

La crisis del sistema ferroviario catalán sumó este sábado 24 de enero un nuevo episodio crítico con un desprendimiento de tierras en la línea R4 de Rodalies, entre Cerdanyola del Vallès y Sabadell Sur.
El incidente ocurrió en una jornada marcada por la suspensión total del servicio, dispuesta por el Govern ante la imposibilidad de garantizar condiciones mínimas de seguridad.
El hecho se inscribe en una seguidilla de fallos graves en la red de cercanías, que ya había registrado otros desprendimientos en días previos y un accidente mortal en Gelida.
La reiteración de episodios volvió a poner bajo escrutinio el estado de la infraestructura ferroviaria y la respuesta de las administraciones responsables.
En este contexto, el Ministerio de Transportes decidió involucrarse de forma directa con el desplazamiento a Barcelona del secretario de Estado del área, en una señal de que la crisis superó el plano autonómico.
Los desprendimientos reavivan el debate sobre la seguridad ferroviaria
El nuevo corrimiento de tierras registrado el 24 de enero en la R4 se convirtió en el tercer desprendimiento en menos de una semana.

El viernes anterior, otro episodio similar obligó a interrumpir la circulación de la línea R1 entre Blanes y Maçanet-Massanes, mientras que el 20 de enero un muro de contención cayó sobre la vía en Gelida y provocó un choque que dejó un maquinista fallecido y decenas de heridos.
Aunque el desprendimiento entre Cerdanyola y Sabadell Sur no generó víctimas ni afectó la circulación, ya suspendida desde el mediodía, reforzó la preocupación por el deterioro estructural de la red.
Técnicos de Adif iniciaron tareas de evaluación para determinar el alcance del daño, en un escenario condicionado por lluvias persistentes y taludes inestables.
Desde el Govern se sostuvo que la paralización del servicio responde a la necesidad de garantizar seguridad “sostenida en el tiempo”. La Generalitat exigió a Renfe y a Adif certezas técnicas antes de autorizar la reanudación del tráfico ferroviario.
¿Cómo impacta la crisis de Rodalies en el plano político e institucional?
La suspensión total del servicio ferroviario desde el mediodía del sábado 24 de enero de 2026 profundizó la tensión política. La CUP calificó la situación como un “colapso” del sistema y cuestionó con dureza la gestión del Govern, al considerar que la crisis dejó al descubierto una falta de previsión prolongada.
En paralelo, la Generalitat convocó una nueva reunión de seguimiento de la emergencia para la tarde de ese mismo sábado, con la participación del secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, quien viajó a Barcelona para evaluar la situación sobre el terreno.

Asociaciones de usuarios reclamaron que se habilite una reapertura progresiva de los tramos seguros de Rodalies.
Advirtieron que la paralización completa afecta a miles de personas y exigieron un plan operativo público, con identificación clara de zonas de riesgo, plazos de intervención y criterios verificables para recuperar el servicio, incluso con limitaciones temporales.









