El sistema financiero está pendiente -y un poco impaciente, a decir verdad- de una reforma que debería dar vuelta como una media al mercado de capitales. El 1° de junio deberían estar instrumentados los fondos de asistencia laboral (FAL), que se nutrirán con una porción de los aportes patronales para financiar las indemnizaciones. Pero todavía está en veremos, a la espera de decretos del Ministerio de Economía y resoluciones de la CNV. Los protagonistas son las sociedades gerentes de fondos comunes de inversión (FCI).

Los FAL deberían implementarse el 1° de junio, pero siguen en espera de reglamentación oficial.

Las pymes presentan un desafío ya que por escala e información deberán adoptarlo en forma menos dinámica. Para el propio Tesoro será una fuente de financiamiento continua. Alexis Billone, CEO de IEB Fondos, una de las que picó en punta, explica que el incentivo para las empresas es que los rendimientos del fondo están exentos de Ganancias e IVA. “En un entorno donde la tasa en pesos sigue siendo elevada, el capital acumulado crece con una eficiencia que pocas alternativas de inversión corporativa pueden igualar”, explica.

El régimen implicará un flujo nuevo y recurrente de demanda de instrumentos financieros de u$s 2000 millones anuales, compuesto por el 1% de los aportes patronales de grandes empresas y el 2,5% de los de las Pymes. Se estima que 80% de los FAL se invertirán en instrumentos líquidos como los bonos del Tesoro. Una oportunidad que el mercado está dispuesto a abrazar.