Ayudar económicamente a los hijos es una práctica habitual en muchas familias españolas. Una transferencia para pagar el alquiler, la entrada de un piso o incluso un coche suele verse como un apoyo lógico en un contexto de precios altos y salarios ajustados.
Sin embargo, lo que para padres e hijos es un simple gesto de ayuda, para la Agencia Tributaria puede convertirse en un problema fiscal serio. Esto fue explicado en un vídeo de TikTok por el abogado y economista David Jiménez
El especialista ha vuelto a poner el foco en una cuestión que suele pasar desapercibida: las transferencias entre padres e hijos no son neutras a ojos de Hacienda. Si no se justifican adecuadamente, pueden derivar en sanciones, liquidaciones complementarias y conflictos inesperados.
El aviso de un abogado especializado en herencias y fiscalidad
Jiménez, abogado experto en herencias y fiscalidad, lo resume de forma directa: “Hacer transferencias libremente sin un soporte detrás puede meter en problemas a tus hijos”. En el vídeo, advierte que muchas familias actúan de buena fe, pero desconocen cómo interpreta la Administración estos movimientos de dinero.
El problema surge cuando Hacienda detecta ingresos recurrentes o elevados en la cuenta de un hijo sin un origen claro. En esos casos, se puede aplicar la llamada presunción de donación, una figura por la que la Agencia Tributaria entiende que ese dinero no es un préstamo ni un pago justificado, sino una donación encubierta.
Esto obliga al receptor a tributar por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, con recargos y posibles sanciones si no se lo hizo a tiempo. Estas situaciones son cada vez más frecuentes, especialmente en ayudas destinadas al alquiler o a la compra de vivienda, dos de los gastos más comunes entre los jóvenes en España.
Donación o préstamo: la diferencia que marca Hacienda
La clave está en cómo se formaliza la ayuda económica. Si un padre transfiere dinero a su hijo sin más, Hacienda puede exigir que se trate como una donación, lo que implica pagar impuestos según la normativa autonómica correspondiente. En algunas comunidades el gravamen es bajo, pero en otras puede ser elevado, sobre todo si no se aplican bonificaciones por no haber declarado correctamente la operación.
La alternativa es formalizar la ayuda como un préstamo entre particulares. Jiménez lo explica con claridad: “Si se lo vas a prestar, perfecto, haz un préstamo, liquida el impuesto correspondiente y luego que te lo devuelva”. Este tipo de préstamos pueden hacerse incluso sin intereses, pero deben constar por escrito y comunicarse a la Administración.
Según la Agencia Tributaria, los préstamos entre familiares están sujetos al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, aunque normalmente están exentos de pago. Eso sí, es obligatorio presentar el modelo correspondiente en la comunidad autónoma para dejar constancia legal de la operación
Alquiler, vivienda y ayudas recurrentes bajo la lupa
Las ayudas periódicas para pagar el alquiler son uno de los principales focos de conflicto. Transferencias mensuales o trimestrales pueden interpretarse como ingresos habituales del hijo, alterando su base imponible en el IRPF o generando una inspección. En el caso de la compra de vivienda, el riesgo es aún mayor por los importes elevados que suelen manejarse.
Expertos recuerdan que cualquier movimiento de dinero relevante debe estar documentado y justificado, especialmente cuando se trata de familiares directos. La falta de documentación no solo afecta al receptor, sino que puede tener consecuencias también para quien envía el dinero.
Jiménez insiste en una idea central: el problema no es ayudar, sino cómo se ayuda. “Cuidado con hacer transferencias sin pensar cómo se hacen las cosas, porque luego llega Hacienda y puede haber conflictos”, advierte en su intervención.
En un contexto en el que cada vez más jóvenes dependen del apoyo familiar para acceder a una vivienda, la fiscalidad se ha convertido en un factor clave. Un simple gesto cotidiano puede transformarse en un quebradero de cabeza si no se toman precauciones básicas. La recomendación de los expertos es clara: antes de transferir dinero, conviene informarse y dejarlo todo por escrito.