Los habitantes que compren un perro o un gato en Estados Unidos deberán prestar atención a una nueva normativa que ya entró en vigor y modifica las obligaciones de los vendedores de mascotas.
La medida fortalece los derechos de los consumidores y establece controles más estrictos para las operaciones comerciales.
¿Qué cambia con la nueva ley para la venta de perros y gatos en Florida?
Se trata de la ley SB 1004, que incorpora nuevas exigencias para los comercios dedicados a la venta de perros y gatos.
Entre los principales cambios, obliga a entregar el historial veterinario del animal antes de concretar la compra y amplía las alternativas de los compradores cuando la mascota presenta enfermedades o problemas de salud.
A partir de ahora, los vendedores deberán notificar por escrito cuáles son los derechos del consumidor si la mascota resulta estar enferma o no es apta para la compra.
¿Qué derechos tendrán los compradores?
La legislación amplía las herramientas para quienes adquieran un perro o un gato y luego descubran que el animal presenta una enfermedad o condición que impide su compra en las condiciones pactadas.
Entre las principales protecciones se encuentran:
- Devolver o cambiar la mascota en los casos previstos por la ley.
- Cancelar sin penalidades el contrato de financiamiento si corresponde.
- Solicitar el reembolso de gastos veterinarios en determinadas circunstancias.
- Acceder a toda la documentación médica del animal antes de concretar la compra.
¿A quién alcanza la nueva normativa?
La ley se aplica a los pet dealers o comercios dedicados a la venta de perros y gatos en Florida y también modifica los criterios para determinar quiénes quedan comprendidos dentro de esa categoría.
Además, las infracciones podrán ser perseguidas bajo la Ley de Prácticas Comerciales Engañosas y Desleales de Florida, lo que endurece las consecuencias para quienes incumplan las nuevas obligaciones.
La polémica ley que despertó una ola de críticas
Pese a que la ley fue presentada como una herramienta para fortalecer los derechos de los consumidores y mejorar la transparencia en la venta de mascotas, la normativa también despertó cuestionamientos entre defensores de los animales.
Sus críticos sostienen que las disposiciones que permiten devolver, reemplazar o solicitar un reembolso cuando un perro o un gato presenta problemas de salud contribuyen a normalizar el tratamiento de las mascotas como bienes de consumo, en lugar de reconocerlas como seres vivos con necesidades.