Se suponía que sería el megaevento más exclusivo del 2017. O al menos así se anunciaba en las redes sociales de modelos, músicos e influencers como Kendall Jenner, Bella Hadid, Emily Ratajkowski y Hailey Baldwin, entre muchos otros, quienes promocionaron activamente la fiesta, cobrando fortunas.
La localización era todo un sueño: una isla desierta de las Bahamas y las entradas se vendieron entre u$s 900 y u$s 45 mil, llegando algunas a alcanzar hasta u$s 100 mil en la reventa. Sin embargo, se trataba de una estafa.
Se suponía que sería un "Coachella exclusivo" con jets privados, hospedaje V.I.P. y comida gourmet apta para millonarios y shows en vivo de Major Lazer y Blink-182. Sin embargo, al llegar allí, los asistentes se encontraron con carpas, colchones tirados en el piso, equipajes esparcidos por los estacionamientos y comida de muy mala calidad de máquinas expendedoras.
El relato de esta intrigante historia llegó a las plataformas de streaming con dos documentales: 'Fyre, la fiesta más exclusiva que nunca sucedió' (Netflix) y 'Fyre Fraud' (Hulu) que reconstruyen cómo Billy McFarland, un entrepreneur de apenas 27 años, ideólogo del megaproyecto, logró convencer a inversores y celebrities y cometió un fraude por casi u$s 30 millones por la que hoy cumple una condena de 6 años de prisión.
A la par, crece la lista de personas que le reclama deudas e indemnizaciones y la Justicia llamará a declarar a los influencers que difundieron la invitación a la falsa fiesta.
