

Llegar a los 100 años es un logro que merece celebrarse, pero hacerlo con la vitalidad de Anne Angioletti roza lo extraordinario. A sus 101 años, lejos de estar jubilada, esta mujer sigue atendiendo su tienda con la misma sonrisa que hace más de seis décadas, y hasta conduce su propio coche para ir a por mercancía.
Su historia ha llamado la atención de varios medios en Estados Unidos, que la presentan como un ejemplo de vitalidad. Y cuando le preguntan por el secreto de su longevidad, ella no habla de fórmulas extraordinarias: “Creo que mi secreto es que amo la vida, soy feliz. Intento no preocuparme por el mañana”, explicó en una entrevista con Today.com.

Una vida al frente de su joyería desde 1964
Angioletti conserva una rutina laboral que la mayoría abandona décadas antes. En 1964 abrió Curiosity Jewelers, un negocio que empezó como una tienda de regalos en Cresskill, Nueva Jersey. Seis décadas después, sigue detrás del mostrador cumpliendo las tareas que su cuerpo le permite.
Atiende a los clientes, responde el teléfono y viaja hasta Nueva York para comprar productos para su comercio. Y hay un detalle que sorprende aún más. Ella misma explica que su caso demuestra que la edad no tiene por qué ser un obstáculo para llevar una vida activa y mantener los vínculos sociales.
La clave de la alimentación para la mujer centenaria
La comida ocupa un lugar central en su rutina, siempre bajo una premisa que ella misma repite: la moderación. Cada mañana desayuna lo mismo, un huevo con avena y zumo de naranja, y para almorzar suele elegir pollo o pescado con verduras, además de algún plato de cocina china o mediterránea.
Por sus raíces italianas, mantiene predilección por la pasta fresca y por las carnes y pescados de buena calidad, y procura evitar los dulces y los alimentos ultraprocesados. Aun así, su rutina deja espacio para los pequeños gustos: se permite el chocolate y un hábito semanal que no piensa abandonar, “una cerveza a la semana”, que suele disfrutar los fines de semana en compañía de sus amigos.
El ejercicio, la otra clave de su rutina
Más allá de la alimentación, Angioletti mantiene una actividad física constante, adaptada a sus posibilidades. Realiza elevaciones de piernas, ejercicios de brazos e incluso flexiones, sin exigirse más de lo que su cuerpo admite.
En una publicación en el Instagram de su negocio, se anima a sí misma a no aflojar: “Cuando no soy tan rápida para levantarme, tengo que decirme: salta y ponte en marcha, empieza tus ejercicios y usa tus pesas”.
Esa disciplina, combinada con una actitud despreocupada, es la que ella considera su mejor aliada. “No hay que preocuparse por nada y simplemente hay que dejar que las cosas fluyan”, resume.














