Aristóteles decía que el hombre es un animal político, y no debería sorprender que para conquistar al electorado recurra a su congénere aristoteliano canino, el que se dice su mejor amigo. ¿Qué pasa cuando tu mascota es un atractivo político? Hasta los perros han penetrado en campaña.
El equipo de campaña del PRO ha sabido añadir un tema de interés cuasi general a los argentos: la adicción mascotera. La intensificación de esta estrategia de conexión emocional no es casual. Se ha vuelto cada vez más elaborada y su aporte a la campaña de Horacio Rodríguez Larreta en estas dos semanas podría resultar fundamental.
Desde la promoción de los puestitos de atención veterinarias gratuita, los testimonios en redes del PRO de niñas preocupadas por los derechos de los animales, relatos de nobles perros guías, y más explícitamente, fotos de cachorros partidarios, todo suma para cautivar al electorado moderadamente disidente que le asegurarían al actual jefe de Gabinete su cargo soñado el 19 de julio.
Se calcula que el 73% de las familias argentinas tienen una mascota. Detrás de una mascota hay pensamientos, valores, ideas y sugerencias de estilos de vida que corren transversalmente, más allá de las ideas políticas. ¿Cuál es la herramienta? Te emociono positivamente y ya estás un paso más cerca de mí.
Unos 1.3 millones de argentinos participan activamente en causas virtuales vinculadas a los animales en las RRSS. Es un gran número a tener en cuenta a la hora de votar. ¡No duden! Se sorprenderían cuanta gente ama más a un animalito hogareño que a otro hombre.
La persona que tiene mascota es proclive a que le gusten todos los animales, adherir a causas proteccionistas, y estar además ligada a la naturaleza, al medio ambiente, etc. Haber encontrado un vector Cross Over a todos estos temas en la figura de un perrito callejero como Balcarce, es una jugada discursiva muy interesante. El que adhiere a todo lo anteriormente dicho está cerca de don Balcarce. Ergo, el Pro lo entiende, y como consecuencia, ya se establece cierta afinidad.
El que cree que el argentino va a votar pensando en el Pacto de Inversión con China, en la solución energética con Rusia y demás, poco conoce de política electoral, de los argentinos y ni hablar del ser humano. ¡La masa crítica se emociona y la menos crítica, también!
El electorado antes de pensar, siente, y sentir es lo que despierta Balcarce a través de una fotito del chuchito retozando en sus aposentos amarillos. Una imagen se procesa 60 mil veces más rápidamente que un texto.
El ladrido Balcarce, entonces, puede hablar más que el equipo de campaña de Macri. Es sorprendente que el comentario más recurrente es la adopción del mismo. Aprecien hasta donde los hocicos húmedos producen analogías humanas. Se ha salvado una vida de alma infusa, diría el Aquinate, del oprobio de la vida cosmopolita sin resguardo.
En algunos círculos en las RRSS, el electorado más joven, que poco sabe de políticas públicas desarrollistas y blablablá, ya se habla de la positiva aparición en escena del canino de apellido patricio y rosado como tema de campaña. Todos quieren verlo levantar la pata a futuro y estar ahí para conocer su primera pulga.
Entonces, la imagen de ojitos dulces y manos anchas del bienaventurado Balcarce tiene un mensaje transversal: Emoción, sentimientos, causas animales satélites, audiencias amplias y audiencias jóvenes, principalmente femeninas.
Excelente ladrido de campaña. No hay mensajes elaborados más que excelentes fotos tiernas, que expresan mucho a tantos como casi a todos.