Mientras Google se prepara para su debut en la bolsa de valores, la pregunta es cómo los fundadores del buscador más popular del mundo manejarán la transición de visionarios de Internet a multimillonarios corporativos.

La historia de las puntocom se repite a una asombrosa velocidad. Dos jóvenes, estudiantes de Stanford University, aparecen con una nueva forma de buscar información en la red de redes. Y en vez de seguir adelante con sus estudios deciden comercializar la idea.

Algunos de los financistas más conocidos de Silicon Valley hacen fila para respaldar la aventura. Pronto la compañía nueva entra en Wall Street: llaman la fama y el dinero.

Esa fue la historia de Jerry Yang y David Filo, que crearon Yahoo en 1995. Y también lo que ocurre con Sergey Brin y Larry Page.

Google, el buscador de Internet, nació en un dormitorio universitario de Stanford en 1998, el invento de dos jóvenes estudiantes de ciencias de la computación. Y a principios del año próximo lanzarán una oferta publica inicial (IPO) en Wall Street. Se cree que será el debut bursátil más grande desde comienzos del auge de Internet.

¿Significa eso que Google está destinado a tener la misma suerte que las anteriores puntocom?. Después de que el idealismo y la euforia vinieron la arrogancia y la codicia: un medio que debía cambiar el mundo se convirtió, por el contrario, en un mecanismo para crear fortunas personales instantáneas.

A decir por sus comentarios en público, los hombres detrás de Google creen que es posible ser distinto. Definitivamente tienen la ventaja de poder aprender de la arrogancia pasada.

Pese a las similitudes, Brin y Page tomaron una dirección distinta a la de Yang y Filo.

Google es, sobre todo, una creación de entusiastas científicos en computación. Su arraigada cultura ligada a la ingeniería la importaron directamente del campus universitario, aun cuando están revestidos con una gruesa capa de la locura puntocom.

Eso señala una gran diferencia respecto de lo que vino antes. Yang y Filo podrían ser el producto de conocimientos en ciencias de la computación e ingeniería eléctrica, pero ellos rápidamente buscaron convertir a Yahoo en un gigante de medios online. Fue recién este año que Yahoo, impulsado por el repentino y enorme éxito de Google, empezó a tratar de construir una cultura propia de ingeniería que abarque todos los buscadores que adquirió.

Los dos fundadores de Google estuvieron inmersos en la computación desde edades muy tempranas, algo poco común entre niños nacidos en los setenta y principios de los ochenta. El padre de Page era profesor de ciencias de la computación en la Universidad Estatal de Michigan. El padre de Brin enseñaba matemática en la Universidad de Maryland.

Para cuando se conocieron en Stanford a mediados de los noventa, el auge de Internet ya había empezado. En plena euforia, tuvieron la paciencia de concentrarse en el desafío de crear un buscador técnicamente superior. Con un préstamo por u$s 15.000 conseguido a través de tarjetas de crédito, compraron un montón de discs drives y armaron un taller en Stanford.

Uno de los aspectos más notables de la historia de Google es el tiempo que les llevó a algunos de la industria de Internet detectar su inmenso potencial comercial. Y la respuesta está en la venta de publicidad ligada a los resultados de las búsquedas por Internet. Pero si bien todavía se mantienen fieles a su visión original, Brin y Page recién ahora están empezando a enfrentar las presiones que sufrieron muchos de los jóvenes idealistas anteriores.

En primer lugar, pronto podrían ser fabulosamente ricos, al menos en los papeles. Son dueños de un tercio de las acciones de Google y si Wall Street decide que la firma realmente vale u$s 15.000 millones o más, la valuación bursátil estimada, cada uno podría quedarse con más de u$s 2.500 millones.

Para los jóvenes idealistas, esto tiene su cuota de ironía. El trabajo en el que originalmente ellos esbozaron el modelo para Google muestra claramente su aversión a la comercialización de Internet. Bajo el título “publicidad y motivos contradictorios , ellos escribieron: “Las metas del modelo del negocio publicitario no siempre se corresponden con la idea de brindar búsquedas de calidad a los usuarios . La posibilidad de generar ganancias vendiendo publicidad en un buscador crea “incentivos contradictorios , agregan, dado que los usuarios nunca pueden estar completamente seguros de que los resultados sean imparciales. El mundo al menos necesita un buscador “transparente y proveniente del campo académico para garantizar una servicio completamente independiente.

Dada su naturaleza cada vez más comercial, ese servicio podría no ser Google.

Inevitablemente, la IPO de Google se va a comparar con la de Netscape, el browser de la web cuyo surgimiento en 1995 inició el auge de Internet. Sin embargo, el gran éxito de Netscape tuvo poca vida: en poco tiempo Microsoft había rodeado a la joven compañía y casi había destruido su negocio.

Microsoft, con sus planes de tener su propio buscador, ahora tiene a Google a la vista. Brin y Page tendrán que hacer algunas movidas inteligentes si es que quieren evitar un fracaso similar.