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La campaña del IRPF de 2026 incorporará una nueva deducción dirigida a aliviar la carga fiscal de los trabajadores con ingresos más ajustados.
La medida, ya confirmada por Hacienda, busca corregir el efecto de las retenciones que afectan a quienes perciben salarios cercanos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
La deducción, que puede alcanzar hasta 340 euros anuales, se aplicará en la declaración correspondiente a las rentas obtenidas en 2025.
Su objetivo central consiste en reducir el impuesto a pagar o aumentar las devoluciones para un colectivo especialmente sensible a cualquier variación en su renta disponible.
El nuevo beneficio fiscal se suma a otras medidas en vigor desde el inicio del año, como las deducciones por eficiencia energética o la compra de vehículos eléctricos. En este caso, el foco está puesto en mejorar la progresividad real del IRPF en el tramo más bajo de ingresos laborales.
A diferencia de otras reducciones, esta deducción actúa directamente sobre la cuota del impuesto. Eso implica un impacto inmediato y visible en el resultado final de la declaración de la Renta.
¿Quiénes pueden acceder a esta nueva deducción del IRPF?
La deducción está pensada para trabajadores por cuenta ajena cuyos ingresos procedan mayoritariamente del trabajo. El perfil principal lo conforman quienes cobran salarios próximos al SMI o ligeramente superiores, siempre que no dispongan de otras rentas relevantes.
Para poder aplicarla, Hacienda exige que los ingresos distintos del trabajo no superen determinados límites. Si el contribuyente obtiene rentas adicionales elevadas, pierde el derecho a beneficiarse de esta ventaja fiscal.
El importe máximo de 340 euros se reconoce de forma íntegra a quienes declaren salarios brutos anuales en torno a los 16.576 euros, una cifra alineada con el SMI de referencia. A partir de ahí, el beneficio comienza a reducirse de manera progresiva.
¿Cómo funciona la reducción progresiva y cuándo desaparece?
El sistema diseñado por Hacienda establece que la deducción se reduzca conforme aumenta el salario. Por cada euro que supere el umbral de 16.576 euros brutos anuales, el importe de la deducción disminuye en 0,20 euros.
Este ajuste progresivo hace que la deducción desaparezca por completo cuando los ingresos alcanzan aproximadamente los 18.276 euros brutos anuales. De este modo, el beneficio se concentra en el tramo salarial más bajo y evita saltos bruscos en la tributación.
La deducción se incorporará automáticamente en el borrador de la declaración siempre que se cumplan los requisitos. No será necesario realizar ninguna solicitud específica y su efecto se reflejará directamente en el resultado final, ya sea reduciendo el pago o incrementando la devolución.
Hacienda aclara, además, que el importe aplicado nunca podrá superar el IRPF efectivamente devengado. Con esta medida, el Gobierno refuerza la protección fiscal de los salarios bajos y busca equilibrar el impacto del impuesto en una franja donde cada euro tiene un peso decisivo.