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El mileísmo aprendió rápido que, en política, lo que se filtra se paga. Por eso los pliegos judiciales duermen en cajones cerrados y solo unos pocos conocen los nombres. Afuera, la CGT también juega su partida: se despega del kirchnerismo, busca interlocutores y sigue con el celular en la mano, aguardando que alguien del Gobierno marque el número.
Alivio en Balcarce 50
“Estaría bueno que se acuerde de nosotros el presidente, nosotros también alquilamos y tenemos que pagar la cuota del colegio”, decían, en voz baja, distintos ministros y secretarios hasta finales del año pasado. El congelamiento de los sueldos dispuesto por Javier Milei para los principales funcionarios de su Gabinete produjo un malestar interno que resultó un tema tabú.
Fue planteado en distintas reuniones de gabinete y la respuesta del mandatario fue siempre la misma: “Hay que dar el ejemplo. El esfuerzo lo hacemos todos”. Sin embargo, el freno a la actualización salarial se tornó inmanejable mientras se promediaba los dos años de esta medida, con riesgo concreto de que funcionarios de primera línea renuncien a sus cargos.
“Se nos está complicando poder pagar las cosas en casa, la prepaga no se paga sola”, manifestaba inquieto, en diciembre, un funcionario que visita todas las semanas el despacho presidencial, quien ofrecía mostrar su recibo de sueldo.
Días después de la Navidad, el líder libertario hizo las veces de Papa Noel, se apiadó de su equipo y firmó el Decreto 931/25, el cual fijó que un incremento de sus haberes a partir de febrero.
En medio de los cuestionamientos de ATE que denuncia una suba del 89% para la planta política, tres integrantes de la mesa chica libertaria se negaron a informar el porcentaje. Otros aseguran no saberlo y esperan “recuperar algo” de lo perdido. Hasta la fecha, la inflación en la era Milei oscila el 270%.
Panza llena, corazón contento
Mientras las miradas de todos los periodistas políticos y de espectáculos giraban en torno a una posible reconciliación de Javier Milei con su expareja Fátima Flórez, con quien volvió a cantar juntos en el teatro, pero sin un desenlace romántico, el presidente dejó Mar del Plata con una sonrisa.
Amante de las golosinas, el líder libertario fue recibido esta semana en una fábrica ubicada en el Parque Industrial local. Se trata de la empresa Lucciano’s, una compañía que, además de sus conocidos helados, incursiona con éxito en el último año en el rubro de los alfajores y los chocolates.
Tras su recorrida por la planta y sus selfies con los empresarios y trabajadores, el mandatario recibió regalos que le permiten atesorar en Olivos suculentas reservas de una de sus principales tentaciones gastronómicas.
El fundador de La Libertad Avanza recibió cajas de alfajores y chocolates, con una surtida variedad de sabores y especialidades de la casa. No hubo oportunidad para el helado. Ni en cucurucho ni el pote de un kilo. Si bien cerca del presidente señalan que no es un gran fanático de ese postre, consignaron fuentes en el lugar que no había ninguna heladera portátil que pueda garantizar el frío necesario para que Milei pueda transportar y disfrutar de un cuarto de vainilla, su gusto favorito.
No significó una frustración para él. Es fanático de los alfajores, con particular debilidad por el sabor de mousse de chocolate, que le despierta antojos por la noche.
Probablemente estos alfajores que le obsequiaron serán aptos para el paladar exigente de Milei, quien pide, en los eventos que expone, una caja de la histórica marca de alfajores de la ciudad balnearia.
Puede interpretarse como una traición de sus principios, en el Boca-River alfajorero que divide aguas en la costa. No figurará en la caja los especiales de sal marina, sino que aparecerá la edición Dubai. No está seguro cuál marca seguirá pidiendo en sus convenciones. Lo seguro que no faltará su café instantáneo, un jugo de primera marca y sándwiches de queso, infaltables para encarar minutos antes el escenario.
Bajo siete llaves
“Está todo listo, vamos en marzo”, así sintetizan en el Gobierno el envío al Congreso de casi 300 pliegos para tratar los cargos vacantes en el Poder Judicial.
Ofuscado por el desgaste que sufrieron Manuel García Mansilla y Ariel Lijo y por otros nombres que desfilaron infructuosamente para ocupar la Corte Suprema, el presidente ordenó que “no tiene que filtrarse nada” y por esa razón hay ministros de la mesa chica y funcionarios del Ministerio de Justicia que desconocen cuáles son los candidatos que la gestión libertaria tiene previsto para elevar para los puestos en juzgados, fiscalías, defensorías y otros asientos claves en la justicia.
“Lo saben Karina, él y dos personas más”, aseveraron a El Cronista desde los despachos lindantes al jefe de Estado en Casa Rosada. Ante el viaje al exterior del ministro Mariano Cuneo Libarona, encabeza las gestiones el secretario de la cartera, Sebastián Amerio, mano derecha del asesor Santiago Caputo.
“Lo tienen bajo siete llaves. Los expedientes los tienen guardados en los cajones del despacho de Milei hasta que dé la orden de salir con eso en marzo”, susurraron algunos colaboradores, con ingreso preferencial a estas oficinas.
En ese minucioso listado con archivos que presuntamente respalda la idoneidad de los postulantes, en el Gobierno ya piensan en el lunes y toman carrera para avanzar con una candidatura propia. La defensora general de la Nación, Stella Maris Martínez, dejará su cargo tras 20 años, luego de que el Ejecutivo no se muestre interesado en renovar el acuerdo legislativo para que continúe al frente del Ministerio Público de la Defensa.
Para algunos funcionarios, “se aprendió la lección” de la accidentada caída de los pliegos de los dos postulantes a la Corte. Ya sin nombramientos por decreto ni sesiones fugaces, confían en que la oposición no tendrá argumentos para objetar los pliegos. “Quedará demostrado que cada uno de los que se elevarán son los mejores en lo suyo, en ningún gobierno se respetarán los concursos como ahora”, se enorgullecen. De igual modo, las negociaciones subterráneas con el peronismo nunca se dieron por terminadas y el final es abierto.
La CGT se adelanta al kirchnerismo
A las pocas horas de que la UOM y otros gremios identificados con el Instituto Patria anunciaran marchas en Rosario y Córdoba contra la reforma laboral, la nueva cúpula de la CGT se desmarca y envía un mensaje dialoguista, en medio de una feroz interna en la calle Azopardo.
Lejos de querer acusar a los gobernadores de Provincias Unidas como aliados a la Casa Rosada, tal como hicieron desde el frente que encabeza el metalúrgico Abel Furlán, el flamante triunvirato se mostrará el martes con el cordobés Martín Llaryora y prevén hacer lo propio con el santafesino Maximiliano Pullaro.
“No somos lo mismo. Ellos son un minúsculo grupo que casi ni forma parte de la CGT”, esbozan “Los Gordos”, que todavía esperan el llamado de los interlocutores libertarios para intentar lograr un punto medio en las ambiciones del Gobierno.
“Nos prometieron que nos iban a llamar y seguimos con el celular en la mano”, lamentó un dirigente de renombre, mientras busca en su teléfono el grupo de WhatsApp donde están los integrantes del Consejo Directivo, que la próxima semana se reunirá para definir un nuevo plan de acción contra Milei, a menos que suene el teléfono rojo.