

Un innovador estudio impulsado en embriones de un animal prehistórico podría revolucionar el tratamiento de enfermedades sanguíneas como la leucemia.
La investigación, liderada conjuntamente por la Universidad de Málaga (UMA) y el acuario Sea Life Benalmádena, utiliza a los tiburones como modelo experimental clave para desentrañar el origen evolutivo del sistema sanguíneo humano y abrir nuevas vías para su cura.

¿En qué se basa el estudio en tiburones?
El proyecto se centra en comprender el origen evolutivo de estructuras novedosas en metazoos, con especial énfasis en los vertebrados. Por parte de la UMA, participa el Departamento de Biología Animal de la Facultad de Ciencias, bajo la dirección del profesor Juan Pascual Anaya, jefe del departamento y responsable del grupo de investigación.
Ambas instituciones firmaron un acuerdo de colaboración específico para analizar embriones de elasmobranquios, con el objetivo principal de conocer la evolución y formación de la sangre, investigar cómo se generan enfermedades sanguíneas y entender mejor los mecanismos que permitan afrontar su posible cura.
Las especies que están bajo investigación
Los embriones de elasmobranquios seleccionados —en particular la pintarroja (Scyliorhinus canicula), el alitán (Scyliorhinus stellaris) y el tiburón bambú (Chiloscyllium punctatum)— permitirán analizar directamente la estructura, organización y potencial funcional de la aorta dorsal durante el desarrollo.

Además, se evaluará su posible implicación en la generación de células madre sanguíneas. Para ello, los investigadores emplearán técnicas avanzadas de biología molecular y del desarrollo, incluyendo el análisis de expresión génica y la caracterización celular en distintas etapas embrionarias. Este enfoque permitirá establecer comparaciones rigurosas con los mecanismos ya descritos en otros vertebrados.
¿Qué se busca entender con este estudio?
Según el profesor Juan Pascual Anaya, “con este estudio se contribuiría a redefinir los modelos actuales sobre el origen de nuestro sistema sanguíneo y a comprender mejor los cambios genómicos y del desarrollo que dieron lugar a esta innovación biológica”.
Gracias al estudio de embriones de elasmobranquios, se integrarán datos de desarrollo, genética y evolución para abordar una de las preguntas fundamentales no solo de la Biología —cómo surgen nuevas estructuras y funciones a lo largo de la evolución—, sino también de la Biomedicina regenerativa.
El investigador destacó que el trabajo permitirá descubrir “nuevas vías que permitan entender mejor enfermedades sanguíneas, como pueden ser los distintos tipos de leucemia, entre otras”.
De esta forma, los embriones de tiburón se convierten en una herramienta única para explorar el origen evolutivo de la hematopoyesis y, potencialmente, para diseñar estrategias terapéuticas futuras basadas en células madre sanguíneas.












