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La presencia de petroleros vinculados a Rusia en aguas europeas volvió a encender las alarmas de seguridad y geopolítica en el Mediterráneo. En un contexto de sanciones cada vez más estrictas contra Moscú, los movimientos de estos buques son seguidos de cerca por las armadas de varios países de la Unión Europea.
Según información de EFE, la Marina francesa interceptó este jueves un petrolero “procedente de Rusia” en aguas del Mediterráneo, al sospechar que navegaba bajo “una bandera falsa” y que contravenía las sanciones internacionales que prohíben exportar petróleo ruso. La operación se desarrolló en alta mar y contó con la participación de países aliados.
El episodio se produce en plena ofensiva europea contra la llamada flota fantasma rusa, una red de buques que Moscú utiliza para eludir el embargo petrolero. Para Bruselas, estas operaciones no solo tienen un impacto económico, sino también directo en la financiación de la guerra contra Ucrania.
La interceptación del petrolero ruso en el Mediterráneo
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, confirmó la operación en un mensaje en la red social X. “No dejaremos que nada quede impune. La Marina francesa abordó esta mañana un petrolero procedente de Rusia, sometido a sanciones internacionales y sospechoso de navegar bajo bandera falsa”, afirmó.
Macron precisó que la acción se llevó a cabo “en alta mar en el Mediterráneo, con la asistencia de varios de nuestros aliados”, y añadió que “se ha abierto una investigación judicial y el barco fue desviado”. La operación respetó “la Convención de la ONU sobre el derecho de mar”.
La Prefectura Marítima del Mediterráneo detalló que la intervención tuvo lugar en el Mar de Alborán y que el petrolero afectado fue el ‘Grinch’, procedente de Murmansk, en Rusia, y actualmente escoltado por la Marina francesa a un punto de amarre.
Sospechas de pabellón falso y flota fantasma rusa
Al subir a bordo y revisar la documentación del buque, los responsables de la operación comprobaron sus sospechas de que el barco navegaba con pabellón falso. Ante esta irregularidad, la situación fue comunicada al fiscal de Marsella, competente en asuntos del tribunal marítimo.
El petrolero ‘Grinch’ figura con ese nombre en la lista de buques de la flota fantasma rusa sancionados por el Reino Unido, mientras que en registros de la Unión Europea y Estados Unidos aparece bajo el nombre de ‘Carl’. Según MarineTraffic, navegaba bajo pabellón de Comoras y se dirigía hacia el este, entre Almería y Orán.
Macron subrayó que “las actividades de la flota fantasma contribuyen a la financiación de la guerra de agresión contra Ucrania”, una advertencia que refuerza la determinación francesa de endurecer el control marítimo.
El endurecimiento de las sanciones europeas contra Rusia
La interceptación se enmarca en el refuerzo de las sanciones de la Unión Europea contra la red petrolera rusa. Bruselas ha aprobado ya diecinueve paquetes de sanciones y en varios de ellos ha puesto el foco en la flota fantasma utilizada por Moscú para exportar crudo.
La UE prohibió la importación de petróleo crudo por vía marítima y de productos petrolíferos refinados procedentes de Rusia. La pérdida de este mercado tiene un impacto estructural para Moscú, cuyo presupuesto depende en gran medida de estos ingresos.
Un documento confidencial del Servicio de Acción Exterior de la UE cifró en hasta 1.400 los buques de la flota en la sombra del Kremlin y advirtió que también han sido utilizados “como plataformas” para ataques híbridos contra Europa.
El respaldo de Ucrania a la actuación francesa
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, agradeció públicamente a Francia la interceptación del petrolero ruso. “¡Gracias, Francia! ¡Gracias, @EmmanuelMacron!”, escribió en la red social X desde Davos.
Zelenski afirmó que “este es exactamente el tipo de determinación que se necesita para garantizar que el petróleo ruso deje de financiar la guerra de Rusia” y reclamó que “los petroleros rusos que operan cerca de las costas europeas deben ser detenidos”.
El mandatario ucraniano incluso planteó si “no sería justo confiscar y vender el petróleo transportado por estos petroleros”, reforzando la presión política para que Europa avance en medidas más duras contra la flota fantasma rusa.