La crisis de Venezuela ha permitido al presidente argentino, Javier Milei, obtener su primer éxito regional importante. Se apresuró a reconocer el triunfo de la oposición antes que los Estados Unidos y la Unión Europea. Lo hizo encabezando el pronunciamiento con ocho países de la región. Fueron, además de Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Perú y Uruguay. Argentina es el país con más PBI, territorio y población de los nueve. Es decir, que más allá de la popularidad del presidente argentino, hay un liderazgo por las dimensiones del país.

Frente a ellos, los tres primeros países de la región en población -Brasil, México y Colombia- adoptaron una actitud dialoguista, sin condenar a Maduro. Hasta el presente, esta actitud no ha dado resultados. El núcleo que se mantuvo fiel a Maduro estuvo integrado por Cuba, Nicaragua, Bolivia y Honduras.

Javier Milei

Es el primer hecho en el cual el presidente argentino logra proyectar a la región su liderazgo. Pero como contrapartida, enfrenta problemas crecientes en la política interna. La misma semana, en el Senado, fue aprobado en Comisión el proyecto que modifica la actualización del aumento jubilatorio, el que ya había sido aprobado en Diputados con más de dos tercios de los senadores presentes. En un plenario integrado por las Comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Trabajo y Previsión, legisladores radicales se sumaron al proyecto impulsado por Unión por la Patria. Los radicales Martín Lousteau y Pablo Blanco, y José María Calambia, que integra un partido provincial, permitieron la aprobación (cabe recordar que el peronismo K conduce el bloque tiene treinta y tres legisladores).

El proyecto sería tratado por el Senado en sesión plenaria el próximo jueves 15 de agosto, donde puede repetirse la mayoría opositora de peronismo K y un sector del radicalismo. Es una situación compleja para el oficialismo, dado que de ser sancionado el proyecto en la Cámara Alta quedaría aprobado. El presidente, dada la relevancia del tema, ya anunció semanas atrás que lo vetará. El Congreso puede insistir con el texto aprobado, pero para ello necesita dos tercios de los legisladores presentes en ambas Cámaras, un objetivo difícil de lograr.

Una situación similar se dio en la Cámara de Diputados. La sesión que había sido convocada el 7 de agosto no pudo realizarse por falta de quórum. El mismo requiere ciento veintinueve. La Libertad Avanza había logrado reunir ciento diez, es decir, diecinueve menos de los necesarios para sesionar. Fue una derrota para el presidente de la Cámara, Martín Menem, quien tras una hora de espera tuvo que aceptar su fracaso. El temario incluía el cuestionamiento a la visita de seis diputados libertarios a militares condenados por violaciones a los derechos humanos en los años setenta, un tema incómodo para el actual oficialismo. Pero también se encontraba el tema de las denuncias contra el ex presidente Alberto Fernández por maltratos y golpes a su ex pareja, Fabiola Yáñez.

Pese a la gravedad de la crisis venezolana, en ninguna de las dos Cámaras se trató el tema. Quizás porque ni oficialismo ni oposición estaban en condiciones de imponer la mayoría necesaria para la aprobación de proyectos al respecto. Pero durante la semana pasada se planteó también el tema de la crisis de los mercados, que no sólo afectó a la Argentina, sino que fue la consecuencia de un brote de incertidumbre y nerviosismo en los mercados globales iniciado con una caída de los mercados japoneses, que fue la más alta desde 1987. Esta influyó en la misma dirección en Estados Unidos, Europa y también a América Latina, y en especial a la Argentina, que lucha por acceder a los mercados mundiales, para lo cual necesita un riesgo país inferior a los mil puntos, pero la crisis lo llevó a más de mil seiscientos.

Queda planteada la duda, al no estar del todo claros los efectos de una combinación de la incertidumbre que generan los conflictos militares globales y la inestabilidad de los mercados. En definitiva, el presidente ha tenido un claro éxito al liderar los países de la región que se adelantaron a reconocer el triunfo de González Urrutia en Venezuela, pero al mismo tiempo las dificultades en ambas Cámaras del Congreso se confirmaron, mientras que en el ámbito internacional la inestabilidad de los mercados irrumpe como amenaza.