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Harding murió el 24 de junio de 2026, a los 90 años, después de más de seis décadas de participación en la vida pública jamaicana. Fue abogado, académico, político, senador y presidente del Senado, además de desempeñarse como ministro de Justicia y fiscal general entre 1986 y 1989.

Su figura quedó marcada por una de las decisiones más controvertidas de su carrera. Como fiscal general, firmó la orden que permitió ejecutar la última sentencia de muerte cumplida en Jamaica en 1988. Desde entonces, el país no volvió a realizar ejecuciones, aunque la pena capital continúa contemplada por la legislación jamaicana.

¿Qué ocurrió con la última ejecución de Jamaica?

La última ejecución se produjo en 1988, cuando dos personas condenadas a muerte fueron ahorcadas. La legislación jamaicana todavía contempla la pena capital para determinados casos de asesinato, pero desde aquella fecha existe una suspensión de facto de las ejecuciones.

En aquel momento, Harding ocupaba el cargo de fiscal general y su firma apareció en la orden de ejecución. Su participación quedó registrada posteriormente como uno de los episodios centrales de su trayectoria jurídica y política.

El contexto judicial también cambió con el paso de los años. Las reformas posteriores limitaron los casos que pueden recibir una condena capital y establecieron criterios más restrictivos para su aplicación. Jamaica mantiene actualmente la pena de muerte en su legislación, pero no ejecuta a condenados desde 1988.

¿Cómo pasó de autorizar una ejecución a rechazar la pena de muerte?

Con el tiempo, Harding adoptó una posición completamente distinta. Después de haber firmado aquella orden como funcionario, se convirtió en uno de los críticos más firmes de la pena capital en Jamaica. Su cambio de postura quedó reflejado en declaraciones y escritos posteriores sobre el sistema de justicia del país.

La transformación de Harding adquirió un peso particular por su experiencia directa dentro del Estado. Había ocupado los principales cargos vinculados con la administración de justicia y posteriormente desarrolló una extensa carrera académica, incluida su participación en la creación de la Facultad de Derecho de la University of Technology, Jamaica, donde llegó a ser profesor.

Además de su actividad jurídica, Harding fue una figura central del Senado jamaicano. Ocupó un escaño durante décadas y fue el primer presidente de esa cámara en ejercer el cargo durante dos períodos no consecutivos. Su muerte puso fin a la trayectoria de uno de los dirigentes que durante más tiempo participaron en la vida institucional de Jamaica.