Eran las 6.20 de la madrugada de ayer. La poca cantidad de autos y transeúntes en las calles de Flores mantenían al barrio aún en silencio, hasta que un tren de la línea Sarmiento, a cargo de la empresa TBA, embistió a un colectivo de la línea 92. En cuestión de segundos se gestó el mayor accidente ferroviario del que consten registros en la Ciudad de Buenos Aires en los últimos 50 años.
Hasta el cierre de esta edición, el choque había causado la muerte de al menos 11 personas y más de 200 heridos. El accidente ocurrió en Artigas, entre Yerbal y Bacacay. El colectivo fue embestido por el tren, que lo arrastró varios metros y luego chocó contra una formación que estaba en la zona casi parada.
Las cámaras de la policía federal mostraron una evidencia irrefutable: al momento del accidente, el colectivo intentó cruzar las vías con la barrera a 45 grados debía haber estado baja del todo por la proximidad del convoy pero las señales lumínicas alertaban la llegada del tren.
TBA, sin embargo, sostuvo que los tres mecanismos de seguridad inherentes al paso nivel (lumínico, sonoro y físico), estaban en funcionamiento.
El video mostró, incluso, el paso, 30 segundos antes, de automóviles y una motocicleta en las mismas condiciones que provocaron el accidente
Según DyN, murieron en el lugar nueve personas, entre ellas el chofer del colectivo y un niño. Otros dos fallecimientos los de Alejandro Congett y Víctor Celaya Vergara ocurrieron en el Hospital Durand.
En el lugar del accidente trabajaron unas 50 ambulancias del SAME que trasladaron a los heridos a los hospitales Alvarez, Piñero, Santojanni y Durán, aunque después quedó afectada al operativo toda la red hospitalaria porteña.
El maquinista de una de las formaciones, quien fue retirado del vagón tras el trabajo de bomberos y policías para sacarlo de entre los hierros donde quedó atrapado, fue trasladado a uno de los hospitales en un helicóptero sanitario que bajó en avenida Rivadavia.
El gerente de Relaciones Institucionales de TBA, Gustavo Gago, manifestó a radio La Red que todo indicaría que el colectivo cruzó el paso nivel cuando las barreras estaban bajas. Pero reconoció que el banderillero que tenía que tomar servicio a las 6 de la mañana aparentemente no habría llegado en el horario que le correspondería.
Reparto de culpas
En tanto, el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, afirmó que la barrera ubicada en la estación Flores funcionaba operativamente bien.
Mientras que el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, coincidió en que una de las hipótesis sobre las causas del choque es que el chofer del colectivo haya pasado con la barrera baja, al igual que los pasajeros del colectivo.
Fue una imprudencia total del colectivero, afirmó Pablo en declaraciones televisivas, que se encontraba en el cuarto vagón del tren.
No podíamos entender que pasó. Por suerte, en el tren que venía de Once no venía nadie, porque si no teníamos que hablar de más gente herida, lamentó Hernán, uno de los usuarios de la formación.
René, una vecina del lugar, explicó a Radio Del Plata que el accidente se produjo porque evidentemente el colectivero se vio confiado que demoraba el tren y quiso pasar las vías. Se mandó, puso la trompa pero la barrera estaba baja. Tengo un quiosco a siete metros de donde se produjo el impacto. Escuché la chicharra del guardabarrera y no pensé que iba a cruzar, agregó.
La investigación sobre las causas del accidente quedó a cargo del juez federal Julián Ercolini, el fiscal federal Gerardo Di Masi y la división Sarmiento de la Policía Federal.
Entre los compañeros del chofer fallecido, sin embargo, esgrimieron otros argumentos. Entre ellos, que la barrera de la calle Artigas suele funcionar mal, algo que incitaría a los conductores a cruzar las vías incluso cuando esa señal está baja.
El registro histórico muestra que para encontrar un accidente de similares características al ocurrido ayer en el barrio porteño de Flores habría que remontarse a junio de 1962. En Villa Soldati, un tren del Ferrocarril Belgrano arrolló a un micro escolar y causó la muerte de 42 personas, la mayoría de ellos menores de edad.