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El Gobierno dispuso el fin de una medida de protección arancelaria que durante cinco años benefició a Aluar Aluminio Argentino, la empresa controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla, el mismo dueño de Fate, la planta de neumáticos cuyo cierre fue anunciado días atrás.

A través de la Resolución 172/2026, firmada por el ministro Luis Caputo y publicada este lunes en el Boletín Oficial, se decidió no renovar el derecho antidumping del 28% que pesaba sobre las importaciones de hojas de aluminio originarias de la República Popular China, conocidas en la industria como “foil”. La medida entra en vigencia desde el mismo día de su publicación.

El arancel había sido establecido en marzo de 2020, durante la gestión de Alberto Fernández, mediante la Resolución 88 del entonces Ministerio de Desarrollo Productivo. En aquel momento se fijó un derecho antidumping ad valorem definitivo del 28% calculado sobre los valores FOB de exportación, por un plazo de cinco años, tras una investigación que concluyó que China exportaba hacia Argentina ese producto a precios artificialmente bajos.

Fue el propio Aluar quien había solicitado esa protección, y fue también Aluar quien, ante el vencimiento inminente de la norma —previsto para el 5 de marzo próximo—, pidió que se reabriera el análisis para evaluar su continuidad. La respuesta del gobierno de Javier Milei fue negativa.

Para justificar la decisión, la resolución se apoya en un informe técnico elaborado el 7 de agosto de 2025 por la Subsecretaría de Comercio Exterior, que concluyó que “no surge margen de dumping para las operaciones de exportación hacia la República Argentina del producto objeto de examen, originarias de la República Popular China”.

Aluar es controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla, el mismo dueño de Fate, que cerró la semana pasada.

Si bien los técnicos determinaron un margen de recurrencia de dumping del 14,47% al analizar las exportaciones chinas hacia Chile como mercado de referencia —dado que el precio de exportación hacia Argentina podría estar distorsionado por la propia medida vigente—, tanto la Subsecretaría como la Comisión Nacional de Comercio Exterior recomendaron no renovar la protección.

El dictamen de la Comisión Nacional de Comercio Exterior, volcado en el Acta de Directorio N° 2618 del 21 de enero de 2026, es particularmente contundente en su diagnóstico.

El organismo señaló que durante los años en que rigió la protección, las importaciones chinas se redujeron a volúmenes mínimos, con una participación que no superó el 3% del consumo aparente nacional entre 2022 y 2025. En ese contexto, lejos de verse perjudicada, Aluar aprovechó la protección para aumentar simultáneamente sus precios y su cuota de mercado: pasó de controlar el 64% del mercado de foil en 2019 al 91% en 2024.

Lo que hace más llamativo ese dato es el contexto en que se produjo. En el período investigado, el precio relativo del foil de aluminio subió entre un 5% y un 7% en el mercado local, según la variedad considerada, y un 4% en el ingreso medio. Al mismo tiempo, el precio internacional del aluminio —principal materia prima del producto— cayó un 16%.

Es decir, Aluar mejoró sus márgenes tanto por la suba de sus precios de venta como por la caída del costo de su insumo clave, todo ello mientras la competencia china quedaba prácticamente bloqueada por el arancel.

La resolución también destaca una particularidad estructural que refuerza la posición dominante de Aluar: la empresa no solo es la única productora de foil del país, sino también la única productora de aluminio primario, que representa entre el 60% y el 65% del costo de fabricación del foil. Esa integración vertical le permite, según el análisis oficial, “independizar sus decisiones de precios y producción del resultado económico inmediato en este producto”.

El Cronista

A eso se suma que el foil representa apenas entre el 3% y el 4% de la facturación total de la compañía, lo que relativiza el impacto que cualquier presión competitiva podría tener sobre sus resultados globales.

El Gobierno también puso el foco en los efectos que la protección tuvo sobre el resto de la cadena productiva. El foil de aluminio es un insumo esencial en la fabricación de envases para alimentos, bebidas y medicamentos, además de membranas aislantes para la construcción. Al encarecer artificialmente ese producto mediante una barrera arancelaria, la medida terminó trasladando costos a sectores mucho más amplios de la economía.

La Comisión Nacional de Comercio Exterior fue explícita al respecto: el precio y la accesibilidad al foil “termina por impactar sobre diversas cadenas productoras de bienes de consumo básico, así como en la actividad de la construcción”.

Aluar aprovechó la protección para aumentar simultáneamente sus precios y su cuota de mercado: pasó de controlar el 64% del mercado de foil en 2019 al 91% en 2024.

Resolución 172/2026 del Ministerio de Economía

Un momento de particular sensibilidad

La decisión llega en un momento de particular sensibilidad para el grupo Madanes Quintanilla.

Hace apenas días, FATE anunció el cierre de su planta de neumáticos, dejando sin trabajo a cientos de empleados y desatando un debate sobre la política industrial del Gobierno.

Ahora, con la caída del escudo antidumping, Aluar deberá competir sin protección arancelaria especial frente a las importaciones chinas de foil, en un mercado donde hasta hace poco dominaba con más del 90% de participación.

El precio relativo del foil de aluminio subió entre un 5% y un 7% en el mercado loca. Al mismo tiempo, el precio internacional del aluminio cayó un 16%.

El Gobierno, fiel a su orientación de apertura comercial, optó por privilegiar el interés del conjunto de la cadena productiva por sobre la protección de un actor que, según su propio análisis, ya había demostrado capacidad más que suficiente para operar —y prosperar— con márgenes crecientes.