Aurora Moreno tiene 86 años y vive en el apartamento 502 del Residencial Santa Clara, en Málaga. En el piso de al lado, conectado por una puerta interior, vive su amiga Ana Rosa Pérez, de 87. Las dos fundaron juntas la cooperativa Los Milagros en 1991, y más de dos décadas después siguen siendo vecinas por decisión propia, de acuerdo a lo que contaron a El País. Santa Clara fue la primera cooperativa de mayores en régimen de cohousing de España, con 76 apartamentos y más de 22 años de historia.
“Alejando la soledad, favoreciendo el compañerismo y poniendo en práctica formas de comportamiento consensuadas en Asamblea General”, explicó Aurora Moreno al resumir la experiencia, según recoge la Fundación Mutualidad. No es una residencia al uso: es un modelo donde los residentes deciden cómo vivir.
Qué es el cohousing senior y en qué se diferencia de una residencia
El cohousing senior combina apartamento privado con espacios y servicios comunes gestionados por los propios residentes. Cada persona tiene su casa, pero comparte cocina comunitaria, sala de actividades, huerto o lavandería, y participa en las decisiones colectivas del espacio.
La diferencia con una residencia tradicional es de fondo: aquí no hay una empresa externa que fija las reglas. “No es una residencia al uso, nosotros decidimos qué hacer”, dijo Antonio Zugasti, residente de 91 años en Trabensol, la cooperativa de mayores pionera en Torremocha de Jarama (Madrid), en declaraciones a Infobae España.
Trabensol y Santa Clara: los dos referentes en España
Trabensol nació en 2002 en la sierra de Madrid y hoy alberga a unas 80 personas en un edificio bioclimático en Torremocha de Jarama. Sus socios fundadores tardaron casi una década en encontrar terreno adecuado, en plena burbuja inmobiliaria, hasta que el ayuntamiento local aceptó colaborar.
Santa Clara, en Málaga, lleva más de 22 años en funcionamiento y tiene 76 apartamentos orientados a personas mayores de 50 años. Junto a proyectos como Residencial Antequera 51, inaugurado en 2019 con capacidad para 80 usuarios, y otros en marcha en Asturias, Sevilla, Girona y Alicante, conforman un mapa que ya suma más de 800 apartamentos y 1500 personas mayores en toda España, dicen en HISPACOOP.
Cuánto cuesta entrar y quién puede permitírselo
El acceso no es sencillo para todos los bolsillos. Según El País, la aportación inicial oscila entre 95.000 y 148.000 euros, y la mensualidad para cubrir suministros y servicios se sitúa entre 1000 y 1800 euros. “No tenía el dinero para entrar a vivir aquí, y tuve que pedir crédito”, contó uno de los residentes al mismo medio.
“No es ser elitista, es ser realista”, reconoció Mari Carmen Cobano, residente en Trabensol, también en declaraciones a El País. En torno al 75% de los socios de ese proyecto tuvieron que liquidar parte o todo su patrimonio inmobiliario para poder entrar. Por eso José Carlos Rodrigo Marías, del departamento financiero de la cooperativa Hábitat Colaborativo, admite que el modelo sirve para “luchar contra la soledad no deseada, conocida como la epidemia del siglo XXI", pero que hoy es una alternativa accesible principalmente para clases medias y medias altas, apunta el portal de BBVA.
El obstáculo real: construir comunidad antes de mudarse
El mayor reto del cohousing senior no es económico: es humano. Los proyectos más sólidos exigen que los futuros residentes participen en el diseño del espacio y construyan vínculo antes de recibir las llaves. Ese proceso puede durar años y no siempre llega a buen puerto.
“El cohousing te quita el miedo a la vejez. Gracias a él, te ves más tutelada y cubierta”, explicó Pilar Ruiz, de 78 años, residente en Trabensol, al sitio especializado 65yMás. Esa frase resume bien por qué cada vez más personas mayores en España están mirando este modelo: no como un último recurso, sino como una elección.