

La seguridad espacial europea ha entrado en una fase de máxima preocupación. Autoridades de varios países del continente investigan la posible interceptación de satélites clave de la Unión Europea por parte de vehículos espaciales rusos, en una operación que podría afectar comunicaciones sensibles y abrir un nuevo frente en la actual tensión geopolítica con Moscú.
Según reveló el diario Financial Times, servicios de inteligencia europeos estiman que al menos una docena de satélites habrían sido objeto de maniobras de aproximación e interceptación por parte de naves rusas especializadas.
El temor no se limita al espionaje, sino a la posibilidad de manipulación de trayectorias orbitales o incluso a escenarios de colisión deliberada en el espacio.

Satélites europeos bajo vigilancia directa
Durante los últimos tres años, y con mayor intensidad desde la invasión rusa de Ucrania, los sistemas de monitoreo occidentales han seguido de cerca el comportamiento de dos objetos rusos conocidos como Luch-1 y Luch-2. Ambos han realizado maniobras repetidas y consideradas peligrosas cerca de satélites geoestacionarios europeos, esenciales para las telecomunicaciones del continente.
Estos satélites no solo prestan servicio a Europa. También cubren amplias zonas de África y Oriente Medio, lo que amplía el alcance potencial de cualquier interferencia. La cercanía orbital permitiría interceptar señales, degradar servicios o recopilar información estratégica sin necesidad de ataques visibles desde la Tierra.
El general Michael Traut, jefe del comando espacial del Ejército alemán, afirmó al Financial Times que existen fuertes sospechas de que estas naves realizan operaciones de inteligencia de señales, un tipo de espionaje orientado a captar datos transmitidos entre estaciones terrestres y satélites.
Qué información podría haber quedado expuesta
Una de las principales alarmas entre los servicios de inteligencia europeos es el nivel de protección de los satélites afectados. Muchos de ellos fueron lanzados hace años, cuando los estándares de ciberseguridad espacial eran considerablemente más bajos.
Un alto funcionario de inteligencia europeo explicó que los vehículos Luch estarían posicionándose dentro del estrecho cono de datos que conecta estaciones terrestres con satélites. Esto permitiría acceder a información crítica, incluidos datos de comando, en casos en los que las transmisiones no estén cifradas de forma robusta
La exposición de este tipo de información podría facilitar desde interferencias selectivas hasta la toma de control parcial de sistemas orbitales, un escenario que hasta hace pocos años se consideraba improbable fuera de la ciencia ficción.
Por qué preocupa tanto a la Unión Europea
Estas maniobras se producen en un contexto más amplio de guerra híbrida atribuida a Rusia. En los últimos meses, Europa ha registrado incidentes de sabotaje, como el corte de cables submarinos de internet y otras infraestructuras críticas, lo que refuerza la percepción de una estrategia coordinada que combina acciones encubiertas, presión militar y operaciones tecnológicas.
Los servicios de inteligencia temen que el Kremlin esté trasladando este enfoque al dominio espacial, un ámbito clave para la defensa, la economía y la vida cotidiana. Desde navegación aérea hasta sistemas financieros, una gran parte de la infraestructura europea depende de satélites que operan sin protección militar directa.

El Financial Times subraya que tanto autoridades civiles como militares consideran que estas actividades podrían marcar el inicio de una nueva fase de confrontación estratégica en el espacio, donde la ausencia de normas claras y mecanismos de disuasión aumenta el riesgo de incidentes graves
Mientras la Unión Europea evalúa posibles respuestas diplomáticas y técnicas, el episodio deja en evidencia una realidad inquietante: el espacio, durante décadas visto como un entorno cooperativo, se ha convertido en un nuevo escenario de conflicto silencioso, con consecuencias potenciales aún difíciles de dimensionar.













