En esta noticia

En los primeros nueve meses de 2026, la producción de carne cayó 6,6% interanual, pero las ventas al exterior crecieron 7,7%. El ajuste recayó sobre el consumo doméstico, que se redujo 11,7%.

Según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA), entre enero y septiembre se produjeron 2,2 millones de toneladas res con hueso, 154.900 toneladas menos que en igual período de 2025. En cambio, las exportaciones alcanzaron 667.300 toneladas, unas 47.600 toneladas más que un año atrás.

Así, el mercado interno pasó a absorber 69,7% de la producción, cuatro puntos menos que en 2025, mientras las exportaciones llegaron al 30,3%.

El impacto se siente directamente en el consumo. En los primeros nueve meses, el mercado interno absorbió 1535 millones de toneladas, 202.500 toneladas menos que un año atrás.

BearFotos

El consumo per cápita, medido como promedio móvil de 12 meses, cayó a 45,4 kilos anuales, 5,3 kilos menos que en septiembre de 2025 y 10,5% por debajo del registro de un año atrás.

Menos hacienda, más exportaciones

El fenómeno se explica en parte por la menor disponibilidad de animales. En septiembre, la faena fue de 1,05 millones de cabezas, 11% menos que un año atrás y el menor nivel para ese mes en ocho años. En el acumulado enero-septiembre, se faenaron 9,18 millones de animales, una caída de 10% interanual y de más de un millón de cabezas.

Al mismo tiempo, el ciclo ganadero comenzó a mostrar señales de retención de vientres. En septiembre, las hembras representaron 44,1% de la faena, 3,2 puntos menos que un año atrás, un nivel que CICCRA considera compatible con el sostenimiento del stock.

La particularidad del momento es que la menor producción no impidió que el negocio exportador siguiera creciendo. En los primeros ocho meses del año se vendieron al exterior 397.400 toneladas, 9,5% más que en igual período de 2025.

Pero el salto fue todavía mayor en dólares. El precio promedio de exportación aumentó 29,7%, hasta u$s 7839 por tonelada, y la facturación llegó a u$s 3115 millones, un 42% más interanual. En otras palabras, Argentina no sólo está colocando más carne en el exterior: también está capturando un mayor valor por esas ventas.

Fuente: ShutterstockShutterstock

Agosto fue una muestra de esta dinámica. Se exportaron 61.851 toneladas, el mayor volumen mensual desde noviembre de 2020, mientras que la facturación alcanzó u$s 500,9 millones, un máximo nominal, con un aumento interanual de 33,3%.

China pierde peso y Estados Unidos gana terreno

El crecimiento exportador también está modificando el mapa de destinos. Según el relevamiento del sector privado, China continúa como principal comprador, pero pierde participación.

En enero-agosto adquirió 208.200 toneladas, 8,9% menos que un año atrás, y pasó de representar 62,9% a 52,4% del volumen exportado. Sin embargo, el aumento de 24% en el precio promedio permitió que la facturación a ese mercado creciera 13%, hasta u$s 1159 millones.

US President Donald Trump visits ChinaMaxim Shemetov / POOL

El gran cambio aparece en Estados Unidos. Las ventas crecieron 217% en volumen, hasta 75.800 toneladas, y el mercado pasó a representar 19,1% de las exportaciones, frente al 6,6% de un año atrás. La facturación llegó a u$s 623,7 millones, 3,6 veces más que en enero-agosto de 2025.

Israel también gana protagonismo. En los primeros ocho meses recibió 42.710 toneladas, 30,9% más interanual, mientras que la facturación alcanzó u$s 482,6 millones, un aumento de 84,7%. El precio promedio llegó a US$ 11.298 por tonelada.

Europa, la próxima apuesta

El otro frente que mira la industria es Europa. La llegada de la Argentina a una de las ferias más importantes del sector agroalimentario, SIAL París, entre el 17 y el 21 de octubre, ocurre en un momento clave para el comercio mundial de carne.

El IPCVA participa con un pabellón de 1000 metros cuadrados y 30 empresas exportadoras, con una agenda centrada en acceso a mercados, trazabilidad y nuevas oportunidades comerciales.

Entre los principales temas aparecen las nuevas exigencias europeas vinculadas a la deforestación, la futura cuota de carne del acuerdo UE-Mercosur y las restricciones que afectan a la carne brasileña. Los frigoríficos argentinos esperan que estas últimas puedan abrir espacios para otros proveedores del bloque.

La cuota UE-Mercosur también representa una oportunidad. Según explicó Carlos Riusech, de Gorina, podría sumar 18.000 toneladas a las 29.000 toneladas Hilton que ya tiene la Argentina.

El atractivo europeo está además en los precios. En enero-agosto, Alemania pagó en promedio u$s 15.290 por tonelada y Países Bajos u$s 14.490, con aumentos interanuales de 21,2% y 31,6%, respectivamente.

Brasil, el posible cambio de escenario

La oportunidad exportadora argentina se da, sin embargo, en un mercado internacional más complejo. Un informe de BCR/ROSGAN, basado en las primeras proyecciones del USDA para 2027, anticipa una estabilización de la oferta mundial después de una caída superior al 3% en 2026.

El USDA proyecta que la producción global se ubique alrededor de los 60 millones de toneladas en 2027. En ese escenario, Brasil aparece como una de las variables centrales: su producción bajaría en unas 200.000 toneladas, hasta 11,95 millones, mientras que sus exportaciones prácticamente se mantendrían, en torno a 4,1 millones de toneladas.

El dato es relevante para la Argentina porque Brasil sigue siendo el principal proveedor mundial. Entre 2021 y 2025, su producción creció cerca de 3 millones de toneladas y alrededor de dos tercios de ese incremento fueron absorbidos por las exportaciones. En 2025 alcanzó un récord de 4,38 millones de toneladas exportadas.

Ahora, las restricciones comerciales que enfrenta en algunos mercados pueden obligarlo a buscar nuevos destinos. El interrogante para los competidores no pasa solamente por dónde colocará esos volúmenes, sino también por a qué precios estará dispuesto a venderlos.

Para Argentina, esto puede representar una oportunidad y al mismo tiempo un riesgo. Las restricciones que enfrenta Brasil en mercados de alto valor podrían abrir espacios para la carne argentina, pero una búsqueda agresiva de destinos alternativos también podría aumentar la competencia internacional.

Más dólares afuera, menos carne adentro

El nuevo mapa deja una paradoja. La Argentina está logrando más dólares con sus exportaciones de carne, impulsada por mayores volúmenes y precios internacionales más altos. Pero ese crecimiento convive con una producción total en retroceso y con un mercado interno que pierde participación.

Además, los precios domésticos reflejan la escasez de hacienda. En septiembre, los cortes vacunos aumentaron 50,1% interanual, frente a una inflación general de 33,5%. El asado subió 50,5%, la carne picada 51,5%, la nalga 50,1% y el cuadril 49,5%.

El resultado es un cambio estructural en la composición del mercado: las exportaciones ya representan tres de cada diez toneladas producidas, mientras el consumo doméstico cae a uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas.