La inestabilidad meteorológica seguirá marcando el ritmo en las Islas Canarias este miércoles, con precipitaciones que podrían intensificarse en zonas montañosas, mientras gran parte de la Península y Baleares disfrutará de una jornada estable, aunque con descensos térmicos significativos en el norte.
El pronóstico de la Agencia Estatal de Meteorología anticipa un escenario contrastante entre territorios. Canarias continuará bajo la influencia de los restos de la borrasca Therese, con chubascos localmente fuertes y posibilidad de tormentas, especialmente en áreas elevadas. En contraste, la Península y Baleares mantendrán cielos mayormente despejados o con nubosidad escasa.
En el norte peninsular, un frente frío provocará nieblas matinales en el interior del Cantábrico y precipitaciones débiles, que podrían transformarse en nieve en cotas de entre 900 y 1200 metros en la cordillera Cantábrica y los Pirineos.
Además, se espera un descenso notable de las temperaturas máximas en esa región, acompañado por heladas en zonas de montaña.
¿Dónde estarán los mayores riesgos meteorológicos?
Las autoridades meteorológicas han activado avisos por condiciones adversas en varias regiones. Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana estarán bajo aviso naranja por rachas de viento muy intensas, mientras que Cataluña también registrará alertas por fenómenos costeros.
En paralelo, comunidades como Andalucía, Asturias, Cantabria, Galicia y el País Vasco presentan avisos amarillos por viento o condiciones marítimas adversas. Navarra, en tanto, se encuentra bajo alerta por nevadas, con acumulaciones previstas en áreas del Pirineo.
En Canarias, el foco de mayor riesgo se sitúa en las islas montañosas, donde las lluvias podrían adquirir intensidad fuerte y persistente. En puntos específicos de La Palma y Tenerife, no se descartan tormentas acompañadas de precipitaciones continuas, lo que eleva la probabilidad de incidencias locales.
¿Cómo evolucionarán las temperaturas y el viento?
El comportamiento térmico será desigual según la región. Las temperaturas máximas descenderán de forma marcada en el extremo norte peninsular, mientras que en el resto del país tenderán a subir. Las mínimas, por su parte, aumentarán en la mitad norte y bajarán en el sur, manteniendo una dinámica opuesta.
En los archipiélagos, tanto en Baleares como en Canarias, se prevén pocos cambios térmicos, lo que aportará cierta estabilidad en ese aspecto pese a las lluvias en las islas atlánticas.
El viento también será un factor determinante. Predominarán los vientos flojos de componente norte en la Península, con mayor intensidad en la mitad septentrional.
En zonas como el Ampurdán y el valle del Ebro se registrarán rachas muy fuertes, mientras que en Canarias soplarán los alisios con intensidad moderada, reforzando la inestabilidad en las áreas expuestas.