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El camino del Gobierno hacia las próximas elecciones y una eventual reelección de Javier Milei en 2027 dependerá de una delicada sintonía entre los resultados económicos y la capacidad de tejer alianzas, coinciden los principales analistas.

En medio de un escenario donde el oficialismo ha mostrado ciertos signos de desorientación reciente, el cofundador de Poliarquía Consultores, Alejandro Catterberg, advirtió que la llave del éxito libertario radica en un movimiento político contundente que podría dejar sin margen de maniobra a sus rivales.

“Si mañana el Presidente convoca a la prensa a la Rosada, abre las puertas del despacho, aparece sentado en una mesa con cinco gobernadores de un lado y otros cinco del otro, y dice ‘acá está, hemos acordado con ellos diez una agenda en el Congreso de acá a fin de año con todos estos temas’, es game over para la oposición”, sentenció.

Para llegar a ese punto de definición, el análisis de Catterberg parte de la premisa de que la política y la economía no siempre traccionan en la misma dirección. Según el consultor, el Gobierno transitará de cara al año electoral bajo un escenario de “estabilidad mediocre”.

En ese sentido, descartó tanto un estallido del programa económico, similar al de la gestión de Mauricio Macri, como el pronóstico más optimista del propio oficialismo.

“La visión de una economía que va a empezar a crecer muy fuertemente pareciera tener poca probabilidad de ocurrencia, por lo menos no es el consenso de los analistas”, explicó, aunque aclaró: “Si se termina dando ese escenario y la economía crece al 7% u 8%, el Gobierno va a ser reelecto, ahí la economía se lleva puesta a la política”.

FILE PHOTO: Argentina's President Javier Milei speaks during the 56th annual World Economic Forum (WEF) meeting in Davos, Switzerland, January 21, 2026. REUTERS/Denis Balibouse/File PhotoFuente: REUTERSDenis Balibouse

Sin embargo, frente a la mayor probabilidad de un crecimiento moderado, con pocos sectores en alza y una inflación bajando de a poco, la Casa Rosada estará obligada a no cometer errores no forzados.

“Es mucho tener estabilidad mediocre en la Argentina, porque la sociedad no ve valores de esta característica hace por lo menos dos décadas. Debería ser un argumento suficiente para que el gobierno sea competitivo”, proyectó el titular de Poliarquía.

No obstante, advirtió que con esas cartas el oficialismo no está holgado, sino “justito”, y que una mala praxis política podría ser letal: “Si en este contexto tenés peleas internas, escándalos políticos, denuncias de corrupción, incapacidad de manejar la agenda pública o protestas sociales, estás en una situación que se puede complicar”.

La importancia de la oferta electoral

Con este panorama de fondo, la oferta electoral será el factor determinante. El riesgo principal para el proyecto de Milei es tener que competir dividiendo el voto antiperonista si no logra sellar un pacto sólido con el PRO. “

Si se fragmenta mucho el voto por el lado de la coalición que le permitió a Milei ganar el balotaje y se unifica el peronismo, vas a tener una situación más pareja. Si se fragmenta todo y explota todo, vas a tener multiplicidad de candidatos que sacan el 15% o 20% y vamos a ver cuál llega al balotaje”, proyectó el analista.

En este esquema, figuras como Cristina Kirchner y Axel Kicillof serán claves para definir el nivel de fragmentación en la vereda de enfrente.

El otro gran componente que ordenará el tablero en los próximos meses será el cronograma y la vigencia de las elecciones primarias (PASO). Con el sistema actual, la primera semana de junio obligaría a presentar todas las definiciones, lo que forzará al sistema político a entrar en un inminente “modo cálculo”.

“Los gobernadores van a empezar a calcular que, si el Gobierno no hace acuerdo con ellos, les conviene desdoblar y anticipar elecciones, y para noviembre o diciembre de este año ya van a estar poniendo fechas, lo que complicaría todo”, detalló el consultor.

En definitiva, la pelota sigue estando del lado del Poder Ejecutivo, pero persisten dudas sobre si el estilo de conducción presidencial será funcional al armado rumbo a 2027. Para el analista político, los libertarios “se generan daño a sí mismos” por problemas de liderazgo político y ordenamiento.

“Las condiciones siguen estando para que puedan armar esa coalición electoral y sacar la incertidumbre presente, pero mientras eso no ocurra, la popularidad del presidente va a seguir afectada como en los últimos meses, donde cayó 12 puntos”, concluyó.