

El internet se ha convertido en un servicio tan básico en nuestros hogares como la luz o el agua. Sin embargo, casi todos sufrimos a diario con conexiones lentas, cortes repentinos justo en medio de una serie o videos que tardan una eternidad en cargar. Lo primero que solemos hacer cuando esto ocurre es reiniciar el equipo o llamar molestos al operador para presentar una queja.
Pero antes de culpar al plan que usted paga mes a mes, debe saber que el mayor problema suele estar dentro de su propia casa. Los técnicos en telecomunicaciones coinciden en que el error más común que cometen los usuarios no tiene nada que ver con la velocidad contratada, sino con la ubicación física de los aparatos. Existe una regla básica y gratuita que los especialistas aplican siempre, pero que muy pocos clientes conocen.
Cómo aplicar el truco de los 30 centímetros en su módem
La famosa regla de los 30 centímetros indica que el router WiFi tiene que estar ubicado exactamente a esa distancia mínima de cualquier otro objeto físico, pared o dispositivo electrónico. Este espacio libre funciona como una zona de seguridad indispensable para que las antenas puedan emitir la señal de radiofrecuencia de manera pareja y sin encontrar barreras inmediatas que la bloqueen.
Si deja el aparato emisor pegado a un rincón, escondido adentro de un mueble de madera o aplastado contra el televisor, las ondas pierden toda su fuerza de entrada. Al dejar ese margen de treinta centímetros libres alrededor de su equipo, garantiza que la cobertura de internet se pueda expandir de forma natural como un paraguas, alcanzando a todos los celulares y computadores de la casa con mucha más potencia.

¿Qué cosas arruinan por completo la conexión inalámbrica?
Para que este truco funcione bien, debe alejar el módem de ciertas cosas que son puro veneno para la conexión. Los objetos metálicos y las superficies que reflejan, como los espejos grandes o las ventanas de vidrio grueso, hacen que las ondas reboten en lugar de atravesarlas. Si deja el equipo cerca de estas cosas, creará las famosas zonas muertas donde directamente no hay internet en absoluto.
Además, existen electrodomésticos que emiten sus propias ondas y chocan directamente con la frecuencia de su red. Es un error fatal colocar la caja de internet a menos de treinta centímetros del microondas, los teléfonos inalámbricos, los parlantes Bluetooth o la lavadora. Separar físicamente estos aparatos es la manera más rápida y efectiva de limpiar las interferencias sin gastar dinero extra.
El lugar perfecto para que la señal llegue a todos lados
Sumado al espacio libre que pide la regla, la altura del router es clave para que el rendimiento sea ideal. Las ondas inalámbricas siempre viajan hacia abajo y hacia los costados. Si deja el equipo tirado en el piso o escondido abajo de una mesa de centro, la mitad de su potencia se perderá intentando traspasar el suelo de su casa o chocando contra los muebles inferiores.
La mejor ubicación posible es el centro geográfico de su vivienda, apoyado sobre un estante despejado y a una altura mínima de un metro y medio desde el piso. Si combina esta posición central y elevada con el margen de separación que dicta la regla de los treinta centímetros, logrará que todos los dispositivos naveguen a la máxima velocidad sin necesidad de comprar repetidores de señal costosos.











