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Durante décadas, la extinción local de especies fue una de las consecuencias más visibles de la presión humana sobre los ecosistemas. La caza, la fragmentación de hábitats y la contaminación empujaron a muchos animales al borde de la desaparición. En ese contexto, cada nuevo registro de una especie que se creía perdida adquiere un valor científico y ambiental excepcional.

Eso es lo que acaba de ocurrir con la nutria gigante, un depredador mamífero latinoamericano que no se observaba en libertad desde hace 38 años en una región clave del Cono Sur. Su reaparición en su entorno natural no solo confirma que la especie sigue viva, sino que abre una ventana de esperanza para la restauración de ecosistemas degradados.

La nutria gigante es uno de los depredadores tope de los humedales y su regreso indica una mejora ambiental sostenida.
La nutria gigante es uno de los depredadores tope de los humedales y su regreso indica una mejora ambiental sostenida.X @RewildingArg

Qué animal reapareció tras casi cuatro décadas sin registros

La especie redescubierta es la nutria gigante (Pteronura brasiliensis), el mustélido más grande del mundo y uno de los depredadores tope de los humedales sudamericanos. Puede superar el metro y medio de longitud, vive en grupos familiares y se alimenta principalmente de peces, lo que la convierte en un regulador clave del equilibrio ecológico.

Durante años se la dio por extinta a nivel local en amplias zonas de Argentina debido a la caza por su piel y a la degradación de ríos y lagunas. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la nutria gigante sigue catalogada como especie en peligro de extinción a nivel global, con poblaciones fragmentadas en la cuenca amazónica y el Pantanal.

El nuevo avistamiento se produjo en el Gran Parque Iberá, uno de los humedales más extensos de América del Sur, donde la especie no se registraba desde la década de 1980, según confirmaron especialistas del proyecto de conservación Rewilding Argentina.

Dónde fue vista y por qué es un hecho histórico

El regreso de la nutria gigante al Iberá es considerado un hito histórico para la conservación en Argentina. El área, ubicada en la provincia de Corrientes, fue escenario de un ambicioso proceso de restauración ambiental que comenzó hace más de una década, con el objetivo de reconstruir ecosistemas completos, no solo proteger especies aisladas.

La reaparición está directamente vinculada al trabajo de Rewilding Argentina, una organización que impulsa la reintroducción de especies clave como el yaguareté, el oso hormiguero gigante y ahora la nutria gigante. Según la entidad, el proyecto incluyó la cría controlada, el monitoreo satelital y la liberación gradual de ejemplares en ambientes restaurados.

Los investigadores confirmaron que los animales se adaptaron al entorno, establecieron territorios y comenzaron a reproducirse, un indicador decisivo de que el hábitat vuelve a ser funcional. Para los científicos, este comportamiento demuestra que la restauración ecológica puede revertir extinciones locales cuando se sostiene en el tiempo.

Por qué la nutria gigante es clave para el ecosistema

La nutria gigante cumple un rol central como depredador tope, lo que significa que controla las poblaciones de otras especies y mantiene el equilibrio de la cadena trófica. Su ausencia durante décadas provocó desequilibrios en los sistemas acuáticos, con impactos indirectos en peces, aves y vegetación.

Expertos citados por la UICN explican que la presencia de grandes depredadores suele mejorar la salud general de los ecosistemas, ya que evita la sobrepoblación de ciertas especies y favorece la diversidad biológica.

Además, la nutria gigante es considerada una especie indicadora. Su supervivencia depende de aguas limpias y abundancia de alimento, por lo que su retorno es una señal clara de mejora ambiental en la región.

Qué amenazas enfrenta y cuál es su situación actual

Pese a esta noticia alentadora, la nutria gigante sigue enfrentando riesgos importantes. La deforestación, la minería ilegal, la contaminación de ríos y la expansión de actividades humanas continúan amenazando a la especie en distintas zonas de América latina.

Organismos internacionales advierten que el éxito del Iberá no garantiza la recuperación automática en otros territorios. La protección legal de los humedales, la vigilancia contra la caza furtiva y la cooperación regional siguen siendo factores decisivos para asegurar la supervivencia a largo plazo.

En Argentina, los especialistas subrayan que el seguimiento científico será permanente. El monitoreo permitirá evaluar la evolución de la población y anticipar posibles conflictos con actividades humanas, especialmente en áreas cercanas a comunidades rurales.

Las nutrias gigantes viven en grupos familiares y su reproducción en libertad confirma el éxito de los proyectos de conservación.
Las nutrias gigantes viven en grupos familiares y su reproducción en libertad confirma el éxito de los proyectos de conservación.X @RewildingArg

Qué significa este regreso para la conservación en América latina

El retorno de la nutria gigante al Iberá se ha convertido en un símbolo del potencial de la conservación moderna. Demuestra que, incluso después de décadas sin registros, una especie puede volver si se recuperan las condiciones adecuadas y se sostiene una estrategia de largo plazo.

Para los científicos, este caso refuerza una idea clave: la extinción local no siempre es irreversible. Con políticas públicas, inversión y compromiso social, la biodiversidad puede recuperarse y volver a ocupar el lugar que perdió.

El redescubrimiento de este depredador mamífero latinoamericano no solo reescribe una página de la historia natural de la región. También plantea un mensaje claro para el futuro: la restauración de la naturaleza es posible cuando se la convierte en una prioridad real.