Mucho sol, bellas palmeras al costado de las avenidas, playa con arenas claras, condominios lujosos y el español prácticamente como lengua oficial. Atraída por el clima y paisaje de Florida, la empresaria carioca V.M. y su marido tomaron una decisión hace cerca de seis meses: en lugar de comprar una casa de veraneo en Brasil, resolvieron aprovechar los precios más bajos de los inmuebles de la ciudad de Boca Raton, en Estados Unidos.
La casa, de 130 metros cuadrados, está en un condominio con pileta, gimnasio, lagos, bañera de hidromasaje y otros atractivos. Pero lo mejor fue el precio: u$s 250.000 (equivalente a R$ 420.000). Aquí todo está muy caro. Y esa es una propiedad que llegó a valer u$s 370.000, dijo la empresaria. La casa estaba en un proceso llamado foreclosure (desalojo), casos en los que el propietario no puede pagar el inmueble, y para no entregarlo al banco, lo vende a un tercero con un buen descuento. Las expensas de la casa son de u$s 300, ó R$ 503. Aquí, en mi departamento en Barra de Tijuca, pago R$ 1.600.
La combinación de real fuerte e inmuebles con precios bajos sostienen el interés de muchos brasileños por comprar una casa o departamento en Estados Unidos. Muchos optaron, inclusive, por vender sus casas de veraneo en Brasil y buscar otra por allá. El destino más buscado es Florida, con sus lindas playas y famosos centros de compras, además, claro, de los inmensos parques de diversión, como Disney. El lugar preferido de los brasileños es Miami Beach.
Habitualmente, buscan casas o departamentos con valor promedio de u$s 300.000 a u$s 400.000, dijo Aloysio Vasconcellos, presidente de Westchester Financial Group, consultora estadounidense que actúa en las áreas de protección de activos, planificación sucesoria y tributaria internacional. Vasconcellos, que vive en Estados Unidos, cuenta que, por ese valor, es posible comprar una casa de tres dormitorios en un buen condominio.
Datos de la National Association of Realtors (NAR) mostraron que en Miami, el 80% de las propiedades se venden actualmente para extranjeros. De ese porcentaje, se pude decir que la mitad son brasileños, afirmó Cristiano Piquet, dueño de Piquet Realty, especializada en asesorar brasileños que quieren comprar inmuebles en Miami.
Según el informe de la NAR, Florida es la región más popular entre los compradores extranjeros, con 22% de las ventas. Le sigue California, con 12%, y Arizona con 11%. Texas tiene 7%. En el cómputo general de inmuebles vendidos en EE.UU., la mayoría de los compradores son canadienses (23%), seguidos por los mexicanos (10%). Los brasileños y argentinos representan, juntos, el 2% de las adquisiciones en el país.
Varios brasileños están haciendo de Miami su primera opción para una casa de playa, contó Piquet, sobrino del tricampeón de Fórmula 1 Nelson Piquet. Muchos están vendiendo inmuebles en el litoral paulista e inclusive en Angra dos Reis y buscando algo por aquí, dijo. Con la facilidad de vuelos directos, en siete horas los brasileños están en Miami.
Algunos especialistas creen que el momento puede ser interesante para invertir en inmuebles en Estados Unidos, porque hay grandes chances de que la economía del país se recupere más rápido de lo estimado inicialmente, y en consecuencia, que los precios de casas y departamentos suban.
Según Piquet, en la crisis, los precios de las propiedades llegaron a caer 50%. Después, el mercado reaccionó un poco, con un alza de 10%. Los indicadores muestran que los valores cayeron entre 2008 y 2010, pero a finales de año pasado comenzaron a estabilizarse, señaló el ejecutivo de Piquet Realty, para quien ahora, la tendencia es a la suba. Para Piquet, es posible encontrar departamentos de dos o tres ambientes, en la playa, en edificios nuevos, con precios de entre u$s 450.000 y u$s 500.000.
Los números indican que los precios de las propiedades de los estados más afectados por la crisis en Estados Unidos -Florida, Nevada y Arizona-realmente no se recuperaron con respecto a los valores previos a la crisis, cuando el mercado estaba muy sobrevaluado. En Miami, por ejemplo, los precios de los inmuebles aún están 50% por debajo del pico de 2006. Los precios en el mercado inmobiliario de Miami deben continuar estables por otros dos años, afirmó Marco Fonseca, presidente de relaciones para Brasil de la NAR y corrector de inmuebles.
Con el dólar desvalorizado y el aumento de los precios de los inmuebles en Brasil, más brasileños buscan casa en Miami tanto como inversión como para segunda residencia. Además de Miami Beach y Miami, son muy buscadas las propiedades de veraneo en Sunny Isles y Bal Harbour. Un departamento en el edificio Trump Towers, en Sunny Isles, por ejemplo, de dos habitaciones y dos baños y una superficie de 155 m2 a 160 m2, estaba a la venta a partir de u$s 570.000. Por el precio que están vendiéndose esos departamentos, no era posible ni reconstruir el edificio, dijo Fonseca.
Muchos aprovechan los precios en caída para comprar inmuebles como inversión. Residencias en regiones centrales valorizadas, próximas a las escuelas más buscadas, con cerca de 100 m2 se venden a partir de u$s 130.000 a u$s 150.000. El mismo inmueble en áreas cercanas a las playas puede encontrarse a partir de u$s 200.000 a u$s 235.000. Los brasileños prefieren comprar departamentos porque es más fácil mantenerlos, afirmó Fonseca.
En algunos casos, compran más de una propiedad para poder alquilarla, pero la mayoría es para uso propio, dijo Vasconcellos, de Westchester. Pero quienes deciden comprar una casa en Miami tienen que prestar atención a algunas cosas. A diferencia de lo que ocurre en Brasil cuando se alquila un inmueble, el pago de expensas es responsabilidad del propietario, como también del impuesto sobre la propiedad y otros encargos. En el caso de un departamento de u$s 150.000, eso puede representar un costo de u$s 550 a u$s 600 por mes, estimó Fonseca.
Es necesario un buen asesoramiento a la hora de comprar, y como en el caso de cualquier inmueble, el propietario queda a cargo del mantenimiento. Algunos edificios disponen de un equipo que cuida del inmueble, pero no todos, destacó Vasconcellos. Por eso, la gran mayoría de los que compran inmuebles en Estados Unidos termina contratando una empresa para administrar el bien, lo que representa de 8% a 10% del alquiler cobrado por el propietario o un valor estipulado para los que no pretenden alquilar.
Además de la preocupación con las expensas y el mantenimiento, es necesario analizar la parte jurídica. Si la compra se hace a nombre de una persona física, en caso de muerte, el impuesto de sucesión es de hasta 47% del valor del mercado del inmueble.