El Gobierno español ha asestado un golpe inesperado a las aspiraciones de millones de conductores que planeaban dar el salto a la movilidad eléctrica. En una decisión que ha tomado por sorpresa al sector de la automoción, el Ejecutivo ha decidido no prorrogar la deducción del 15% en el IRPF por la compra de vehículos eléctricos, una medida que estaba vinculada a las ayudas del Plan Moves III.
Esta ayuda fiscal, que permitía a los compradores desgravarse hasta un máximo de 3.000 euros en su declaración de la renta, ha desaparecido de la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado y de los últimos decretos anticrisis.
La derogación de este incentivo fiscal supone, en la práctica, un aumento directo del coste final para el ciudadano que decida adquirir un coche eléctrico nuevo, complicando aún más la ya difícil descarbonización del parque automovilístico español.
Los problemas para todos los conductores que quieran acceder a coches eléctricos
Este nuevo escenario representa un auténtico varapalo para el coche eléctrico en España. El incentivo fiscal del 15% en el IRPF era considerado por muchos expertos y asociaciones del sector como una herramienta fundamental para compensar el elevado precio inicial de los vehículos eléctricos en comparación con los de combustión.
Al eliminar esta ayuda de 3.000 euros, el Gobierno envía una señal confusa y desalentadora al mercado.
Las ventas de vehículos electrificados en España ya mostraban signos de estancamiento en comparación con otros países europeos, y esta medida amenaza con frenar aún más la adopción de la movilidad sostenible.
Desde las principales patronales del sector, como ANFAC y GANVAM, se ha expresado una profunda preocupación, advirtiendo de que la eliminación de incentivos directos y fiscales dificulta enormemente la renovación del parque y el cumplimiento de los objetivos climáticos.
¿Qué pasa con el Plan Moves III?
Es importante aclarar que, aunque la deducción fiscal del 15% ha sido eliminada, las ayudas directas a la compra del Plan Moves III siguen vigentes, al menos por el momento.
Sin embargo, la desaparición de la ventaja fiscal reduce significativamente el apoyo financiero total que reciben los compradores. La confusión generada por el Gobierno es evidente, ya que, por un lado, se prorrogan las ayudas directas del Moves III, pero por otro, se recorta silenciosamente este importante incentivo fiscal.
La situación se agrava si tenemos en cuenta que las ayudas directas del Plan Moves III están programadas para finalizar el próximo 31 de julio, lo que añade aún más incertidumbre al mercado.
Sin un marco de incentivos fiscal estable y a largo plazo, resulta muy difícil para los consumidores y las empresas planificar la transición hacia el vehículo eléctrico. El sector automovilístico español se enfrenta ahora al reto de mantener el interés por el coche eléctrico en un entorno con menos ayudas y una mayor incertidumbre regulatoria.