

El Gobierno español ha iniciado un plan para reemplazar progresivamente los contadores de gas tradicionales por dispositivos inteligentes. La medida busca modernizar la red de distribución, optimizar la lectura de consumos y reforzar la seguridad de las instalaciones. Técnicos autorizados visitarán los domicilios para realizar la instalación, sin coste para los usuarios.
Esta transición tecnológica forma parte de los objetivos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que pretende garantizar mediciones precisas, reducir errores en las facturas y facilitar la detección de fugas o problemas técnicos.
¿Qué son los contadores inteligentes de gas y cómo funcionan?
Los nuevos medidores incorporan tecnología avanzada que envía información del consumo en tiempo real a las compañías distribuidoras. A diferencia de los equipos tradicionales, permiten la lectura remota y continua sin necesidad de visitas frecuentes para registrar el uso.

Entre sus principales ventajas destacan:
- Registro exacto del consumo por periodos.
- Detección inmediata de fugas o irregularidades.
- Alertas tempranas ante consumos inusuales.
- Mayor seguridad frente a manipulaciones o averías.
Estas funcionalidades benefician tanto a las empresas distribuidoras como a los usuarios, al mejorar la precisión de las facturas y reducir los tiempos de respuesta ante problemas técnicos.
¿Cómo será la instalación en los hogares españoles?
El proceso se llevará a cabo por zonas y los usuarios no necesitarán solicitar la instalación. Durante la visita, los técnicos:
- Se identificarán y explicarán el motivo del cambio.
- Retirarán el medidor antiguo y colocarán el nuevo equipo inteligente.
- Comprobarán su correcto funcionamiento antes de finalizar la visita.
El procedimiento es rápido, gratuito y cumple con la normativa vigente de protección de datos y telecomunicaciones. Además, permitirá que los usuarios tengan un mayor control sobre su consumo, fomentando la eficiencia energética y contribuyendo a los objetivos de sostenibilidad que España se ha fijado de cara a 2030.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha iniciado el trámite de audiencia pública del Proyecto de orden por la que se aprueba el plan de implantación de contadores inteligentes en la red de gas natural. Plantea la sustitución progresiva de unos ocho millones de contadores analógicos hasta 2033, proporcionando un ahorro superior a los 800 millones de euros, además de otras ventajas, como empoderar al consumidor con más información sobre sus consumos o favorecer la penetración de gases renovables. Con los ahorros que propician los nuevos equipos se estima que no habrá cambios en la factura.
La normativa ya regula la duración de la vida útil de los actuales contadores analógicos, previendo la necesidad de sustituirlos. La sustitución también está recogida en el Plan Más Seguridad Energética (Plan +SE), diseñado durante la fase álgida de la crisis de precios provocada por la guerra en Ucrania, ya que incrementa la protección de los consumidores y aminora el consumo.
Ventajas y mejoras del servicio
El 72% de los contadores domésticos habrá superado su vida útil de 20 años durante los próximos tres años, y el 82% antes de 2033. Esta situación de obsolescencia propicia afrontar un Plan de sustitución de contadores que proporcione importantes beneficios, desde la citada reducción del consumo y de las emisiones de efecto invernadero, hasta una mejora del servicio que reduzca reclamaciones, pasando por el establecimiento de sistemas de tarificación avanzados o una mayor detección y prevención del fraude, entre otros.
En consecuencia, la propuesta de orden establece los procedimientos y requisitos para desplegar los nuevos contadores inteligentes, como las obligaciones de la empresa distribuidora -habilitará un acceso gratuito, vía web y móvil, a los datos de los consumidores-, o las características de los nuevos equipos, tal que disponer de comunicación bidireccional con el sistema informático de la distribuidora o permitir la desconexión del suministro de forma remota, lo que incrementa la seguridad.
Adicionalmente, los nuevos contadores facilitarán la penetración de gases renovables -inicialmente soportarán una mezcla del 10% de hidrógeno, que podrá reforzarse más adelante-, y serán compatibles con el biometano y los gases sintéticos, de modo que permitirán avanzar por la senda de la descarbonización.
Calendario de implantación progresivo
El borrador normativo establece un calendario de implantación progresiva de los nuevos contadores inteligentes para los puntos de suministro con volúmenes de consumo inferior a 50.000 kWh anuales, umbral de la Tarifa de Último Recurso (TUR):
- Antes del 31 de diciembre de 2028 deberá sustituirse al menos un 20% de los contadores analógicos.
- Antes del 31 de diciembre de 2030 deberá sustituirse al menos un 50% de los contadores analógicos.
- Antes del 31 de diciembre de 2032 deberá sustituirse al menos un 80% de los contadores analógicos.
Por otro lado, los puntos de suministro con un consumo superior a 50.000 kWh deberán disponer de contador inteligente o equipo de telemedida cinco años después de la entrada en vigor de la orden.
A partir del 31 de diciembre de 2035 cada una de las empresas distribuidoras podrá mantener un máximo del 2% de su parque de contadores sin sustituir, siempre por causas ajenas, que deberá justificar.









