero no son los únicos.
En una entrevista concedida a The Atlantic, Trump volvió con su vieja idea de controlar Groenlandia por “motivos de seguridad”, ya que está “rodeada de barcos chinos y rusos”. Además de ser un Estado rico en minerales y tierras raras.
Asimismo, fue más lejos aún cuando en esa misma entrevista sostuvo que dependerá de otros decidir qué significa la acción militar estadounidense en Venezuela para Groenlandia.
En caso de llevarse a cabo la anexión de Groenlandia, nos estaríamos enfrentando a un escenario de consecuencias impredecibles. Porque se trata de un territorio autónomo dentro de Dinamarca, país miembro de la Unión Europea (UE), asociación que Trump no considera “aliada” de Estados Unidos.
Paralelamente a este ruido de misiles actuales, y quizás futuros, Indra continúa inmersa en la fusión con EM&E, la que podría completarse con nuevas compras en este año.

El caso Repsol
Según los últimos datos disponibles de la Secretaría de Estado de Comercio, la inversión de España en Venezuela es de poca envergadura. En rigor, en 2023 llegó a los 559 millones de euros.
Con todo, importó desde Venezuela productos por valor de 1390 millones de euros, más del doble que el año anterior, impulsados casi exclusivamente por el petróleo y sus derivados que representó el 94,59% de todo lo importado por España. Por contrapartida, las exportaciones españolas a Venezuela alcanzaron los 230 millones.
Estos números muestran el predominio de Repsol entre las empresas españoles que invierten en el país sudamericano. De ahí que cualquier variación en los acuerdos petroleros o en las sanciones internacionales tenga un muy fuerte efecto inmediato sobre el intercambio comercial.
Así las cosas, la petrolera española está presente en Venezuela desde 1993 con participación en proyectos gasistas y en empresas mixtas de crudo. Mantiene, además, una deuda pendiente con el Estado venezolano que supera los 358 millones de euros hasta mediados de 2025.
El acuerdo entre la empresa y la Administración de Venezuela estableció que estos importes se compensen mediante envíos de petróleo, un mecanismo que quedó bloqueado tras la revocación de licencias por parte del Gobierno de Estados Unidos.
En concreto, y de acuerdo a estimaciones de Bankinter, Repsol tiene casi un 15% de sus reservas mundiales de petróleo (para extracción, en forma de concesiones) y el 12% de su producción en Venezuela. Así pues, los números de 2024 muestran que la producción de Repsol en Venezuela ascendió a 24 millones de barriles equivalentes de petróleo (mbep), lo que supone una valoración de unos 1400 millones de dólares a precio de mercado.
Aunque el gran atractivo de Repsol en Venezuela radica en las reservas que posee en el país. En concreto, Dow Jones Newswire afirma que una auditoría externa encargada por Repsol estima que el grupo español tiene reservas probadas estimadas, desarrolladas y no desarrolladas, de petróleo crudo, condensado, líquidos del gas natural y gas natural de 1.747 mbep, de los cuales 256 millones están en Venezuela.
Con este telón como fondo, la analista de Bankinter Pilar Aranda piensa que la petrolera española se verá beneficiada, probablemente, de un cambio de régimen en Venezuela. Aranda da la acción de la petrolera un precio objetivo de 18,8 euros a la compañía con recomendación ‘comprar’.
Argumenta su vaticinio en una más probable reconstrucción de la economía venezolana, “siendo parte fundamental de ese proceso la rehabilitación de los medios de producción y refino de petróleo tras años sin inversión en los mismos”. Punto seguido, añade que “Repsol debería ser una de las compañías beneficiadas, aunque probablemente menos que las estadounidenses por razones políticas”.
En medio de la incertidumbre que planea sobre el futuro de Venezuela, la analista avisa que el posicionamiento de Repsol en el país “debería favorecerle más que perjudicarle, salvo que Estados Unidos cuestione las concesiones actualmente en vigor”.
Para Banco Sabadell una transición ordenada sería positiva para el valor, al que califican con la categoría ‘sobreponderar’ a 18,15 euros la acción. Los analistas de la entidad entienden que cabe esperar que se levanten los embargos actuales a las exportaciones de crudo. Sin embargo, recuerdan, que desde el bloqueo impuesto el pasado marzo por Trump, que rompió todas las licencias concedidas por Joe Biden, Repsol “no puede exportar hidrocarburos como forma de compensación por las deudas históricas que mantiene PDVSA con ella”.
Lo cierto es que Repsol fue reduciendo su exposición patrimonial en el país desde hace años, pasando a 330 millones de euros, esto es, 2% capitalización. Así como la deuda con PDVSA, que asciende a cerca de 370 millones, el de 2% capitalización o un 5,8% de su deuda financiera neta.
Mientras su principal presencia en Venezuela se concentra en el proyecto Cardón IV, donde fue reduciendo ‘capex’ al tiempo que la generación de caja de la producción actualmente allí es muy reducida.

Las compañías estadounidenses, ¿la gran amenaza?
En su comparecencia ante la prensa, tras la operación que llevó a Maduro a una prisión de Nueva York, Trump utilizó el término “petróleo” 27 veces, cuando en ningún momento pronunció la palabra más esperada: “democracia”.
Bestialmente pragmático, Trump dejó claro cuál es el principal objetivo de la incursión militar. La pregunta que con toda posibilidad circula por la planta noble de la petrolera en su búnker de Madrid es si la recomposición alcanzará a todas las compañías que operan en Venezuela. Aunque sí trascendió que en estas horas sus principales ejecutivos apuestan por la prudencia.
Si bien, y con razón, la alarma se encendió cuando Trump subrayó que buscará facilitar el desembarco de las petroleras estadounidenses, con los gigantes Exxon, Chevron y ConnocoPhilips a la cabeza, en el crudo y gas de Venezuela, los que prefieren ver la botella medio llena sostienen que al estar Repsol sobre el terreno le beneficiará, sobre todo si podrá recuperar alrededor de 600 millones de dólares si se reactiva la extracción del petróleo sancionado meses atrás.
“Pese a la incertidumbre, lo más probable hoy es que el mercado le otorgue el beneficio de la duda y el valor rebote, aunque puede que sólo modestamente mientras no se disipe la incertidumbre sobre el respeto a las actuales concesiones”, señala Aranda, analista de Bankinter.














