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En la industria de la salud, la tecnología dejó de ser un complemento para convertirse en una pieza central del diagnóstico. Equipos de alta complejidad, inteligencia artificial, reconstrucción de imágenes y sistemas digitales ya forman parte de los procesos que permiten detectar enfermedades, acelerar resultados y mejorar la experiencia de los pacientes.
En este escenario de constante evolución, la inteligencia artificial (IA) surge como una potente segunda capa de transformación. Su impacto atraviesa de manera silenciosa casi la totalidad de los flujos clínicos y operativos.
No obstante, esta acelerada digitalización de la salud plantea un reto ético y operativo fundamental: el de utilizar la IA sin perder el humanismo. Aunque las instituciones médicas persiguen una rigurosa eficiencia del negocio y velocidad en la entrega de resultados, el verdadero desafío radica en evitar que la medicina se convierta en una experiencia fría.
“Casi todos los procesos hoy están atravesados por lo que es la Inteligencia Artificial. Pero el gran reto que tenemos hoy es usar estas herramientas sin perder el humanismo. Uno busca eficiencia y velocidad, pero de ninguna manera quiere que la medicina se transforme en algo frío. El verdadero desafío es aprovechar la tecnología para estar más cerca de la gente”, mencionó Diego Lowenstein Haber, director médico del Centro Diagnóstico Bioimagenes.
En ese escenario, el centro construyó en Lanús una propuesta que combina infraestructura médica, incorporación de tecnología y formación profesional. El centro, a lo largo de más de 15 años, pasó de ser un pequeño centro de diagnóstico a un centro polivalente con más de 30 consultorios en los que se realizan más de 30.000 prestaciones por mes y una estructura de más de 120 médicos.
El crecimiento tuvo un punto de partida concreto: sostener la inversión y la calidad incluso en un contexto complejo para las empresas argentinas.
“El primer pilar es hacer las cosas bien: trabajar con responsabilidad, con seriedad, con buen equipamiento, invirtiendo cuando hay que invertir y, sobre todo, en equipamiento”, enfatizó Lowenstein.
Inteligencia artificial: la nueva capa tecnológica de la medicina
Si el equipamiento representa una de las grandes inversiones de un centro de diagnóstico, la IA aparece como una segunda capa de transformación.
En Centro Diagnóstico Bioimagenes ya se utiliza en distintos procesos: reconstrucción de estudios, herramientas para acelerar determinados procedimientos, gestión de turnos, atención mediante chatbots y entrega de resultados.
La tecnología permite procesar consultas, detectar palabras clave y derivar automáticamente determinados casos para que sean atendidos por una persona. La estrategia, sin embargo, no apunta a automatizar por completo el vínculo con el paciente.
De un centro a una estructura de alta complejidad
La inversión tecnológica tiene un objetivo que va más allá de incorporar máquinas: acercar prestaciones de alta complejidad a los pacientes de la zona sur del Gran Buenos Aires.
El centro cuenta actualmente con tres resonadores magnéticos y equipamiento para tomografía multicorte, además de radiología digital, densitometría, ecografía y Doppler. La institución también trabaja con equipos de fabricantes como General Electric, Philips, Fuji y Vinno y dispone de software de conectividad avanzada.
El planteo aparece ligado a una transformación más amplia del sector. La concentración de determinados servicios médicos en grandes centros urbanos convive hoy con una mayor disponibilidad de tecnología en instituciones del conurbano.
En el caso de Centro Diagnóstico Bioimagenes, se traduce en una oferta que reúne diagnóstico por imágenes, cardiología avanzada, salud de la mujer, área materno-fetal, neurodiagnóstico, rehabilitación cardiovascular, kinesiología, medicina deportiva y servicios de salud infantil.
Una nueva inversión en camino
El proceso de expansión tecnológica todavía tiene un próximo capítulo.
Bioimágenes trabaja en la incorporación de una cámara gamma SPECT/CT, destinada a estudios relacionados con tumores y enfermedades cardiovasculares. La puesta en funcionamiento depende del proceso de habilitación correspondiente.
El nuevo equipo se sumaría a una estructura que ya incluye resonadores, tomógrafos, ecógrafos y herramientas de reconstrucción y conectividad.
La incorporación de esta tecnología vuelve a poner sobre la mesa una cuestión central para la industria argentina de la salud: cuánto valor puede generar la inversión en equipamiento cuando está acompañada por profesionales especializados, procesos eficientes y una estrategia de largo plazo.
El desafío del futuro de la salud: no perder cercanía
Para Lowenstein, el futuro de los centros de diagnóstico estará marcado por una combinación cada vez más estrecha entre tecnología y practicidad.
El paciente quiere poder sacar un turno desde el celular, recibir información rápidamente y acceder a sus resultados sin atravesar procesos innecesarios. Pero también busca seguridad y confianza.
“La gente quiere practicidad. Y además de esa practicidad, quiere tranquilidad”, afirmó Lowenstein.
La apuesta forma parte de una transformación mayor de la industria de la salud argentina, donde la tecnología ya no se mide solamente por la sofisticación de un equipo. También se mide por la capacidad de integrarlo a los procesos, formar a quienes lo utilizan y convertir esa inversión en un servicio más accesible, rápido y cercano para el paciente.
Democratizar la salud: el compromiso de derribar barreras
Uno de los pilares éticos más fuertes de Bioimágenes es su postura frente a la accesibilidad de la medicina de alta complejidad. Cruzar el puente hacia la provincia de Buenos Aires a menudo expone las brechas en la infraestructura de salud. Sin embargo, el centro ha decidido dar una batalla frontal contra la desigualdad en la atención médica.
A diferencia de otros centros de diagnóstico, el centro trabaja de manera activa tanto con prepagas de primera línea como con obras sociales públicas nacionales y provinciales. Pero el verdadero diferencial no está en la firma de los convenios, sino en el trato cotidiano dentro del centro.
“Nosotros trabajamos con varias prepagas y obras sociales y la atención para todos los pacientes es exactamente igual. No hay agendas dirigidas ni restrictivas. El médico atiende a un paciente particular, a uno de prepaga o a uno de PAMI con la misma dedicación; para nosotros, todos son iguales”, afirmó Lowenstein Haber.
La gran diferencia a favor del vecino de zona sur es la respuesta: mientras en las grandes estructuras metropolitanas un turno complejo puede demorar semanas, en Lanús, en la mayoría de los estudios, los resultados se entregan dentro de las 24 a 48 horas. Medicina de primer nivel con la cercanía y rapidez que el paciente real necesita.
“Ya no hace falta viajar ni perder el día para tener un servicio de excelencia”, explicó.
Detrás de la tecnología de Bioimágenes late un engranaje humano interdisciplinario. “Este no es el proyecto de una sola persona, sino de un gran equipo”, enfatiza el Dr. Lowenstein Haber.
Una referente del equipo médico es la Dra. Rosina Arbucci, experta de la institución y directora del curso de Ecoestrés en la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC). Su liderazgo consolida al centro como pionero regional en diagnósticos cardíacos de alta complejidad.
Este compromiso se extiende a la comunidad a través de acciones solidarias, como la realización de aptos médicos y electrocardiogramas gratuitos en clubes deportivos de la zona —tales como Arsenal de Sarandí o Talleres de Remedios de Escalada— para prevenir la muerte súbita en el deporte infantil.
