En esta noticia

La victoria de la Selección argentina ante Inglaterra en la semifinal del Mundial de fútbol dejó una de las imágenes más memorables de la jornada. Una tela blanca con letras negras cayó desde la tribuna en medio de los festejos y lo que ocurrió después dio la vuelta al mundo. Giovanni Lo Celso y Lisandro Martínez la desplegaron sobre el campo de juego y el mensaje quedó claro: “Las Malvinas son argentinas”.

Después de eso, vino la repercusión. Especulación sobre posibles sanciones por difundir mensajes políticos, pero que hasta el momento no ha habido un pronunciamiento oficial por parte de la FIFA. Lo que sí ocurrió fue una reacción del histórico diario británico The Guardian que reavivó el debate y en una dura columna pide reabrir las negociaciones con Argentina.

The Guardian pide reabrir las negociaciones con Argentina por las Malvinas

El periodista Simon Jenkins plantea en una columna de opinión que la semifinal del Mundial y el “generoso abrazo entre Lionel Messi y Harry Kane" deberían invitar a una negociación similar como la que culminó esta semana tras derribar la frontera que separaba Gibraltar de la península ibérica.

“Ninguno de los territorios de la época imperial británica tiene derecho eterno a permanecer como está, y mucho menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas al año en gastos de defensa", argumenta.

La bandera que exhibieron los jugadores en la semifinal del Mundial 2026. Foto: EFE.

Por qué se dificultaron las negociaciones con las Malvinas

En su columna, Jenkins hace un repaso de los hechos históricos y menciona que antes de la guerra de 1982, que “salvó de la impopularidad al gobierno de Margaret Thatcher y la cubrió de gloria”, se habían dado acercamientos y se estaba negociando la transferencia de la soberanía de las islas.

“Tras un acuerdo de comunicaciones alcanzado con Buenos Aires en 1971, que permitió a los isleños comerciar y viajar con el continente, utilizando sus hospitales, tiendas y demás servicios. Incluso contaban con becas en las escuelas locales. Cientos de argentinos solían visitar Puerto Stanley, la capital de las Malvinas, como turistas”, detalla.

“Sería gratificante que la bandera de las Malvinas ondeando en un partido de fútbol impulsara a alguien a actuar”.

Simon Jenkins, periodista de The Guardian.

El impacto de la guerra en la negociación

Para Jenkins, fue una “auténtica barbaridad” que el ejército argentino invadiera Gran Bretaña en medio de una negociación, según sus argumentos. “Tal era la lógica de la guerra: una vez iniciada, requería una victoria. Un acuerdo podría haber salvado cientos de vidas y miles de millones de libras”, reflexiona.

Sin embargo, insiste en que “estas colonias”, tarde o temprano, inevitablemente se integrarán a sus continentes. “No pueden estar protegidas indefinidamente por un país europeo, y las reivindicaciones de Argentina no van a desaparecer”, enfatiza.

Finalmente, vuelve a reflexionar sobre la postal que nos dejó la semifinal del Mundial: “Sería gratificante que la bandera de las Malvinas ondeando en un partido de fútbol impulsara a alguien a actuar”.