El 4 de febrero, Paolo Rocca difundió una carta pública. “Sin lugar a duda, la Argentina debe abrirse al mundo y nosotros apoyamos este proceso; pero la forma en la que nos abrimos nos parece importante”, afirmó el presidente del grupo Techint. No fue una declaración más. Rocca, de 73 años y el industrial más poderoso del país, plantó su posición luego de la primera de las varias y notorias embestidas en su contra que encabezó el Presidente de la Nación. El motivo, un supuesto lobby por parte de Tenaris, la fabricante de tubos de acero sin costura del holding, para revertir la licitación privada de los caños a utilizar en el gasoducto de Southern Energy, para llevar fluido de Vaca Muerta a barcos licuefactores en Río Negro. Perdida a manos de un competidor indio, los intentos de Techint por acomodar su oferta provocaron la virulenta reacción de Javier Milei, que puso al mayor grupo industrial de la Argentina en el ojo del huracán.

El grupo Techint seguirá apostando por el desarrollo de la Argentina como lo ha venido haciendo desde hace 80 años”, replicó en esa misiva Rocca, a quien Milei también se refirió explícitamente en su discurso inaugural del año legislativo, en el Congreso, y en Argentina Week, el evento de inversiones que organizó el Gobierno en Nueva York.

Para nosotros, fue importante dar a conocer nuestra posición de forma pública con la carta que envió Paolo Rocca a los medios para aclarar algunos puntos”, explica Javier Martínez Álvarez, presidente de Global Corporate Affairs del grupo Techint. El affaire fue un árbol -o caño- que dificulta ver un bosque de US$ 2400 millones a invertir por parte del holding este año -principalmente, en proyectos de petróleo y gas-, que se suman a los US$ 3000 millones desembolsados en los pasados 24 meses. “Como grupo, entre 2016 y 2026, vamos a haber invertido más de US$ 12.000 millones en el país”, mensura el ejecutivo, en su intercambio por escrito con APERTURA.

¿Cuál fue el balance de 2025 para las unidades de negocios del grupo?

Mostró un escenario dual para nuestras compañías, con mayor dinamismo en aquellos segmentos vinculados a la energía, y desafíos en los vinculados con la actividad industrial. En Ternium, tras la fuerte contracción de 2024, vimos una recuperación en el primer semestre de 2025, que luego se planchó. Hoy, la actividad permanece estancada en niveles bajos, con comportamientos dispares: la demanda de acero del agro y la energía crecen; siguen débiles la de construcción, consumo durable e industria automotriz. Los despachos de Ternium aún se ubican por debajo de 2023, aunque con expectativas de mejora gradual hacia el segundo semestre de 2026.

¿Tenaris es la contracara?

El dinamismo de Vaca Muerta impulsó la demanda local de tubos sin costura de alto valor agregado de Tenaris. Sin embargo, dado que exportamos cerca del 70 por ciento de nuestra producción, la imposición de aranceles al acero por parte de los Estados Unidos representó un desafío adicional para los niveles de actividad pero con expectativas de mejora para el segundo semestre de este año. En este contexto, en 2025, Tenaris siguió liderando el mercado de servicios asociados a los productos tubulares con la incorporación de un tercer set de fractura hidráulica -el primero en el país con tecnología Dynamic Gas Blending- y una nueva base operativa en Neuquén. Además, avanzamos en la construcción del segundo parque eólico en Olavarría. Junto con el primero, permitirá abastecer casi toda la demanda energética del Centro Industrial de Campana con energía renovable.

¿Cuál fue la situación de Tecpetrol y Techint Ingeniería y Construcción?

Proyectos como Los Toldos II Este, desarrollo de petróleo no convencional de Tecpetrol, una inversión de más de US$ 2500 millones, y la obra del oleoducto VMOS, el proyecto privado de infraestructura energética más significativo de los últimos 50 años en el país, desarrollada por Techint Ingeniería y Construcción, muestran el nivel de inversión y capacidad de concretar proyectos transformadores en marcha del grupo Techint. También, mantenemos un fuerte compromiso con el desarrollo de las comunidades donde operamos. En 2025, invertimos más de US$ 46 millones en los programas educativos Roberto Rocca, presentes en más de 20 países y 70 escuelas públicas. Inauguramos la tercera escuela técnica Roberto Rocca en Rio de Janeiro y una nueva obra en la Escuela Técnica 6, de San Nicolás, que ya suma una inversión total de US$ 5 millones y cuenta con tres laboratorios de electrónica, y el laboratorio de robótica más moderno del país en una escuela pública.

“Es clave defender y promover la competitividad”

¿Cuáles son las perspectivas para 2026?

Vemos un escenario todavía desafiante. Nos encontramos frente a un panorama global en el que prevalece la incertidumbre derivada de los conflictos internacionales de las últimas semanas, y con algunas oportunidades y desafíos para la Argentina. Gracias al desarrollo de Vaca Muerta, la Argentina tiene la oportunidad de convertirse en un proveedor eficiente y seguro de petróleo y gas para el mercado doméstico y a escala global, desde una región sin hipótesis de conflictos bélicos. En ese sentido, será un año clave para la capacidad de evacuación de crudo. Hacia finales de este año y comienzos del próximo, deberían completarse los oleoductos Oldelval Norte y VMOS, lo que permitirá incrementar de manera significativa la producción de petróleo del país. Esto abre una perspectiva auspiciosa para algunas de las empresas del grupo Techint.

¿Qué prevé para Ternium?

En cuanto a la industria del acero, las perspectivas para 2026 siguen siendo moderadas. La actividad industrial y de la construcción, todavía, no muestran señales claras de recuperación, a pesar de que se proyecta un crecimiento del PBI De alrededor de 3,2 por ciento. En este contexto, seguimos muy enfocados en la reducción de costos, en un escenario de apertura acelerada de la economía que podría afectar no sólo a la demanda local de acero, sino a toda la cadena productiva asociada.

¿Cuáles son los principales proyectos del grupo?

Tecpetrol fue la primera empresa que invirtió en el gas no convencional de la Argentina y validó el potencial gasífero de Vaca Muerta. Esto fue un primer paso en el país para revertir el declino de la producción, promover la baja de los precios y la mejora de la balanza comercial energética que vemos hoy. Este año, el foco estará puesto en sostener la producción de gas en Fortín de Piedra en niveles similares a los de 2025 (en su pico, invernal, produjo 25 millones de metros cúbicos diarios de gas, 16 por ciento del consumo de los argentinos).

Sobre esa base, estamos avanzando en una nueva etapa con el desarrollo de petróleo no convencional en Los Toldos II Este, que concentra nuestros principales esfuerzos. Su puesta en marcha está prevista para el primer semestre de 2027 y la meta es alcanzar los 70.000 barriles por día, lo que nos permitirá llegar a una producción cercana a los 100.000 barriles en la Cuenca Neuquina.

¿En qué se enfocará Tenaris?

Continúa a nivel global con sus acuerdos de provisión de soluciones tubulares a largo plazo con las grandes energéticas, como Adnoc, Chevron, Eni, Pemex, YPF y ExxonMobil. Estos acuerdos, históricamente, se destacaron por su eficiencia, la calidad del servicio y los ahorros generados para nuestros clientes. En la Argentina, estamos incorporando un nuevo servicio integral. Se trata de un rig especial para la construcción de guías de entubamiento, con un software diseñado por Tenaris y un socio tecnológico que, apalancándose en IA, va a permitir optimizar la velocidad de perforación y generar eficiencia en los costos.

¿Y Ternium?

Tras la finalización del parque eólico Vientos de Olavarría, con el que ya abastecemos cerca de la totalidad del consumo eléctrico de la red en la Argentina, el foco está puesto en proyectos orientados a la continuidad operativa, la seguridad y la automatización de los procesos, con un fuerte énfasis en mejorar la eficiencia de nuestras operaciones.

¿Cuál será el foco de la unidad de Construcción?

Además de finalizar VMOS, comenzará con la construcción del oleoducto Duplicar Norte y un nuevo proyecto de impulsión de agua en Chile, que permitirá reemplazar el agua continental en operaciones mineras, uno de los principales desafíos del sector. Continuamos fortaleciendo nuestro rol como socios estratégicos de la minería en la región.

¿A cuánto ascenderán las inversiones?

Como grupo, entre 2016 y 2026, vamos a haber invertido más de US$ 12.000 millones en el país. Para 2026, ya tenemos comprometidos US$ 2400 millones, que se suman a los US$ 3000 millones invertidos en los últimos dos años, con una aceleración de los proyectos, principalmente, en el desarrollo de petróleo y gas.

¿Qué oportunidades observa en la economía argentina?

La Argentina tiene una oportunidad histórica a partir de la puesta en valor de sus recursos naturales. Existe un amplio consenso en que el país cuenta con sectores dinámicos como la agroindustria, la energía y la minería. En un contexto global donde la seguridad energética volvió a ser una prioridad estratégica, la Argentina puede posicionarse como un proveedor confiable de petróleo y gas, así como de minerales clave, como el cobre y el litio, necesarios para la electrificación de la economía. Resulta fundamental aprovechar esta oportunidad, no sólo como contribución a la generación de divisas para el país, sino también como potencial para impulsar un desarrollo estructurado de las capacidades productivas del país.

¿Por qué?

Con una población de 47 millones de habitantes, la Argentina proyecta exportaciones de recursos naturales cercanas a los US$ 1800 per cápita anuales hacia 2030, todavía, muy por debajo de países como Australia (alrededor de 26 millones de habitantes y más de US$ 13.000 per cápita) o Canadá (niveles cercanos a los US$ 7000). Esto muestra que el desarrollo de los recursos energéticos o mineros por sí solos no garantizan un impacto sustantivo en la transformación del país. En este sentido, creemos que la industria puede y debe contribuir al desarrollo de estos sectores. Contamos con un activo: cadenas de valor estratégicas asociadas a los sectores dinámicos, donde es clave defender y promover la competitividad. Noruega puede ser útil para pensar nuestro desarrollo: un modelo en el que la energía traccionó y generó capacidades tecnológicas e ingenieriles, de automatización industrial y de formación de recursos humanos especializados al calor del desarrollo de petróleo y gas offshore.

“El país debe seguir con el proceso de apertura. Pero es importante que, en este tránsito, se definan reglas claras”.

¿Cómo se puede lograr eso?

Hay sectores industriales competitivos que pueden ser protagonistas de la Argentina que se viene. Fortalecer estas cadenas implica incorporar tecnología y reconocer que las transiciones requieren inversión y tiempo para continuar avanzando en un proyecto de país que potencie el desarrollo de un entramado productivo y de servicios pujante. Es un trabajo que venimos haciendo desde hace más de 20 años a través de ProPymes, nuestro programa de desarrollo de la cadena de valor, que hoy integra a más de 1200 pymes en todo el país.

El desafío estratégico es vincular estos dos mundos: conectar la inversión energética con la capacidad industrial del país para impulsar un desarrollo integrado y sostenible. Como grupo que compite a nivel global, creemos que podemos jugar un rol importante en este proceso.

¿Qué desafíos observa en la economía?

Si bien en los últimos años se registraron avances importantes, la eliminación de las últimas restricciones cambiarias y una reducción del riesgo país a niveles que permitan acceder al financiamiento internacional serán claves para que la Argentina pueda aprovechar plenamente su potencial energético y minero. Para los proyectos industriales, sin embargo, resulta fundamental la señal que el Gobierno brinde respecto de la estrategia de inserción internacional, con reglas claras, que promuevan un comercio leal entre naciones y eviten distorsiones competitivas. En ese sentido, los avances en las negociaciones con la Unión Europa y los Estados Unidos son relevantes: pueden contribuir a generar un marco de previsibilidad, acceso a mercados y estándares comunes que favorezcan la inversión de largo plazo.

¿En qué momento evalúa que está la Argentina hoy?

Hoy, el país está en medio de un proceso de cambio hacia una economía más ordenada, con equilibrios macroeconómicos que debemos consolidar. En este contexto, hay avances que son muy significativos. La Argentina está atravesando una etapa de transición importante. Viene de décadas de vaivenes económicos e inestabilidad, que han formateado una economía con fuertes distorsiones. Experimentamos con modelos muy distintos y la experiencia muestra que ninguno de esos extremos logró convertirse en una plataforma de crecimiento sostenido. En definitiva, no hay atajos: el desarrollo requiere avanzar en competitividad sistémica.

¿Qué logros económicos le reconoce al Gobierno?

En estos dos años, el Gobierno logró resultados importantes, como haber reducido la inflación en un contexto de fuerte aceleración previa, alcanzando el equilibrio fiscal, el saneamiento del balance del Banco Central y la normalización de algunos precios relativos que, durante mucho tiempo, estuvieron distorsionados. Eso generó una baja del riesgo país y un fuerte apoyo del Gobierno de los Estados Unidos.

Esta primera etapa requirió una dosis de coraje enorme para revertir problemas que, durante años, parecían imposibles de resolver. Más que desafíos técnicos, eran problemas profundamente políticos y el Gobierno demostró capacidad y velocidad para encararlos. Esta puede ser la base para empezar a pensar en una Argentina distinta.

¿En qué desafíos económicos debería concentrarse el Gobierno este año?

Ante todo, hay que consolidar esos avances. No sólo como logros de una gestión, sino como construcción de un consenso extendido en todo el sistema político. Y, más importante aún, un consenso de los argentinos. Asimismo, es clave interpretar la complejidad de la nueva etapa. Lo que viene por delante es distinto. Implica coordinar múltiples dimensiones al mismo tiempo.

¿Qué dimensiones?

Avanzar en una reducción sostenible de la carga impositiva (impuestos como Ingresos Brutos requieren acuerdos complejos con las provincias), mejorar la infraestructura y la logística del país, profundizar el sistema financiero para que canalice ahorro hacia inversión productiva, gestionar el impacto social de la transformación estructural e impulsar a los sectores estratégicos con mayor potencial para capitalizar los recientes acuerdos comerciales con naciones libres.

A esto, se suma un punto clave: cómo acompasar la velocidad de las reformas con la capacidad de adaptación del entramado productivo. Sólo para dar un ejemplo: hoy, los productos metalúrgicos en la Argentina soportan una carga impositiva del 30 por ciento promedio sobre el precio en puerta de fábrica (sin IVA), más del doble que Brasil y México.

Otro tema central es entender el nuevo diseño del comercio global y buscar insertar la economía en espacios que nos permitan potenciar las exportaciones de bienes diferenciados y valor agregado. El país debe continuar con el proceso de apertura, tras años de cierre de la economía. Pero es igualmente importante que, en este tránsito, se definan reglas claras, que orienten las inversiones necesarias para el desarrollo de los distintos sectores de la economía.

¿Seguirá acentuándose la avanzada de importaciones chinas en la región?

El mundo desarrollado aceptó el ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio en 2001, con la expectativa de que evolucionaría hacia una economía de mercado y hacia una democratización de sus procesos internos, tendientes a emular a los países occidentales. Sin embargo, China hackeó el comercio mundial. Continúa operando bajo un esquema fuertemente intervenido por el Estado, con subsidios, restricciones sindicales y problemas de propiedad intelectual, entre otras distorsiones. Sobre esa base, hoy produce cerca del 35 por ciento de las manufacturas globales, lo que generó reacciones defensivas en muchas economías desarrolladas mediante aranceles, cuotas y medidas antidumping, en países como los Estados Unidos, Canadá, México o la Unión Europea, por dar sólo algunos ejemplos. En sectores como el acero, la situación es particularmente crítica por la fuerte sobrecapacidad global china, que ya produce más de la mitad del acero del mundo.

Pero la clave no es sólo cuánto crecieron las importaciones chinas en el último año, sino qué señales da la Argentina hacia adelante. Hay sectores que son estratégicos para el desarrollo del país, que requieren una competitividad sostenida e inserción en un mundo que quiere que la Argentina sea parte de un Occidente responsable. En un contexto global de apertura comercial asimétrica y de una competencia cada vez más atravesada por prácticas desleales y estrategias agresivas de inserción, el diseño de la estrategia de integración con el mundo se vuelve imperativa. Lo que define las decisiones de inversión es la previsibilidad: el marco que plantea el país frente a este escenario y el punto de llegada.

Los CEO de Las 100 Mejores, en la redacción de El Cronista

Este año, en call con inversores, Paolo Rocca expresó la reaparición de Venezuela como oportunidad para Tenaris. ¿También lo será para las otras empresas del grupo?

Tenaris es una empresa global. Exportamos a más de 30 mercados, tenemos plantas productivas en 16 países y cuatro centros de I+D, con más de 250 investigadores. En 2024, ganamos el premio como proveedor del año de ExxonMobil. Además, entre 1995 y 2006, estuvimos presentes en el mercado venezolano, en dos áreas, con Tecpetrol. En ese sentido, tenemos una posición fuerte en toda América del Sur y conocemos muy bien el mercado y la logística venezolanas. Hemos sido proveedores históricos en ese país, lo cual nos da una posición privilegiada en ese mercado. Esperamos que se produzca una mejora continua en la institucionalidad de Venezuela.

¿Tecpetrol avanzará con su proyecto propio de GNL?

No hemos avanzado con el proyecto propio en este año. Pero no descartamos retomarlo o sumarnos a alguno de los proyectos, si se dan las condiciones adecuadas.

La empresa también inició su actividad en litio. ¿Cuáles serán los próximos pasos ahí?

La decisión de avanzar en litio responde a una estrategia de largo plazo. En Tecpetrol, tomamos la decisión de participar como inversores y operadores, apoyados tanto en nuestra visión sobre el potencial del mercado del litio como en las capacidades y sinergias que el grupo Techint puede aportar al desarrollo de este tipo de proyectos. Desde la adquisición de Alpha Lithium, en octubre de 2023, venimos trabajando en el diseño de un proyecto industrial. Durante este período, avanzamos en distintos estudios técnicos necesarios para evaluar su desarrollo, incluyendo la caracterización de los recursos y la definición del proyecto productivo. Estimamos que, hacia mediados de 2026, estarán completados los análisis previos que nos permitirán tomar la decisión final de inversión. En paralelo, el precio internacional del litio mostró una recuperación hacia niveles que vuelven a incentivar nuevas inversiones en el sector.

Más allá de la polémica por la licitación privada para el gasoducto de Southern Energy, ¿cuál fue la estrategia comunicativa del grupo por ese episodio?

Es importante insistir en esto, que está implícito en la pregunta: se trató de una licitación privada. Para nosotros, fue importante dar a conocer nuestra posición de forma pública, con la carta que envió Paolo Rocca, presidente del grupo Techint, a los medios, para aclarar algunos puntos. Específicamente, sobre la licitación. Tenaris participó con una oferta, asumiendo que la licitación sería en condiciones de competencia leal. Al ser informados de que había otra oferta menor -en condiciones desleales- y, siguiendo una práctica absolutamente lícita y habitual en el marco de una relación entre privados, propusimos igualar la oferta. Y lo hicimos sólo para preservar la operación industrial a largo plazo, aunque no resultase rentable para este negocio en particular. SESA, actuando en el pleno respeto de sus reglas internas, decidió adjudicar el proyecto al proveedor indio.

Somos un grupo empresario con plantas productivas en 16 países, más de 90.000 empleados en el mundo y cerca de 18.000 en la Argentina. Abastecemos a clientes globales, con altos estándares de excelencia. Fuimos protagonistas de grandes proyectos transformadores de la región y del país, incluso, proyectos que cambiaron la macroeconomía de algunos países, como Camisea, en Perú, o la planta de desalinización de agua que estamos culminando en Chile, que permitirá abastecer de agua de mar a tres minas de Codelco.

En la Argentina, lideramos una verdadera epopeya, con la construcción y provisión de tubos del Gasoducto Perito Moreno, que se hizo en tiempo récord, con fuertes disrupciones y stress de las cadenas de valor globales, producto de la pandemia, seguida de la guerra Rusia-Ucrania, que afectó los precios del acero, el petróleo, el GNL y el carbón, con variaciones de hasta el 190 por ciento. Fue el primer gasoducto troncal que se construía en la Argentina en 40 años y marcó un punto de inflexión para el sector energético. Hoy, es un activo para el desarrollo del país. En el grupo Techint seguiremos apostando por el desarrollo de la Argentina, como lo hemos venido haciendo desde hace 80 años.

(La versión original de esta nota se publicó en la edición número 386 de la revista Apertura, correspondiente a marzo/abril de 2026)