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Con 18 años, la mayoría de los jóvenes reparten su tiempo entre los estudios, las fiestas y los videojuegos. Sin embargo, todavía hay quienes eligen un camino distinto, marcado por una vida más tranquila y alejada de la ciudad.

Ese es el caso de Arnau, un chico que a esa edad decidió que prefería vivir en mitad de las montañas. El joven, que actualmente tiene 24 años, nació y vivió hasta los 18 en Barcelona, pero nunca se sintió a gusto allí.

“No me acababa de gustar vivir allí. Me levantaba por la mañana con poca energía, estaba estudiando y pensaba que hasta tenía anemia. Estaba muy desganado, sin ganas de hacer nada”, cuenta en el canal de YouTube de Arnau Serrado, que recopila historias de gente que ha dejado la ciudad para vivir de forma autosuficiente.

La vida en la montaña que escogió Arnau.

Por qué decidió irse a vivir solo a la montaña

La casa de campo de sus padres, a la que iba cada fin de semana, le abrió la puerta a ese cambio. “Veníamos aquí a pasar el fin de semana y me gustaba mucho más lo que hacía el fin de semana que lo que hacía durante toda la semana. A los 18 años decidí dar un cambio y venirme aquí a vivir”, explica.

La caza ya formaba parte de su vida antes de la mudanza. “A partir de los 15 años empecé a salir de caza con el grupo de cazadores del pueblo y a partir de ahí viví más la experiencia de ir a cazar, de aprovechar la carne para consumo y todo esto lo pude aprender desde pequeño”, relata. Hoy consume la carne de las presas que atrapa, como los ciervos, y la define como su mayor forma de ser autosuficiente.

Por qué no se considera del todo autosuficiente

Pese a producir buena parte de su alimento, Arnau matiza su independencia. “No me podría considerar autosuficiente, pero sí podría serlo. Es decir, si yo decidiera comer solo lo que produzco, podría vivir y prosperar perfectamente aquí en la montaña, tanto yo como mi familia, porque al final yo produzco la mayor parte de vegetales en el huerto”, señala.

Dispone de carne de caza para autoconsumo legal, pollos para su carne y gallinas y patos de los que obtiene huevos. Lo que rompe esa autosuficiencia total son productos como el arroz o el aceite, que compra en el supermercado.

También cultiva en un invernadero que fabricó él mismo con materiales reciclados, donde produce tomates, calabazas y judías, entre otras verduras.

En qué consiste su negocio de cría de conejos

Para costear esos gastos que no puede cubrir con lo que produce, Arnau montó un negocio propio: la cría de conejos para venderlos.

“Un día pensé que me encantaría criar conejos para gente que quiera tener uno. Entonces me informé sobre cómo darle los mejores cuidados, que tengan espacio suficiente, que vivan en grupo sin que haya problemas”, cuenta.

Ese proyecto lo obliga a mantener un pie en el mundo digital. “Si no tuviera Instagram, si no tuviera redes y si no fuera constante en redes, este negocio no funcionaría porque nadie conocería el proyecto, o me compraría muy poca gente y a un precio muy bajo”, admite.

Dispone de agua potable del grifo y no ha renunciado a la tecnología, sino que ha buscado un modo de vida más tranquilo y, hasta cierto punto, autosuficiente, con varios huertos, una granja y el negocio de los conejos.