

Para Alan y Liz Feld, la jubilación no significó instalarse en una casa y abandonar los viajes, sino todo lo contrario. A los 60 años, el matrimonio decidió dejar la gestión de la empresa familiar que había construido durante décadas y pasar buena parte del año recorriendo Estados Unidos a bordo de un motorhome diseñado especialmente para ellos.
Los dos empresarios californianos viven aproximadamente el 75% del tiempo en su vehículo y buscan destinos alejados de los circuitos turísticos tradicionales.
De acuerdo con el documental Van Life USA: The New Nomads of America, producido por ENDEVR, la pareja tomó la decisión después de décadas de trabajo intenso, durante las cuales llegaron a pasar períodos de hasta 90 días seguidos trabajando.
Después de 40 años de trabajo, los Feld decidieron entregar la empresa a su hijo
La historia de Alan y Liz está directamente relacionada con el mundo de los vehículos de aventura. Durante décadas estuvieron al frente de Field Van, una empresa familiar dedicada a fabricar furgonetas adaptadas para viajar y explorar diferentes destinos.
El negocio pasó posteriormente a manos de su hijo Jonny, lo que permitió que el matrimonio pudiera desprenderse de las responsabilidades cotidianas de la compañía y dedicar más tiempo a su propio proyecto de vida.
Para Alan, la decisión fue una forma de aprovechar el resultado de todos esos años de trabajo. “Trabajamos extremadamente duro durante 30 o 40 años. A veces trabajamos 90 días seguidos haciendo programas con las bandas. Todo ese trabajo duro pagó”, contó durante el documental.
La relación de los Feld con la vida sobre ruedas tampoco comenzó con su jubilación. En 1998 participaron en la organización del primer Van Rally en Lake Isabella, California, cuando todavía era mucho menos numerosa la comunidad vinculada a este estilo de vida.
La pareja recorre Estados Unidos en una van 4x4 de más de 150.000 dólares
El vehículo que eligieron para esta nueva etapa está lejos de ser una furgoneta convencional. Se trata de una unidad 4x4 cuyo valor supera los 150.000 dólares y que fue equipada para permitirles permanecer durante períodos prolongados en lugares alejados de las ciudades.
Entre sus elementos hay un pequeño bar, vinos franceses, equipos destinados a recuperar el vehículo en caso de quedar atascado y suministros médicos. Alan incluso lleva material de emergencia, incluidas suturas, debido a las características de los lugares que suelen visitar.
La preparación responde a una razón concreta: los Feld no buscan solamente estacionarse en campings y recorrer zonas turísticas. Prefieren caminos de montaña y sectores donde no existe cobertura telefónica y la llegada de los servicios de emergencia puede demorar varias horas.

Uno de sus objetivos es llegar a lugares a los que difícilmente acceden los vehículos convencionales. Entre sus recorridos aparecen zonas de parques nacionales y caminos alejados de las principales rutas, donde el propio vehículo funciona como vivienda, transporte y centro de operaciones.
Alan y Liz eligieron una vida en la que el viaje ocupa gran parte del año
Actualmente, los Feld pasan alrededor del 75% de su tiempo en la motorhome. La rutina incluye atravesar zonas naturales, instalarse en lugares aislados y preparar allí sus propias comidas, incluso después de jornadas enteras recorriendo caminos de montaña.
Para ellos, la experiencia tampoco implica renunciar por completo a las comodidades. Una cena en medio del desierto puede incluir arroz con verduras salteadas, wasabi y una botella de vino, mientras el paisaje queda convertido en el escenario de la noche.
La decisión de viajar, sin embargo, tiene un costo emocional. Alan reconoce que una de las principales dificultades de abandonar el hogar durante largos períodos es separarse de sus dos nietas, que tienen 2 y 4 años.
Jonny también admite que la nueva vida de sus padres le genera cierta envidia. “Es increíble. Estoy un poco celoso. Quiero ir y vivir en una van”, afirmó, aunque explicó que las obligaciones relacionadas con el negocio y su familia todavía le impiden adoptar ese estilo de vida.
La pareja considera el motorhome una forma de aprovechar la libertad
Los Feld no presentan esta etapa como unas vacaciones prolongadas, sino como una manera diferente de entender la vida después de décadas de trabajo. Su vehículo les permite cambiar de destino sin depender de una vivienda fija y elegir cuánto tiempo permanecer en cada lugar.
La experiencia también refleja una tendencia que ha ganado presencia en los Estados Unidos, donde algunas personas optan por abandonar la vida suburbana y trasladarse de manera temporal o permanente a vehículos recreativos, campamentos y otros espacios destinados a quienes viven viajando.
En el caso de Alan y Liz, el cambio llegó después de haber construido durante décadas precisamente los vehículos utilizados por otras personas para viajar. Ahora son ellos quienes aprovechan uno de esos motorhomes para explorar lugares remotos.
“Te da libertad. No necesito esto, no necesito aquello. Tenemos lo que necesitamos”, resumió Liz sobre esta nueva etapa. Alan, por su parte, considera que la edad no debería ser un impedimento para emprender este tipo de aventuras: “Voy a mostrarles a estos jóvenes que las personas mayores también pueden hacerlo”.








