El hogar argentino tiene un nuevo centro de gravedad, y huele a café recién hecho. Cuando los usuarios escriben en Google lo que quieren para su casa, la cocina le gana al escritorio por goleada. Lo muestra un índice que casi nadie conocía hasta ahora.
La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) presentó el Índice de Interés del Mueble Argentino Online (IIMAO). Su Observatorio Estadístico sigue 10 términos de búsqueda en Google Trends y los compara con los datos oficiales de producción. El índice fija su base en el promedio de 2019: 100 puntos.
El informe, al que accedió El Cronista, dibuja una escena clara. Las consultas por muebles de cocina crecieron 4,8% en su tendencia interanual. Las de comedor bajaron apenas 0,6%. Las de oficina, en cambio, se hundieron 16,3%. El rincón de teletrabajo, que tuvo su momento de gloria, ya no despierta pasiones.
De buscar “muebles” a pedir una alacena
Basta imaginar la escena. Alguien mira su mesada, descubre que la puerta de la alacena no cierra bien y abre el buscador. No escribe “muebles”. Escribe “alacena”. Y no está solo: las búsquedas de ese término subieron 12,2%, el avance individual más fuerte que destaca el informe.
Los demás términos del universo cocina-comedor acompañan. “Mesa de comedor” avanzó 4% y “bajo mesada” creció 2,3%. Mientras tanto, “muebles” retrocedió 9,4% y “fábrica de muebles” cayó 9,6%. El consumidor llega con una idea concreta, no con ganas de pasear por un catálogo infinito.
El escritorio, en tanto, pierde el lugar que ganó en tiempos de reuniones por video. Las consultas genéricas del sector bajaron 11,3% y las de oficina cayeron todavía más. La lectura resulta tentadora: los hogares prefieren invertir donde se cocina y se come antes que donde se contesta el correo.
Conviene aclarar un detalle. El informe mide búsquedas, no ventas. Un clic no equivale a una compra, y nadie puede asegurar cuántas consultas terminan en un carrito lleno. Aun así, el termómetro marca hacia dónde mira el deseo de los hogares, y eso también cuenta.
Una caja plana, un manual y un destornillador
Ahí aparece el segundo protagonista: el mueble para armar, que se conoce como RTA, por Ready to Assemble. Aunque no integra el índice principal, FAIMA lo sigue como serie complementaria. En septiembre, su tendencia alcanzó 147 puntos sobre una base de 100 en 2019.
El dato crece cuando se amplía el zoom. En el último año, las búsquedas fueron 44% superiores a las de los doce meses anteriores. Es la cifra de crecimiento más alta de todo el informe, y ninguna otra categoría se le acerca.
Detrás de ese número se adivina una escena familiar. Una caja plana, un manual de dibujos crípticos, una bolsa de tornillos y un destornillador que nunca está donde debería. El mueble para armar transforma el living en un taller de fin de semana, con discusiones de pareja incluidas.
Hay una explicación posible, aunque el informe no la confirma. El mueble para armar suele resultar más accesible que uno terminado y viaja en una caja que entra en el auto. En tiempos de bolsillos ajustados, ese atajo seduce. Es una hipótesis que cualquier mueblería puede confirmar o desmentir.
El propio informe marca un límite. Las búsquedas no distinguen entre muebles nacionales e importados. Por eso, nadie puede atribuir el fenómeno a la industria local. Tampoco se sabe cuántas consultas terminan en una compra. La cifra funciona como una señal del comportamiento digital, no como una medición de ventas.
Mucha búsqueda, poca fábrica
Ese entusiasmo online contrasta con la actividad de las fábricas. El IIMAO marcó 89,1 puntos en septiembre, 3,4% más que un año atrás. Sin embargo, su tendencia de tres meses cayó 3,5% y acumula seis meses en negativo. Según el último dato disponible del INDEC, de agosto, la fabricación de muebles y colchones bajó 4,6% interanual.
Hay, con todo, una señal de alivio. En junio, la caída de esa tendencia llegaba a 6,6%, y el retroceso se moderó hasta 3,5%. El interés online sigue 12% por debajo del promedio de 2019, pero supera en 22% el piso de abril de 2024. Los hogares miran de nuevo, aunque con cautela.
El índice también sirve como referencia temprana. FAIMA calculó una correlación de 0,80 con la producción entre 2022 y agosto de 2026. Fernando Couto, director ejecutivo de la entidad, coordinó el informe con el apoyo de las 28 cámaras asociadas. Los autores aclaran que el índice no predice con precisión un mes puntual.
Quizás ahí esté la moraleja doméstica. Los argentinos todavía dudan del bolsillo, pero sueñan con una alacena nueva y con una caja para armar el sábado. Cada búsqueda cuenta una pequeña decisión del hogar. Y mientras el escritorio espera, la cocina ya tiene lista la próxima bolsa de tornillos.
